viernes, 16 de octubre de 2015

Salute, átomos!

Y viste como es... un día te das cuenta, tarde, que las cosas pueden girar, pero no cambiar.
Giran, rotan, dan vueltas, se van para izquierda o derecha, arriba o abajo, pero la esencia, todos los átomos pegaditos, todo lo que es, es. Así, pueden girar, pero siguen siendo iguales.
Entonces, un día importante, festejas sola. Y después, distinto mes, mismo festejo, brindas sola. Y entonces te prometes que al tercer mes, mismo día, vas a hacer distintas las cosas, sin esperar peras del olmo. Por que así debe ser, Einstein siempre te repite, que no hagas lo mismo si queres resultados distintos. Entonces, vos, que tenes paciencia para la venganza pero no para las compras diarias, decidís que a partir del mes que viene no esperas que tu felicidad dependa de agenda ajena. Y así, un día especifico, pautado, anhelado, te das cuenta, aunque ciertamente tarde, que las cosas pueden girar pero no cambiar.
Entonces... entonces, comprendes que lo importante es importante siempre y no de segunda opción, entendes que toda decisión tiene trascendencia a futuro, y que uno puede construir el futuro que quiere.
Y así, sonreís. Y así encaras el otro día, sintiendo que vos sos vos, por todos tus átomos pegaditos, que sos dueña de tu sonrisa, cobijo de todas tus lagrimas, dueña de todas tus lecturas, toda, toda, vos. Y que los únicos defectos que vale la pena aguantar son los tuyos, por que vos, vos, justamente vos, nunca te vas a abandonar.

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