jueves, 25 de julio de 2013

Chocolate y vino


Esta noche me tome el Tempranillo y devore todos los bombones. Las dos cosas las trajiste tu, la misma noche, en la misma bolsa. Para ser sincera ni una pizca de culpa, siempre creí que el vino y el chocolate debían ir juntos. Fui fiel a mis creencias.
Me tire a la pileta, vos siempre me decis que no me la juego, vos, tu, usted (rara vez) no sabes (no sabes, no sabe) que tan alto saltaba, que tan lejos llegaba.
Me aplaque, dormí entre recuerdos de abrazos cuando los verdaderos, ausentes, se abrazaban a si mismos en rondas de charlas tontas. ups. Aunque cierto no debo decirlo.
En fin. Riquisimo el Tempranillo, un dejo picante, robusto, un leve mareo luego de la primera copa. Y la primera copa, también, tiene ese no sé qué, alejamiento de la aflicción, relajación de comportamiento, derrumbamiento de estructuras, yo tan obsesiva... por eso la rigidez en el buen comportamiento...
Pero lo importante es que devore los bombones y acabe con el Tempranillo, yo sola, solita, con gula, sin culpa, disfrutando de lo tuyo sin vos. Sin culpa.
Chupate esa mandarina!

1 comentario:

  1. Bueno, ahora habiendo leído, comento acá:
    Tan constante, este reflejo...

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