martes, 30 de septiembre de 2014

Ensayar levantarse.

  Gran parte de mi vida la pase sumergida en la búsqueda, búsqueda incesante e inalcanzable de algo que necesitaba sin saber qué era. Cada mañana despertaba sabiendo que debía hallar, volviéndome fastidiosa y odiosa conmigo mismo en aquellos tramos sin pausa, y cada noche quedaba exhausta, adolorida, y vacía. Fue así que buscando me hice autodidacta, creyendo que si no encontraba lo que buscaba, tal vez debía crearlo según mis necesidades, así aprendí a juntar letras con distintos parámetros y a fotografiar queriendo ver lo que nadie me mostraba. Y no alcanzaba. Y hablando de búsquedas llene paginas, y aburrí, me repetí, me repetí, repetí repitiendo búsquedas.
Una noche de caminata cuadrada y luces naranjas, de viento tan "atlanticoso" y alborotador que me revoleo las lagrimas de las mejillas me di cuenta que la soledad era lastimera y que la búsqueda me llevaba a la espera y ese circulo vicioso no me daba nada, por mas que fuera autodidacta. Una tarde, 5.15 de la tarde, me di cuenta que estaba mas en mi que en el contexto hallar lo que nadie podía mostrar porque a nadie explicaba lo que buscaba. Ese día me levante de la silla.
Hay que tener valor para ensayar una realidad distinta, por que en la eterna espera existe la comodidad de la ausencia conocida que se impone al riesgo que implica encontrar una compañía, y que no sea la adecuada. En el cambio de realidad se encuentra el riesgo del error, pero el error mismo es señal de cambio. Y hay que cambiar si lo conocido no trae felicidad.

2 comentarios:

  1. Cada noche, las mismas tristezas, pueden ser de otros.

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  2. Que corrosiva y engañosa puede ser la comodidad

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