viernes, 14 de diciembre de 2012

Mirá el día que hace!

Las convicciones no se modifican por la palabra, sino por la acción.
Una convicción modificada, ¿era convicción o simple creencia momentanea?
Sebastián reniega de Dios, culpa a Dios. En esa rotunda y constante negación esta el reconocimiento de su existencia.
¿Será que la negación, por la palabra misma y el discurso que trae al presente supuesto tema inexistente, le otorga en ese momento la vida misma?
-Shh, no sé. Hoy no hables de algo serio. ¡Mirá el día que hace!
Es un día más de fin de diciembre, de un año más. Un poco más malito que anteriores, pero malo. No le digo en voz alta el diminutivo, porque para ella los diminutivos denigran la palabra, le restan importancia, la visten de gracia. Y lo gracioso pareciera restar contundencia.
Es es prejuicio que existe en los emisores-receptores pero que las palabras mismas no saben que portan.
Yo sé que sé algo sobre lo cómico y la risa, lo que dicen en chiste contiene en esencia la gran verdad contemporánea, disfrazada de risa, desvestida de seriedad. No se puede censurar el chiste, se censura la seriedad- La denuncia debe ser seria para poder ser creída. ¡Censuremos entonces la palabra en boca parca!
-Mirá el día que es! nublado y pesado, algunas nubes son correo anticipado de lluvia que vendrá más tarde, viene lenta y pesada, como agua postergada. ¿y vos queres pensar hoy!?
Y yo que pienso hoy y siempre, sabemos que a veces mal, pero que se le va a hacer, uno no se programa para pensar, uno piensa y listo, como cuando da besos, uno besa y listo, no concensua de antemano cuantos besos quiere dar. El deseo jamás firmo contrato alguno, libre como el deseo, no habrá.
-tenes razón, mirá el día que hace y yo que me pongo a pensar!
-¿qué hacemos?
-besemosnos o es besemonos.
-sos terrible, ni un beso propones sin que la duda te lleve a pensar...
-y si, es lo que hay...
 

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