martes, 20 de octubre de 2015

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Y pise la mañana con finura por que fue un amanecer gris, y yo hace tiempo que no estoy en amarillo.
Y es una realidad que no sé lidiar con eso que piensan los demás. Me recluyo en sitios míos, aunque estén vacíos. Me cobijo debajo de frazadas apolilladas, me olvido de los demás, en parte olvidándome de mi 
Deja, ya sé. No me entendes. Tengo esa rebelde tendencia a ir de acá para allá, a poner paréntesis en las conversaciones para abrir debates que nunca se cerrarán. Si, ya sé. Deja. Que tardo mucho en vengarme, porque reflexiono hasta las discusiones. Si, ya sé, deja. Soy mala porque te robo las frases que debiera darte. Soy mala porque me olvido adrede de tocarte. Soy mala por una y mil cosas, pero no por olvidar. Porque para olvidarme de cosas tengo la muerte entera, pero esta vida es para recordar todas las veredas en las que te adore, todas las arenas que pisamos soñando, todas las noches en que juramos no veríamos mas soles juntos y todos los soles que teorizamos se romperían. Esta vida es para hacerte pagar cada dolor que me das cuando me olvidas, porque yo, justamente yo, atadillo de defectos, no te olvido ni siquiera cuando no te pienso. No te perdono tus olvidos porque el olvidar es sinónimo de otros pensamientos, y esta vida sin muerte es para pensar, porque para olvidar esta eso de mas allá sobre la cual pocos se atreven a teorizar.

viernes, 16 de octubre de 2015

Salute, átomos!

Y viste como es... un día te das cuenta, tarde, que las cosas pueden girar, pero no cambiar.
Giran, rotan, dan vueltas, se van para izquierda o derecha, arriba o abajo, pero la esencia, todos los átomos pegaditos, todo lo que es, es. Así, pueden girar, pero siguen siendo iguales.
Entonces, un día importante, festejas sola. Y después, distinto mes, mismo festejo, brindas sola. Y entonces te prometes que al tercer mes, mismo día, vas a hacer distintas las cosas, sin esperar peras del olmo. Por que así debe ser, Einstein siempre te repite, que no hagas lo mismo si queres resultados distintos. Entonces, vos, que tenes paciencia para la venganza pero no para las compras diarias, decidís que a partir del mes que viene no esperas que tu felicidad dependa de agenda ajena. Y así, un día especifico, pautado, anhelado, te das cuenta, aunque ciertamente tarde, que las cosas pueden girar pero no cambiar.
Entonces... entonces, comprendes que lo importante es importante siempre y no de segunda opción, entendes que toda decisión tiene trascendencia a futuro, y que uno puede construir el futuro que quiere.
Y así, sonreís. Y así encaras el otro día, sintiendo que vos sos vos, por todos tus átomos pegaditos, que sos dueña de tu sonrisa, cobijo de todas tus lagrimas, dueña de todas tus lecturas, toda, toda, vos. Y que los únicos defectos que vale la pena aguantar son los tuyos, por que vos, vos, justamente vos, nunca te vas a abandonar.