viernes, 16 de noviembre de 2012

H

No se trata de vos y de mi, se trata de todas las tazas que conocimos para entablar charlas. Tazas retratadas y ausentes, estas ultimas son las de momentos tristes.
No se trata de tu verde ni de mi gris, de tu azul ni mi amarillo, no se trata de nuestra altura ni del color de nuestra piel, se trata de las tazas, del tamaño, de los detalles, de sus asas inservibles, sus medidas insuficientes, sus copetes ridiculos, su frialdad insultante. Se trata de todos los cafes que bebimos, y no hay relación entre la forma de la mesa y el sabor de la bebida, ni la belleza de la taza.
Porque el mejor sabor, estaba frio y la mesa cuadrada no acompañaba al mas rico alfajor...
La taza mas bella, apoyada en mesa redonda, tenia cafe feo. Perfección rota. Pena de la rotura... Loza tan linda apoyada sobre redondez tan circular, qué pecado en ese momento beber mal cafe...
Luego vinieron los sin ton ni son, como los momentos vividos por vivirlos, nomás... esos cafes desabridos, esos lugares desabridos, esos rincones abiertos, las tazas sin novedad, el agua sin burbujas, la mesa que podria haber sido triangular...
Nunca se trato de vos, ni de mi. Se trato de lo oscuro, a veces aguado, de la dulzura disipada por un azucar rancio, de sillas con patas enclenques, de mesas que no supieron soportar el peso de las tazas.
No se trato nunca de nosotros, sino de todos esos momentos desperdiciados, añorados solo cuando ya no pudimos beber cafe.
El té  (y te) cansa.


No hay comentarios:

Publicar un comentario