viernes, 25 de septiembre de 2015

Desplumado, salpicado,

 
Es mentira, la vida a veces no te despeina, te despluma. No es que entra una brisa por la ventana, te agarra el ventarrón, resultado de la unión de dos edificios en una esquina, un remolino demoledor, te despluma entero, te deja tirado en la vereda. Una salpicadura de realidad, vió...
Una brisa era ella, el amor en su enésima potencia, los primeros días de rosa cursi, las primeras semanas ideales, los primeros meses de descubrimientos de diferencias, obviamente reconciliables. La brisa era ella, la ausencia de ella es el remolino desplumador.
Qué me vas a contar? dejá, ya sé. Si te vas tropezando por pasillos lleno de cuadros con risas viejas, si en la vereda la sombra te recuerda que falta la de ella, que en la cocina faltan pasos, que a las mantas le faltan montañas. No, deja. Si yo te entiendo, tantas veces salpicada. Por eso me permito no darte carilinas, ser tu mail cínico, tu nota de blog hiriente, tu espejo de dolores, los consejos bobos que nunca funcionan, los emoticones obsoletos, las frases hechas que debieran abolirse por inservibles. Me permito ser, con permiso sin permiso, lo mas molesto, por que no puede molestarte del todo, ya tan apaleado y desplumado andas, Lamas, con el corazón roto...
Y está usted en el fondo, más abajo, puede ir? no creo, más soledad que estando solo, no hay. Más ausencia que la ausencia de ella, no habrá (amorosamente hablando). Visto que usted, desplumado, salpicado, tirado en la vereda, estampillada la cara con la realidad de la soltería, amigo de amigas virtuales que no le tiran un centro siendo usted el único en el aerea chica, qué mas le queda? agarrar la cámara, borrar las fotografias viejas, desempolvar el flickr (los niños ya se hicieron grande), renovar la casa para no ver sitios ya vistos vacíos, volver al ruedo de sentir que puede volver a sentir. Distinto. Nunca sentirá como sintió y así debe ser, cada amor tuvo su sentir, su olor, su sabor, su estadía y su ausencia. Y la ausencia si trae dolor debe ser removida, y solo puede ocurrir cuando se atreva a cambiar las plumas que el remolino le aflojo.
Es tiempo de agitar las alas, de quitarse los ultimos vestigios de la salpicadura, de levantarse de la vereda, para no estropear el paso de los que andan, desplumados, pero andan.
Levántese, póngase el mejor gris, renueve el flickr, su casa, aprenda a ser de nuevo, y piense que ésta vida tiene andar circular, y que todo vuelve, algún día, hasta la brisa que se fue.


La fotografía, robada del Flickr de Hernán Lamas https://www.flickr.com/photos/hernan_lamas/page6/
Lamas, hagame el favor de actualizar su flickr.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Pedacitos perdidos

Se te destroza el alma y seguís. Por que no es solo alma lo que llevas encima, aunque la carne no duela tanto como eso que no ves, que está no se sabe bien dónde... Se te destroza el alma y la cabeza, los oídos intentando recordar cómo sonaba la voz que ya no suena. Así se van sumando días, sin que tengas que tacharlos en el calendario.
Así, un día, descubrís que vivís a media maquina, media tinta, media sonrisa, medio parpado, media, media, media vida. La otra (maquina, tinta, sonrisa, parpado y vida) se fue con ese algo perdido, se fue, rellenando de ausencia el lugar vacío.
Se te destroza la autoestima de verte en el espejo, reflejo gris del que supiste ser, pero ya ni el ego es lo que solía ser. Intentas alguna que otra vez maquillarte la cabeza con arreglos y el cuerpo con ropa, pero la hipocrecía va para afuera pero nunca resulta para con uno mismo, y así que te sentís el peor bastardo para con tu propia esencia, y te bañas en desanimo, te desmaquillas de arreglos, te pones el mejor gris, que viene incluído en esa mitad que sos, y seguis, con el alma destrozada, pedacitos no solo partidos, perdidos! y seguís.
Pedacitos perdidos. Dónde se buscan los pedacitos perdidos del alma cuando, la muy canalla, invisible, nunca te dejo en claro dónde habita, ni qué color lleva, ni que vzs usa, ni con qué instrumento te tocaba el corazón cuando estaba completa.

Como ya nada puede destrozarse, seguí...