miércoles, 26 de diciembre de 2012

Desgraciadas ganas locas de no tener veneno.

Desgraciados de aquellos que retienen el tiempo al retener las respuestas.
Desgraciados los que retienen las sonrisas al no hacer cosquillas; los provocadores de lagrimas, los emanadores de dolores, los que llevan en los ojos el placer de causar desdichas.
Desgraciado aquel que puede hacer feliz y no lo hace, refugiado en un egoismo que no es demasiado rico para hacer vestimenta cara.
Desgraciada yo que pudiendo ser simple insisto en la complejidad de los razonamientos rebuscados que chocan contra calles sin salida.
Desgraciada yo que pudiendo ser lineal insisto en cabalgar la vida como el mar en plena sudestada.
Desgraciada yo! ni lineal ni simple, molesta como la piedra en el zapato... desgraciada de la molesta piedra pero... la piedra siempre esta, tan leal, no efimera, ya sabes, tan poco mortal.
Desdichadas las piedras fragiles que se oradan por gotitas de agua, desdichadas las gotitas que vienen a romper, humillando en el trajin, el renombre de las rocas en el sinonimo popular. Sin desvariar, desdichadas las lagrimas que me vienen a oradar! a mi! a mi... chiquitita roca, apenas una piedrita en el zapato de algun tipo, yo, yo piedrita, gastada, partida, consumida, finalmente, por gotitas saladas que yo misma escupo, desangrando mi propia muerte...
Desgraciada yo, entonces, un escorpion, que es dueño de su vida y de su muerte; y muere por quien sabe que, quien sabe como, y tal vez nunca sepa que él mismo (yo misma) se suicido. (me suicide)
Y si, desgraciados de aquellos que pueden calmar impacientes y se sientan a esperar a que les venga las ganas de calmar.
Touche.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Mirá el día que hace!

Las convicciones no se modifican por la palabra, sino por la acción.
Una convicción modificada, ¿era convicción o simple creencia momentanea?
Sebastián reniega de Dios, culpa a Dios. En esa rotunda y constante negación esta el reconocimiento de su existencia.
¿Será que la negación, por la palabra misma y el discurso que trae al presente supuesto tema inexistente, le otorga en ese momento la vida misma?
-Shh, no sé. Hoy no hables de algo serio. ¡Mirá el día que hace!
Es un día más de fin de diciembre, de un año más. Un poco más malito que anteriores, pero malo. No le digo en voz alta el diminutivo, porque para ella los diminutivos denigran la palabra, le restan importancia, la visten de gracia. Y lo gracioso pareciera restar contundencia.
Es es prejuicio que existe en los emisores-receptores pero que las palabras mismas no saben que portan.
Yo sé que sé algo sobre lo cómico y la risa, lo que dicen en chiste contiene en esencia la gran verdad contemporánea, disfrazada de risa, desvestida de seriedad. No se puede censurar el chiste, se censura la seriedad- La denuncia debe ser seria para poder ser creída. ¡Censuremos entonces la palabra en boca parca!
-Mirá el día que es! nublado y pesado, algunas nubes son correo anticipado de lluvia que vendrá más tarde, viene lenta y pesada, como agua postergada. ¿y vos queres pensar hoy!?
Y yo que pienso hoy y siempre, sabemos que a veces mal, pero que se le va a hacer, uno no se programa para pensar, uno piensa y listo, como cuando da besos, uno besa y listo, no concensua de antemano cuantos besos quiere dar. El deseo jamás firmo contrato alguno, libre como el deseo, no habrá.
-tenes razón, mirá el día que hace y yo que me pongo a pensar!
-¿qué hacemos?
-besemosnos o es besemonos.
-sos terrible, ni un beso propones sin que la duda te lleve a pensar...
-y si, es lo que hay...
 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Amarillos.



Voy a fotografiar tazas, y me voy a especializar en manos. Voy a pintarme sueños endebles en noches negras, y a pensar con convicción que los pozos tienen la profundidad de dos centimetros, que solo son chichones del piso invertidos; voy a pensar en serio que no siempre voy a estar, para que te agarre el miedo del mañana incierto, sin mensaje de vuelta, sin beso correspondido, sin silencio ni grito mudo.
Voy a especializarme en recordar con detalle cada frase contundente dicha en momento efimero, cada lagrima que atine a retener porque me lo pedias vos, para no hacerte cargo de mi. Voy a especializarme en el quizá, a contramano de la contundencia de mis afirmaciones.
Voy a especializarme en el rojo, en el verde, en el azul, voy a pensar una y otra vez en el amarillo y todos sus matices, amarillo palido cuando mis mañanas son grises, amarillo rabioso ante el llanto y los ojos rojos, amarillo huevo en las tarde de calor bochornoso, amarillo fluor en las borracheras contenidas en tus pasos lentos, amarillo siniestro de furia desperdiciada contra almohadon que supo ser amarillo y hoy es crema lavado en andar circular. Voy a especializarme en mis colores, y en tus olores, en tus manos y en ese no reconocer de hoy, lo tan visible ayer, en el recuerdo. En el recuerdo no hay cambios, los cambios se dan en el vivir, y hoy vivimos, y sentimos, comprendimos los cambios. Hoy no horrorizamos de nuestras responsabilidades, hace tanto que veo matices que no sé como pintarlos para que aprendas a no temerles.
La conclusion de hoy es que la proyeccion sin accion es solo la palabra que no pasa a la praxis. Bombon, hoy estuve tan calma, ojala mañana no pierda esta serenidad, porque la contundencia solo esta en mis errores.

jueves, 22 de noviembre de 2012

En toda vida hay un montoncito. ¿lo sabias?

