domingo, 4 de noviembre de 2012

Aún huelo la mierda. Que bajo hemos caido. No me puedo quitar de la cabeza la escena, te miraba, te deshumanice para que no me toque lo que sos. Habia mierda en todos lados, no era mala palabra, era excremento. No habia en vos algo que te uniera a mi, tu carne no tenia lazo con la mia. Carne con mierda y moretones y en un remanso de locura me encontre en el espejo, con la blusa verde. Mis ojos parecian mas verdes, resaltados por el rojo de lagrimas contenidas.
Te llevo 20 minutos intentar ponerte la ropa interior, tuve esos 20 minutos para pensar qué tan bajo habias caido, segura de que habia lugar, mas abajo, para que cayeras un poco mas. Ahora, quiza mañana o pasado, subas unos escalones, pero ya todos sabemos que vas a caer, y nos vas a arrastrar.
Miraba la mierda en la bañadera, entonces te peine. Invertimos los roles, hace decadas de eso. En ese asco que senti te regale el unico afecto que has tenido en años, cada vez te recluis mas. Cada vez nos resignamos mas. Por vos ya no tengo ganas de luchar, solo te quiero en silencio, lejos, que no me mientas para no tener que mentirte, fingiendo que te creo.
Este domingo de tarde es una mezcla de nada, es la soledad mas absoluta, son las lagrimas mas gordas, es deseo de cigarrillo a orillas de algun agua, es querer olvido, es anhelar sosiego. Es necesidad de borrar tu mano gorda y blanca aferrandose a una bolsa. Quisiera poder medir cuando metros mas quedan para caer, de a ratos quisiera que cayeras de una vez para siempre, que nos arrastres, que en el golpe final nos dejes en paz.
El dolor es renovable, la felicidad perecedera. Este vomito de verdad mañana sabra a verguenza, vos hoy sabes a nada.


1 comentario:

  1. Queridísima palabrista Taran, tan con sentido, como siempre, tan certeras y volátiles estas i-rrealidades que relata...
    Gracias, una vez más.

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