sábado, 23 de febrero de 2013

Por pedido, en sabado nublado.


No he querido muchas cosas en la vida, he querido muchas veces las mismas cosas.
He repetido busquedas, he sido consistente y persistente, busque y anhele, una y otra vez, lo de la primera vez. Y luego otra vez, y otra y otra. Me llene de busquedas, pero ninguna original, solo calcos de la originaria, antigua, primaria...
No busque tesoros ni pedí imposibles, no corrí detrás de quimeras ni quise atrapar mariposas invisibles, tal vez quise encontrar sentimientos imperecedores y abrazos inacabables, sonrisas cortas pero constantes,  lagrimas leves sin tristezas, afectos presentes aún en la distancia de más de mil pasos.
Siempre fue tan pulcramente desordenada en mis emociones, siempre tan constante en el sentir fuerte, tan anhelante de abrazos que no se rompan, tan creyente de contagiar la atencion brindada. Qué pena que por osmosis no pueda intercambiar sensaciones.
Y que pena que no aprenda a renunciar a busquedas infructuosas que no pueden  conducir a cosas inexistentes
.

jueves, 21 de febrero de 2013

Qué tonto.



Es (pera) la dulzura.
Es (pera) lo sedoso cerca de los labios.
Es (pera) de dos colores.


Siempre habrá lugar y tiempo para la tonteria.

domingo, 17 de febrero de 2013

Finalmente llego.

Para que sepas, me duele.
La primera noche en que realmente tomé conciencia.
Y para que sepas: me duele.
Finalmente extraño, y duele.
No ver, no tocar, no oir nunca más-
Me esfuerzo, pero de a ratos la voz se empieza a borrar.

viernes, 15 de febrero de 2013

Conjuga miedo.

Es el miedo descorazonador que me atenaza desde la noche en que senti alivio, ese miedo irracional pero concreto de saberte manchada, fallada y sin arreglo. El reflejo del espejo no coincide con tu vision interior, y la vision exterior coincide plenamente con la sentencia implacable de tu objetividad.
Respirar un segundo, con profundidad, y despues preguntarte como cambiar lo que esta mal. Y el arreglo que insiste en esquivarte porque en el fondo sabes que la normalidad no existe, que el individualismo es hoy mas honesto, que la relatividad es la excusa para no enfrentar miedos, para no ser valiente, para no barrer trabas, para quedarte ahi, parada, como si nada.
No puedo arreglar mi cama ni entregarme al trabajo, no encuentro el escape de otros, ni retratarte en una imagen.
No encuentro una imagen que hable de tu ausencia, y esa es la mas clara señal de mi conciencia que lejos estoy aun de caer, aunque duela, en la realidad que la mañana quiere traer, que yo finjo aun no llego. Por eso amanezco temprano pero no salgo de la cama hasta dos horas despues. Por el miedo descorazonador de no ser feliz nunca.
Porque una cosa es no creer en la felicidad constante y otra es ser constantemente infeliz.
¿Por que el miedo no es un verbo que se pueda conjugar en todos los tiempos?

sábado, 9 de febrero de 2013

No alcamza.

Hay cierto parecido con el momento de la ida de Piro: el saber vivir perdidas (y cosas perdidas que nunca fueron mías). El día quebrado. Finales de mes amargo. Comienzo de próximo incierto. Hay un leve parecido igualado y potenciado por lo irremediable, lo que no se puede deshacer, lo roto que no se puede remendar.
Hay un leve parecido, más parecido por los roles representados. Aunque ahora todo quedo más vacío. Raro todo, el silencio o el permiso para el ruido, sin embargo, algunas veces nos descubrimos hablando bajito.
Es como andar vestida de hojas secas, o llevar por zapatos escarpines de tela de araña, o abrigarse con tul o enfriarse con calefacción. Es lo irreal hecho realidad en un día que pintaba como uno más.
Lo cotidiano roto. Lo rutinario borrado. La educación diaria de vivir distinto sin manual de aprendizaje ni curitas para ojos sangrantes.
Es como andar sabiendo que se esta haciendo jornadas nunca antes vividas, el esperar sabiendo que nunca más nadie va a llegar.
No se puede encontrar lo que hace tiempo se dejo de buscar.
No se puede encontrar roca lo suficientemente grande para beber bajo ella una copa de vino, meter una amohada, agujerear para mirar tres estrellas (las tres marias), beber sin esperar resaca, esperar sin miedo al mañana.
No se puede encontrar roca suficientemente grande para estar protegida, bajo peso, para estar escondida de destino y azares, de Dios y conciencia, de todo lo que bulle por al lado del cuerpo, inmajeble y ajeno pero con poder de lastimar la humanidad propia.
No se puede, pero quisiera, encontrar piedra donde hacer pozo de agua, donde dejar las hojas, romper los escarpines, colgar el tul y apagar la calefacción.
Y es ese miedo de no creer en la felicidad constante con tendencia a ser constantemente infeliz.
-Shhh, no se puede.
-lo sé, pero deja de decirlo para poder olvidar que ayer y más allá de ayer fuiste infeliz.
-y hoy?
-no sé. y mañana tampoco se.

sábado, 2 de febrero de 2013

Mi sombra es más que yo, y eso habla de mi fortaleza.

