miércoles, 26 de diciembre de 2012

Desgraciadas ganas locas de no tener veneno.

Desgraciados de aquellos que retienen el tiempo al retener las respuestas.
Desgraciados los que retienen las sonrisas al no hacer cosquillas; los provocadores de lagrimas, los emanadores de dolores, los que llevan en los ojos el placer de causar desdichas.
Desgraciado aquel que puede hacer feliz y no lo hace, refugiado en un egoismo que no es demasiado rico para hacer vestimenta cara.
Desgraciada yo que pudiendo ser simple insisto en la complejidad de los razonamientos rebuscados que chocan contra calles sin salida.
Desgraciada yo que pudiendo ser lineal insisto en cabalgar la vida como el mar en plena sudestada.
Desgraciada yo! ni lineal ni simple, molesta como la piedra en el zapato... desgraciada de la molesta piedra pero... la piedra siempre esta, tan leal, no efimera, ya sabes, tan poco mortal.
Desdichadas las piedras fragiles que se oradan por gotitas de agua, desdichadas las gotitas que vienen a romper, humillando en el trajin, el renombre de las rocas en el sinonimo popular. Sin desvariar, desdichadas las lagrimas que me vienen a oradar! a mi! a mi... chiquitita roca, apenas una piedrita en el zapato de algun tipo, yo, yo piedrita, gastada, partida, consumida, finalmente, por gotitas saladas que yo misma escupo, desangrando mi propia muerte...
Desgraciada yo, entonces, un escorpion, que es dueño de su vida y de su muerte; y muere por quien sabe que, quien sabe como, y tal vez nunca sepa que él mismo (yo misma) se suicido. (me suicide)
Y si, desgraciados de aquellos que pueden calmar impacientes y se sientan a esperar a que les venga las ganas de calmar.
Touche.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Mirá el día que hace!

Las convicciones no se modifican por la palabra, sino por la acción.
Una convicción modificada, ¿era convicción o simple creencia momentanea?
Sebastián reniega de Dios, culpa a Dios. En esa rotunda y constante negación esta el reconocimiento de su existencia.
¿Será que la negación, por la palabra misma y el discurso que trae al presente supuesto tema inexistente, le otorga en ese momento la vida misma?
-Shh, no sé. Hoy no hables de algo serio. ¡Mirá el día que hace!
Es un día más de fin de diciembre, de un año más. Un poco más malito que anteriores, pero malo. No le digo en voz alta el diminutivo, porque para ella los diminutivos denigran la palabra, le restan importancia, la visten de gracia. Y lo gracioso pareciera restar contundencia.
Es es prejuicio que existe en los emisores-receptores pero que las palabras mismas no saben que portan.
Yo sé que sé algo sobre lo cómico y la risa, lo que dicen en chiste contiene en esencia la gran verdad contemporánea, disfrazada de risa, desvestida de seriedad. No se puede censurar el chiste, se censura la seriedad- La denuncia debe ser seria para poder ser creída. ¡Censuremos entonces la palabra en boca parca!
-Mirá el día que es! nublado y pesado, algunas nubes son correo anticipado de lluvia que vendrá más tarde, viene lenta y pesada, como agua postergada. ¿y vos queres pensar hoy!?
Y yo que pienso hoy y siempre, sabemos que a veces mal, pero que se le va a hacer, uno no se programa para pensar, uno piensa y listo, como cuando da besos, uno besa y listo, no concensua de antemano cuantos besos quiere dar. El deseo jamás firmo contrato alguno, libre como el deseo, no habrá.
-tenes razón, mirá el día que hace y yo que me pongo a pensar!
-¿qué hacemos?
-besemosnos o es besemonos.
-sos terrible, ni un beso propones sin que la duda te lleve a pensar...
-y si, es lo que hay...