domingo, 7 de octubre de 2012

Alguien quiere hacer el amor conmigo. Yo no.
Un café en mesa cuadrada, invitación hablada. Tal vez.
Vino en la punta de la escollera, copas de vidrio destinada a no sobrevivir cuando ya no queden gotas que le den sentido al recipiente circular. Si.
Por qué no hay copas cuadradas?
El continuo desvelo de sentir que las reglas de esta sociedad, el continuo revalidar de la antigua cultura, ese ser que debe ser así porque desde el inicio lo fue, esa ausencia de copas cuadradas, de tarjetas redondas. Ya sé, cansa este no entender el porque de la geometria que se aplica sin explicación.
Los parpados nunca estan completamente en alto, los ojos se parecen a las persianas de mi casa, o a un telon a medio levantar, o al cielo antes de desaparecer en el horizonte del mar.
Qué vas a saber vos. Vos que no sabes ver más allá de la cerca de tu casa, de los confines de tu auto, de los limites de tu trabajo, del muro de tu mente. Ves? pensaste en lineas rectas. Nuevamente las matematicas, las ciencias exactas.
Exactamente. Lo exacto contrasta con la relatividad, pensala como una linea ondulada, como mis rulos en noches de humedad, cuando bajo del colectivo acompañada de mi sombra y al tercer paso, casi llegando a mi casa, siento deseos de esfumarme no se a donde, tal vez a la punta de la escollera.
Ni simple ni lineal, eso explicaria lo ondulado del pelo, los reniegos sobre los planos, el deseo de ver mesas triangulares, camas redondas, ruedas cuadradas.
Sonreis.
De sonrisas sabes. Yo no.
Discursos inapropiados, ciertas palabras no van en ciertos cajones, por algo no usamos dos medias distintas, ni salimos en pijama, ni dejamos de decir: todo bien. cuando alguien pregunta como andas, aun viendonos como estropajos humanos mas hermanos a un felpudo que a la carne de los contemporaneos.
Día enredado, vos sabes. Día de blanco y negro, en camara que espera a que yo deje de esperar. Porque las esperas siempre estan entrelazadas. Uno espera, esperando a alguien más, que espera algo más. Las esperas encadenadas, cadenas de esperas, eslabones de tiempo retenido. Cada dia cadenas nuevas, porque a media noche cada eslabon se rompe. Señal de que es cierto eso, de que no se puede volver el tiempo atras.
Deja, no te enojes por esa propuesta de hacer el amor, de ese. Ni veas con malos ojos esa invitación a cafe y charla, del otro. Deja, que me gusta el Estiba, en copa circular, destinada a no sobrevivir ante la eterna ausencia de nuevas gotas. Deja. Deja. Sonrei, que vos sabes.
Yo... yo no.


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