martes, 14 de octubre de 2014

Medio circulo (circular)

Llegaras (también) para que los desvelos tengan mas razones que pensamientos y las lágrimas motivos ajenos al sinsentido.

No sé qué tendrás de cada quien, solo sigo deseando que sientas desde el primer momento la dicha que puedes dar y la que, sin opción, tendrás que recibir.

PD: Tu llegada vendrá a confirmar la teoría de que la vida tiene andar circular y todo vuelve. 


martes, 30 de septiembre de 2014

Ensayar levantarse.

  Gran parte de mi vida la pase sumergida en la búsqueda, búsqueda incesante e inalcanzable de algo que necesitaba sin saber qué era. Cada mañana despertaba sabiendo que debía hallar, volviéndome fastidiosa y odiosa conmigo mismo en aquellos tramos sin pausa, y cada noche quedaba exhausta, adolorida, y vacía. Fue así que buscando me hice autodidacta, creyendo que si no encontraba lo que buscaba, tal vez debía crearlo según mis necesidades, así aprendí a juntar letras con distintos parámetros y a fotografiar queriendo ver lo que nadie me mostraba. Y no alcanzaba. Y hablando de búsquedas llene paginas, y aburrí, me repetí, me repetí, repetí repitiendo búsquedas.
Una noche de caminata cuadrada y luces naranjas, de viento tan "atlanticoso" y alborotador que me revoleo las lagrimas de las mejillas me di cuenta que la soledad era lastimera y que la búsqueda me llevaba a la espera y ese circulo vicioso no me daba nada, por mas que fuera autodidacta. Una tarde, 5.15 de la tarde, me di cuenta que estaba mas en mi que en el contexto hallar lo que nadie podía mostrar porque a nadie explicaba lo que buscaba. Ese día me levante de la silla.
Hay que tener valor para ensayar una realidad distinta, por que en la eterna espera existe la comodidad de la ausencia conocida que se impone al riesgo que implica encontrar una compañía, y que no sea la adecuada. En el cambio de realidad se encuentra el riesgo del error, pero el error mismo es señal de cambio. Y hay que cambiar si lo conocido no trae felicidad.

viernes, 11 de julio de 2014

Como a la inversa.

Diez semanas y piso como quien se siente es dueño de la tierra, soy un relojito que atrasa raciocinio y adelanta pasos, soy una copa dada vuelta que no derrama su liquido, un manojo de ansiedades calmas, una placidez que no conoce de recuerdos iguales.
Hago uso y abuso del cansancio que provocas y busco el hueco del cuello del amor que me dio risas, y llantos y risas. Y verdades que le dolieron decirlas, mea culpa que lo hizo chico.
Ando andando como Helena en la plaza cuadrada, con su saquito rojo, hoy de venas verdes tengo dibujado el cuerpo y un amarillo en el alma que me pone intermitente de inteligencia.
Y si me vieras cuando nadie me ve, y si dejaras de verme cuando mas me muestro...
Soy tan Taran y tan Soledad, se me revuelven las tripas de cada una, se pelean, se amiga, se engullen los aciertos, vomitan las debilidades, se abrazan en llantos que no tienen razón de ser y se alegran de desventuras solo porque sabrán ser más fuertes pasada la tormenta. Por que hace rato aprendieron que es cierto eso, que aun los días mas negros terminan por acabar, y así como quien no quiere la cosa van pisando las horas que nunca quisieron llegaran, así van como siamesas sin dos cuerpos, como dos gotas en un solo círculo, terriblemente constantes en sus taranes, absolutamente solitarias en sus soledades.
Así voy, hoy, y desde ayer, pensando en mañana solo a partir de las 23.59.
Y si me vieras cuando nadie me ve, y si dejaras de verme cuando más me muestro.
Ando la inversa.
Con vida adentro, con dos corazones en un solo cuerpo.

jueves, 29 de mayo de 2014

Maliutka


La felicidad hoy tiene esta imagen, Maliutka.
(De un tiempo a esta parte todos buscamos algo, la búsqueda incansable y desesperada de algo que no tiene nombre, pero que se vuelve tangible en algunas noches. Y fue en una de esas búsquedas, de capa caída y caída de cabeza, que me tope con Kostya y su Maliutka)

lunes, 5 de mayo de 2014

De invasiones cuadradas y el olor a pan.

