lunes, 29 de octubre de 2012

Apilado de mañana



La mañana fue una pila de horas, minutos tras minutos como los platos verdes en la pileta después de gran comilona dominguera. La mañana fue el olor de la bruma costera que no llega hasta los confines del rio donde descansa mi casa, pero fue olor a bruma, la bruma se huele, se ve a lo lejos y no llega. Se me metio en el pelo, es que los rulos actuan como frascos abiertos, nunca transparentes, pero siempre contenedores.
Y que tienen que ver los rulos con los olores? no sé, rara vez las cosas sobre las que rumio (como las vaquitas) tienen la coherencia (ni la cohesion) necesarias en el fluir del lenguaje. Pero que va... yo hablo conmigo, mi yo y yo conversamos, y prescindimos de coherencia y cohesion.
Hoy, como otros dias que no son ayer, me vi en el reflejo de las vidrieras. Y vi el negro del tapadito y el movimiento de los rulos, por eso pienso en rulos, como pienso en la valentia de las mujeres que dicen lo que piensan e ignoran los dedos de quienes las acusan y la mirada desaprobatoria de otras mujeres; tambien pienso en chicos que hacen y no dicen; pienso en los que hablan, y hablan, y siguen hablando para retardar el momento de la accion. Por eso pienso y hablo poco, por eso pienso y pienso y pienso. Porque hay que tener espalda para aguntar la consecuencia de la accion. Accion-reaccion-consecuencia.
Hay que pensar, hablar con prudencia, soportar lo que se venga, hay que tener un cierto dominio de la imprudencia, ligada a la impulsividad. Para que esta ultima no sea excusa permanente de quienes actuan sin pensar. Porque pensar pueden, pero les da fiaca. Tan doble trabajo les viene despues, y la perdida de la primera (buena) impresion, nunca se recupera al cien por cien.
Pero deja, viste que al final era mejor pensar en rulos contenedores, agujereados, no transparentes, pispiretas y delatores de humedad antes que la ausencia de cohesion y coherencia que me hace divagar.
Che, che!!!
-que queres?
-que quiero demorarme mil veces pensando que aguantar el minuto fatal donde debo reconocer la cobardia de no poder aguantar la consecuencia de una accion impulsiva que no concuerda con aquella primera buena impresion.
...
-ya no estas hablando de las horas de la mañana y la bruma. no?
-no.
-ahora estas hablando de mi.
-si.
-esta bien.
-que.
-no sos tan incoherente, mas bien sos derechamente hiriente.

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