sábado, 6 de julio de 2013

Pescado boca de flor.


La cajita de cristal donde me escondí, se rompió.
Me falta el aire de mi compostura, soy el pescado, tallo de la flor; soy el holgazán del trabajador, la mancha de la piel perfecta, el machucón en el durazno, la humedad del invierno, lo feo de todo lo bello...
Se rompió la cajita de cristal negro donde me escondía.
Se rompió como la cascara del huevo, como la copa en manos del ebrio, como la flor seca cuando se la quiere tirar, como las perlas del collar que no quise empeñar. Se rompe la caja y me larga al espacio vacío de huecos bellos, y me larga así, solita, ahí... ahí donde rara vez rebotan alegrías.  Y quién tuviera el poder de volver a dar integridad al huevo estrellado... y quien pudiera regar tierra para que nazcan peces.... y quien pudiera arreglarme la tristeza, quien pudiera...

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