Cuadrada, no rectangular. Cuadrada como no lo eran la mayoría de las cosas en la vida; todo parecía ser rectangular, desde las tarjetas a las piletas, desde las heladeras hasta las tablas de planchar, desde los cajones de pintura hasta los pasillos de las casas. ¿Por qué no se podían hacer cosas cuadradas como aquella tienda?
La tienda pulcra, como siempre, oliendo a nada, como siempre. El empleado atento y frío, como siempre; y ella que no gustaba de aquel lugar y sin embargo siempre terminaba entrando para comprar sus oleos (como siempre).
 Llevaba en la mano los cuatro pomos. Nunca aceptaba bolsa, eran interferencia, los acariciaba distraída mientras caminaba, era para empezar a conocerlos, interactuar, esperar que se comportaran correctamente en la paleta, en el pincel, en el lienzo.
Los mimaba antes de usarlos. (Como siempre). Él también la había mimado antes de amarla. (Siempre…)  No la había usado. (¿Casi?)
Las calles un asco, las veredas como un tapiz de rayas desparejas, dibujo de arquitecto sin ganas de serlo (obligado), agujeros donde se veía la tierra, baldosas ausentes. Un campo de minas ya explotadas. Insulto a la guerra, lo sabía. De todos modos lo pensaba, lo sentía. 
Eran las ocho de la mañana. Fría. Veredas destruidas, autos veloces, transeúntes perezosos. La pereza propia de quien se levanta porque debe, sin tener en la espalda el envión del que se levanta porque quiere; flojera tempranera de cuerpos portadores de una mente que guardaba intacta el recuerdo de la tibieza de las sabanas perfumada por olores propios.
 Amanecía. Él no.
Se detuvo en la esquina, miro hacia la derecha, vacía. Esperaría. Acaricio los pomos: el rojo, el amarillo, el negro, el blanco. El amarillo estaba abollado. Pobre amarillo.
Quince minutos de espera, los pies helados. Olor a pan; la quietud  siempre alertaba los sentidos. No había desayunado. Olor a pan y a remembranzas. Olor a pan, no había desayunado, había estado apurada por salir, pero no sabía bien por que, ahora que estaba en la calle no encontraba el motivo que le había generado apuro por dispararse de su departamento.
-¿demore mucho?
Isabel mira a Javier, no sabe cuando apareció. Él le pone una mano en el hombro, su hueso siente el peso, la piel blanca masculina contrasta contra el abrigo rojo femenino. Lo observa, de la boca le sale vapor, huele a perfume, el pelo mojado, un poco largo por atrás. Isabel siempre puede resumir bien las características físicas de los otros. No la suya.
Ella es demasiado flaca para describirse con una sola palabra, es demasiado común el marrón del pelo, de los ojos, es demasiado común ese color de piel que no puede definir cual es; es de vergüenza esa falta de senos, esas piernas sin forma, esos brazos flacos como espigas sin trigo.
-¿no te da frío bañarte antes de salir?
Él asiente sin dejar de mirar las baldosas, aún así pisa mal. Se tambalea, le aprieta más fuerte el hombro izquierdo.
-che, fíjate donde pisas, me vas a tirar.
-anoche me acosté con Marina, hoy a la mañana me puteo cuando me bañaba. No creo que venga hoy a la casa.
Que fácil se encamaban a esta edad (siempre)
Suspiro largo, vapor inmenso, el frío lo enfría, se disipa el vapor, lo olvidan ellos, lo dejan a sus espaldas mientras caminan. Todo lo pasado queda en las espaldas, y es extraño que a pesar de tanto pasado la espalda siga con el mismo tamaño. Debiera hacerse más grande con el paso de los años; y sin embargo, cuanto más viejos, mas pequeña se vuelve. Contradicción. Siempre todo era una contradicción; sino ¿Por qué morir cuando uno alcanza los conocimientos de la vejez? Más cerca de la sabiduría, más cerca de la muerte. Más cerca de estar muertos…
 Tuercen a la izquierda, cruzan la calle; llevan prisa, no saben por qué. No le preguntan al otro el por que del paso apurado. Se apuran los dos y listo.
 El barrio se vuelve mas conocido, tres cuadras faltan para la casa, llegaran ellos y será casa de artistas.
-¿hacemos un cuadro juntos?
Isabel se levanta la boina azul tejida al escuchar la pregunta, obra de Marina, mira a Javier. Le mira las cejas oscuras, bien gruesas. Piensa que es bonito si se tiene una visión distorsionada de la belleza. Piensa en Marina y su cabello rojo, tan bonita ella desde la visión bien clara de la belleza.
-es una buena idea- acepta ella- ¿Mitad y mitad del lienzo?
-pensaba mas bien en invadirnos.

miércoles, 23 de abril de 2014

Dejáme un mensaje.

Recuerdame mañana que vuelva a fotografiar.
Por favor no me dejes olvidar
.
Hazme recordar que el único modo de resumir palabras es captando imágenes
Gritame que no sé ser concisa.
Reprochame que el silencio no es un decir que todos entiendan,
No me dejes olvidar
por favor.
Recuerdame mañana que vuelva a fotografiar.

miércoles, 16 de abril de 2014


Así (desbordada) como cuando el silencio se salto del teléfono, me golpeo el oído, la cara, me hizo saltar lagrimas y correr por la ciudad (y caminar queriendo perderme y fracasando en el intento).


