martes, 12 de marzo de 2013

De nariz a cola.

No es que (yo) quiera mucho, es que los demás dan poco.
Una no anda a diestra y siniestra, reclamando el derribo de pensamientos, vetando soledades, aboliendo risas ajenas; no es que una ve los gatos en todos lados y por eso detesta las cuatro patas y la cola, simplemente no congenia con ese dame sin mas, ese soy yo y no los demas, ese no se que de los gatos peludos, de orejas asi, de ojos asa, de nariz humeda y lengua aspera.
No es que quiera mucho, es que los demas se acostumbraron a dar poco.
Y una que anda regalando generosidad como si fuera un pozo rebosante de agua que nunca se va acabar, si vieran las veces que paso sed, y me mojo los labios con saliva seca, y sigo, caminando y sudando, apenas bebiendo, reservando para los demas.
No es que yo quiera todo, porque los totales nunca son buenos, solo quiero las mejores migajas, son migajas, pero son las elegidas. No es que quiera la luna y el sol, solo quiero a Plutón. No es que quiera imposibles, solo quiero lo posible, porque nunca pedi de mas, solo lo necesario para ser feliz. Y he descubierto que soy feliz con tan poco... por que las cosas simples tienen la belleza de la risa, la contundencia del abrazo, la efervescencia de la cosquilla, el sabor del chocolate, la humedad del beso...
No, no es que una pida lo inalcanzable, solo se pide lo conocido y gustoso, y si ya conocio, es que no es imposible. Y entonces?
Entonces no es que pido mucho, vos sabes, te acostumbraste a dar...
(elipsis)
 

1 comentario:

  1. ...a dar... Poco.
    Y mucho contener... ponéle. De nuestro lado nunca es bueno.

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