martes, 7 de agosto de 2012

Martes 13 un poroto

Si, ya se de que van esos días. Llueve sopa y vos con tenedor en la mano. Sale baño y la humedad paso la barrera de los 100% para instalarse en 125% solo para vos; sale botas de goma y te estampillas contra la primera baldosa mojada, repleta de gente.
Como ese sabado en que fundi una cortadora de pasto, el lavarropa camino por el lavadero, me puse mis botas mas bonitas para vos, martirizando mis juanetes, llegaste tarde porque te agarro mi ex, cenamos atragantados de tanto enojo, tuvimos una pelea monumental luego de quince dias sin vernos, para volver a pasar quince dias mas sin volver a hacerlo.
Si, ya se de que van esos dias, en que la casa es una jaula de cemento, salir es un riesgo para terceros, una no se banca ni el reflejo que rebota el espejo, y que de tantas cosas para comer en la casa se te antoje aquella que se vende en el negocio que comenzo a bajar la persiana cuando tu estabas a tres metros de la puerta.
Si, ya se de que van esos dias, inhospitos para la alegria, donde los terceros dan catedras de amores cuando estan firmando su propio divorcio, y la ropa que justo quieres ponerte se te olvido lavarla, la que te podrias poner te queda grande, la segunda opcion ya no te entra; intentas limpieza y se rompe el palo de la escoba, de ultima te propones borrachera y para tu propia consternacion reparas en el hecho de que debes beber el doble para volver a tener un olvido simple.
Si, ya se de que van esos dias. Decimelo a mi, que vengo torcida, zigzagueando sin querer para errarle a cada buena que me podria chocar. Y no es que una no siempre, pero yo no se si los fertilizantes vienen aguados, los pesticidas fallados o simplemente una ya dejo de recordar el tiempo de la siembra, porque cuando va a cosechar ni espigas secas, la nada mas absoluta. Esa nada, que como bien nada, te deja mirando al vacio. Bien vacio.

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