Desbordada, malherida, herida, magullada pero no aniquilada. (solo) desbordada, pidiendo un descanso y sin saber que hacer con él. Que el cigarrillo se esfumo, el alcohol se evaporo, y yo morada de vicios quedo desbordada, malherida, maltrecha pero no aniquilada, no muerta, mas bien viva pero no bien viva, sino solo viva.

Desbordada del aire de la noche, porque no se parece al de la mañana (para bien o mal), desbordada de oír voces, de escribir palabras, de leer conjunto de letras con significado que le adjudico sin saber si es real o ficticio. Desbordada de las nubes sin formas, del papel que compra, de las cosas modeladas de a millones, sin poder encontrar la exclusividad en una persona.

Desbordada de mi (un poco) sin poder echarme (entera). Rebalsada y asqueada.

Agotada (como la noche que camine kilómetros hechos de centímetros) después del golpe del silencio, herida pero no aniquilada por la falta de palabras con sonidos; cansada.

Cansada del desborde, de mi misma, del sinsentido. Magullada por dormir sobre tablas acostumbradas a sostener carne cansada.

Así me dejo estar (sola) desbordada (pero) no aniquilada.

viernes, 14 de marzo de 2014

Incomoda

Día por medio te pienso, si estoy feliz tal vez pasen tres días. Pero una vez a la semana te recuerdo. Extraño tu razonar, y tu forma de encarar los problemas. Extraño las charlas, jamas los silencios. No me acostumbro a los silencios, a pesar de que este tiempo silencioso es mas largo que el tiempo en que nos comunicamos. De seguir en contacto hoy te hubiera detallado la forma en que caían las gotas, en qué ocupe la espera, la estructura de mi escrito, las ideas que me atormentan. Pero vos allá y yo acá, y esta distancia en el medio, que sabes.. nunca fue el problema. Y vos desaparecido y yo que no sirvo para buscar cosas que se perdieron por deseo propio... algo estaba escrito, de algún modo sabíamos que iba a ser así, que no había otro final posible, que vos allá y yo acá y se puede ser feliz. Y soy feliz, pero es una felicidad consciente de que también se podría estar de otra forma, pero se está de ésta.
Extraño nuestras charlas, y también desvarios. Es que aunque vos fueras la voz de la razón, para estar conmigo (en aquella época) había que estar un poco loco, y ahora, a distancia, creo que buscabas un poco de locura, para romper el molde tan perfecto de tu vida, pulcra aunque la pintaras de disoluta.
No hay semana que no te piense.
No sé que tantas cosas no hicimos, en verdad no recuerdo si deseábamos hacer algo, y no lo hicimos. Todo quedo en la nada, con demasiada rapidez, como el volantazo antes del choque, y nunca he chocado. Pero fue bueno que sucediera así: el olvido de imprevisto, sin meditarlo, sin llegar a sentir el hastío.
Hay tantos días que soy feliz, y hay tantos días calmos, y tanto olvido de cámara, y de letras y de angustias... aun así no te olvido, es que en el inconcluso hay algo incomodo.
Y me incomodas, como quien no quiere la cosa.

domingo, 23 de febrero de 2014

Y veras...

He contado todos tus lunares, he descubierto las tres zonas de tu barba donde hay tres colores, he etiquetado con besos las canas, la barba colorada y la castaña- He contabilizado todas las arrugas, daño colateral de tu sonrisa, consecuencia de tu buen humor. He inventariado los motivos de tus enojos y sus consecuentes reniegos, culpa añadida de tu descendencia vasca. He gastado mis yemas acariciando tus manos y he fingido distracción para no dañarte por tus distracciones. He sido tu bastón y tu patín. Y has sido mi droga y mi abstinencia.
Hemos sido tanto, tantos días en tantos tiempos, hemos sido nada en tantas temporadas, en diferentes estaciones, en iguales calles. Te he dejado abrazarme sin corresponderte, solo para ser ingrata por que las curitas chocolatosas no curaban olvidos intemporales.
He sido tu mas audaz critica, y tu mas ferviente opositora.
Y he sido mujer tuya. Y he sido tuya.
Y veras que ya no tengo lunares para contarte. Y te doy cobijo en mi cama.
Y veras que se me gastan los dedos pero te presto el anular.
Y veras que te sigo extrañando cuando me extrañas.
Y veras que en esta noche, de colchón vacío sobre el lado izquierdo, hay un agridulce por ahí, de que estas lejos, y de a ratos la distancia tiene tan buen sabor...

lunes, 27 de enero de 2014