domingo, 17 de junio de 2012

Rulos pasados de moda, gravedad y camison emo.

Los rulos estan pasados de moda, pero me enrulan la cabeza; y acepto la tendencia de la gravedad a bajar a la tierra cualquier cosa que este por encima de un centimetro del suelo, me baja las carnes y los sueños, me baja hasta el buen humor en las cálidas noches de primavera. Pero esta bien, es la ley de la gravedad y siempre una que es tan juiciosa con las leyes.
Dos arrugas en la frente, imaginate como la ribera del Nilo; y un despiste natural y a veces potenciado y selectivo. Despistes despistados para despistar a malpensados.
Touche.
Un tiempo me gustaron tres hombres que pisaban una misma tierra al mismo tiempo con muchos kilometros entre ellos y una similitud increible en el tamaño de sus egos. Se me perdieron los tres, con sus numeros, sus cumpleaños, sus gustos y sus risas, tambien sus egos, sus tonadas, sus sueños chiquitos de grandes cosas que no entraban en los largos mails de infimas proporciones.
Por suerte mi camisón emo esta a mitad de camino del suelo, hasta las rodillas, gris como la motita de mi iris del ojo derecho, con un dibujo triste que se parece a aquella silueta que dibuje la otra tarde en que se acumulaban miles de segundo de ausencia cantada; mi pijama gris y emo, a centimetros del suelo me cubrio todo el día, llegue de madrugada, pero en concepto inentendible se prescribe libre interpretación, entonces me calce el camisón hoy a la mañana, aunque tal vez fuera de madrugada. Me vio batir café, hervir el agua, recalentar nueva agua que no llegue a ebullición, cortar un pedazo de torta que se volvió a la fuente, siete papas peladas, rebanadas, sumergidas en aceite, salidas crujientes, comidas con sal, con cerdo, con mayonesa, con berenjena, con vino blanco, con café por la tarde y te con limon por la noche. ahora, te ahora mientras el camison, gris y emo, primaveral, no sabe hacerle frente a este frio que no me acuerdo si sigue siendo de otoño o ya es de invierno, ni me acuerdo si viene Pierce, o Alvardo, o alguien que habla de oraciones y yo pienso que cuando caiga a la cama el camison va a estar tan usado que lo voy a tener que suplantar por pijama de invierno justo cuando debajo de las frazadas ya no hace invierno sino mañana de verano.
suspiro hondo porque me olvide de las comas, tambien de los acentos, pero las comas son las pausas y me quedo sin aire, y empacho de tildes, pero sin comas tengo riesgo de que se malinterprete mi interpretacion de un domingo negro, con camison gris, con dibujo emo, con gravedad y rulos amaestrados que mañana en la ducha matutina volveran a renovarse enrulando una cabeza que sino fuera por el cuello estaria en el piso, ya sabes, por obra y gracia de la gravedad.
que no te extrañe, pero me fui

sábado, 16 de junio de 2012

Así.


Solo es algo por decir.  Hoy fui a verla. No dice nada, dejo de hablarme hace rato.
Podría ser que estuvieramos hermanados en esto de recordar para suplir presencias, pero hasta el vacio lo sufrimos de diferente manera. Sera que ese no tener (y padecer...) es como la huella de la yema (sonreís) tan propio de cada uno.
Ya sabes que no voy por la plaza, hago zigzag, pero no sabes el motivo. No voy por la plaza porque sigue siendo negra y naranja, pero todas las noches siento tanta tristeza que no encuentro canción que tararear para batallarle a ese gris, ese nudo pegado a la garganta, esa necesidad de correr para dejar atras esa sensacion fea. Fea (cortita). Así, chiquitita y tan explicita. Fea (repetición por repetición para disociarla, hacerla extraña). Son esas ganas locas de andar rapido, con el cuerpo, dejando atras la mente y las sensaciones (como Rose queria hacer y nunca logro).
Si pienso en ella, me pongo más triste. Ella no era fea. Era... era así, con esa risa ancha bajo una nariz prominente (reis), era tan linda, y hacia unos sonidos tan tipicos. Te hubiera encantado oirla. Vos que siempre me haces repetir sonidos que acompañan alguna situacion que vivi, que te quiero mostrar (porque no viviste conmigo y te quiero recalcar lo que te perdes). Te perdes... te perdiste de conocerla. Era linda, con esas manos sin carne, con esa piel lisa, muy lisa, brillosa. Las tenía así, mirá, así, como las mias. Y amasaba de lindo, y reia de lindo... así, como yo nunca pude reir (y nos decis nada)
Deja, ¿que me vas a decir? es como yo te digo, hay días en los que no hay que decir, solo salir por ahi, aunque haga frio, a tomar un cafe, en algun bar con una mesa cuadrada tirada en una esquina redonda, a mirar como se pasa la noche, así, sin decir nada.