viernes, 11 de julio de 2014

Como a la inversa.

Diez semanas y piso como quien se siente es dueño de la tierra, soy un relojito que atrasa raciocinio y adelanta pasos, soy una copa dada vuelta que no derrama su liquido, un manojo de ansiedades calmas, una placidez que no conoce de recuerdos iguales.
Hago uso y abuso del cansancio que provocas y busco el hueco del cuello del amor que me dio risas, y llantos y risas. Y verdades que le dolieron decirlas, mea culpa que lo hizo chico.
Ando andando como Helena en la plaza cuadrada, con su saquito rojo, hoy de venas verdes tengo dibujado el cuerpo y un amarillo en el alma que me pone intermitente de inteligencia.
Y si me vieras cuando nadie me ve, y si dejaras de verme cuando mas me muestro...
Soy tan Taran y tan Soledad, se me revuelven las tripas de cada una, se pelean, se amiga, se engullen los aciertos, vomitan las debilidades, se abrazan en llantos que no tienen razón de ser y se alegran de desventuras solo porque sabrán ser más fuertes pasada la tormenta. Por que hace rato aprendieron que es cierto eso, que aun los días mas negros terminan por acabar, y así como quien no quiere la cosa van pisando las horas que nunca quisieron llegaran, así van como siamesas sin dos cuerpos, como dos gotas en un solo círculo, terriblemente constantes en sus taranes, absolutamente solitarias en sus soledades.
Así voy, hoy, y desde ayer, pensando en mañana solo a partir de las 23.59.
Y si me vieras cuando nadie me ve, y si dejaras de verme cuando más me muestro.
Ando la inversa.
Con vida adentro, con dos corazones en un solo cuerpo.