lunes, 7 de septiembre de 2015

Pedacitos perdidos

Se te destroza el alma y seguís. Por que no es solo alma lo que llevas encima, aunque la carne no duela tanto como eso que no ves, que está no se sabe bien dónde... Se te destroza el alma y la cabeza, los oídos intentando recordar cómo sonaba la voz que ya no suena. Así se van sumando días, sin que tengas que tacharlos en el calendario.
Así, un día, descubrís que vivís a media maquina, media tinta, media sonrisa, medio parpado, media, media, media vida. La otra (maquina, tinta, sonrisa, parpado y vida) se fue con ese algo perdido, se fue, rellenando de ausencia el lugar vacío.
Se te destroza la autoestima de verte en el espejo, reflejo gris del que supiste ser, pero ya ni el ego es lo que solía ser. Intentas alguna que otra vez maquillarte la cabeza con arreglos y el cuerpo con ropa, pero la hipocrecía va para afuera pero nunca resulta para con uno mismo, y así que te sentís el peor bastardo para con tu propia esencia, y te bañas en desanimo, te desmaquillas de arreglos, te pones el mejor gris, que viene incluído en esa mitad que sos, y seguis, con el alma destrozada, pedacitos no solo partidos, perdidos! y seguís.
Pedacitos perdidos. Dónde se buscan los pedacitos perdidos del alma cuando, la muy canalla, invisible, nunca te dejo en claro dónde habita, ni qué color lleva, ni que vzs usa, ni con qué instrumento te tocaba el corazón cuando estaba completa.

Como ya nada puede destrozarse, seguí...

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