Jamás le temí a la locura, hasta esa noche de lunes irreconocible. Jamás creí en la cordura hasta cuando sentí, sobre ese piso marmolado, con esa luz violeta encima, que debe haber locura y razón, porque este mundo sin dicotomias parece no ser posible. No le temí a la cordura hasta que tuve que reconocer su existencia, aunque no sepa en carne propia qué es...
Sé que es algo que tienen los demás. No sé si eso, eso que tienen los demás, es lo normal, solo sé que son mayoria los cuerdos, y tienen el poder, y nosotros, y yo... nosotros, locos, minorias, debemos... no sé que debemos hacer, dicen que sanar, infiero que eso significa cambiar para acercarnos a su forma de ser. A ese pensar poco y vanal, y no pensar en ese horizonte invisible, no replantearnos si en un día de sol con arena en la espalda, con mar ahí al lado, con charla tonta en los costados ¿Sé es felíz o solo se ocupa el tiempo en compañía para esquivar a la soledad? la soledad siempre dice algo. Sobre todo aquello que insistimos en no escuchar...
Tengo miedo, miedo de no dejar de pensar nunca.
Miedo de que nada alcance.
Miedo de no ser felíz nunca.
Uno sabe que esta perdido cuando ve la grieta en el acero, y yo lo vi, ahí, deshacerse después de luchar por horas para no derrumbarse, yo lo vi...  hubiera deseado no hacerlo, no ver... el conocimiento cierra las puertas a la quietud ¿que puede seguir igual cuando uno sabe?
El olvido es una fantasia.
Cerró la mano abierta sobre la tierra, tres veces, la última reclamo su último esfuerzo. Tiró ahí, sobre el cajón, unos cascotes de tierra. Yo lo abrazaba. Ella también. Abrazábamos a nuestra sangre despidiendo la sangre a la cual se unió, de la cual nacimos. ¿Decíme como se sufre sin locura, como se es felíz en la razón?.
Temo ser como ella, qué nada me conforme, que nada me haga feliz. ¿Y si no hay días sin pensamientos? ¿Y si no hay jornadas sin miedo? ¿Y si me esta destinada la infelicidad de pensar mucho, sentir mucho y vivir poco?
Porque una cosa es no creer en la felicidad constante y otra cosa es ser constantemente infeliz...
Soy un rejunte de cosas que no deben juntarse. El olvido es una fantasia.
¿Por qué no te alcanzamos?
Temo, y nadie me da certezas. Temo por que de perdidas la vida está hecha. Y mi vida, hasta hoy, esta construída de cosas perdidas.
El olvido es una fantasia, porque sé que no voy a olvidar tu diagonal blanca con presagio de quiebre contundente. Porque no voy a olvidar mi padre vestido de azul llorando negredad, negando con la cabeza una verdad contundente. Porque hoy, yo, aqui, ahora, no sé para donde disparar. Porque la casa esta vacia. Rara. Porque hay un eco que viene del sur, señal de cuerpo ausente. La acustica delata la ausencia de cuerpos presentes. Y es la tristeza en gris (un gris matiz), extraño, porque la ausencia es un extremo, es el extremo de la ausencia de presencia. Sin matiz. Es raro todo, porque durante 35 años tuve, y aun no es la primera semana sin tener.
El olvido es una fantasia
El olvido es una fantasia. La razón una quimera. La locura una realidad. ¿Y si nada me alcanza? ¿Y si la felicidad me está vedada?
No sé como se es uno mismo, no sé como sé es feliz, no se de veinticuatro horas pegaditas sin una preocupacion en el medio, no se de mente liviana ni corazon sin congoja. Con incertidumbres pegue los sesos, y reforce los musculos del corazon.
Y él (de barba) teme, porque me vio el miedo en la voz y me escucho las lagrimas en los ojos.
Hoy es amor-odio.
Mañana tal vez sea una fantasia.

De día y de noche barbote palabras. Y no quise coherencia ni me afane en la cohesion. Porque hay minutos determinantes donde, lo que antes se doblaba, finalmente se rompe. Y entonces... entonces el sol alumbra cosas nuevas, y entonces uno llora con una angustia que ni Dios sabria consolar. Y entonces, en esa soledad rodeada de gente, uno se siente lo que realmente es: un grano en un mar de arena, llorando la perdida de una molecula de agua en un mar. Nada, si se piensa en grande, todo si se concibe necesaria cada gota ´para hacer un mar.
Yo creo que el olvido es... ?