Aprendí a ser un montoncito de piel y huesos apoyado en un lugar, olvidado en segundo lugar, porque yo me había olvidado de mi misma primero. Aprendí a calentar el vino con las manos, cuando eso no se hace, solo porque en las esperas uno hace lo indebido. Fui el montoncito mas chiquitito del lugar, chiquitito, palido, insulso, tapado, invertido y olvidado. Junte todos mis lunares y me converti en un montoncito oscuro, marrón, manchado, feito. Nunca pude contar las estrellas, ni los granos de arena, ni mis lunares, ni tus olvidos.
Hay sumas que no se deben llevar a cabo, en primer lugar porque parecen empresa imposible de realizar, en segundo porque el resultado siempre lastimara.
Primero y segundo lugar. Nuevamente. Como las impresiones. Las segundas impresiones nunca superan las primeras.
Sera que en este dia, en este conjunto de letras, ser segundo asemeja al peor resultado.
Ser la segunda mas chiquitita del lugar, ser el segundo montoncito de piel y huesos, esta bien o mal?
Yo supe jugar asi, ¿ves? recorriendo el borde de la copa de modo distraido, mirando las personas para aprender comportamientos, adivinando personalidades por el modo en que miraban alrededor. Aprendi que diciendo todo lo que se me ocurre corro el riesgo de que te burles, tu, de que me quieran otros.
Aprendi, siendo montoncito, que las lagrimas son proporcionales, razon por la cual jamas morire ahogada en mi propia agua salada- Aprendi... si vieras que tanto aprendi, en proporcion a lo que olvide, en proporcion a lo que no debia aprender, en proporcion a lo inservible de algun que otro saber.
Montoncito olvidado.
Caminando por calle de tierra. Cartel de madera alegremente pintado: detengase, niños jugando.
Talones a tierra, me detuviste en seco. Te mire sin entender (primera, segunda, tercera... enesima vez)
-el cartel dice que hay que detenerse, que hay niños jugando.
Montoncito de piel y huesos encuentra nuevo significado:
si los niños juegan, no hay que detenerse, sino seguir adelante a buscar un adulto...

lunes, 19 de noviembre de 2012

Un 20, hoy es 20.

Vos sabes, mi Piro, como se acumula la ausencia: como el polvo encima de tu maquina de coser, como el oxido en tus agujas, como la sequedad en tus copas de cristal. Tu asuencia insiste en presentarse cada día, mi Piro, se presenta para que estes presente. Presente en mis dedos, en mis labios sellados, en la calidez de las palmas al amasar, en el suspiro hondo, en la resignación, en la creencia de que todo va a pasar. Va a pasar tu ausencia, mi Piro, vas a llegar un dia como antes: poniendo primero el pie derecho en el escalon de entrada, con la mueca por humedad, con la mano en la cadera, con tus dedos huesudos sobre tu menton flaco, vas a volver con esa vida dejando atras la ausencia adelantada que me diste antes de irte, con la mirada perdida que me veia y no me reconocia. Vas a volver un día, mi Piro, a dejar tus quehaceres como estan, detenidos en el tiempo, vas a volver a hacer chocolate y pizelas en tu cumpleaños, con la ausencia de enojo, con las ganas de vivir que te llegaron tarde.
Vas a venir, mi Piro?  volver a verme, y verme. A borrarme de los ojos tus ultimos ojos, a asegurarme que ser buena paga antes de la muerte y a decirme que lloraste más veces que la primera noche en que murió el jefe. Volve Piro, no necesito explicaciones para tu presencia, hay cosas que se dan a las cuales no trato de razonar. Volve porque hago algo mal en las recetas, y porque el tejido me comio la paciencia, y porque no se como manejar los dedos indices que se chocan con los medios. Volve a regalarme pedacitos de mi niñez feliz en la habitación del abuelo, con la jarra naranja con la cual te empapabamos la cama, volve a retarme por patinar en tu porch, por el algodon sobre el pino que el viento tiraba encima de tus rosales´... volve mi Piro, te espero con el café, si vos tomas yo tomo, en tu taza de porcelana azul, con el fondo blanco y la rosa dentro, volve Piro, te dejaste las cien preguntas diarias y me quede con las cien respuestas repetidas, identicas, tuyas... pero tambien mias.
Hice café Piro y te voy a esperar todo el día.

viernes, 16 de noviembre de 2012

H

No se trata de vos y de mi, se trata de todas las tazas que conocimos para entablar charlas. Tazas retratadas y ausentes, estas ultimas son las de momentos tristes.
No se trata de tu verde ni de mi gris, de tu azul ni mi amarillo, no se trata de nuestra altura ni del color de nuestra piel, se trata de las tazas, del tamaño, de los detalles, de sus asas inservibles, sus medidas insuficientes, sus copetes ridiculos, su frialdad insultante. Se trata de todos los cafes que bebimos, y no hay relación entre la forma de la mesa y el sabor de la bebida, ni la belleza de la taza.
Porque el mejor sabor, estaba frio y la mesa cuadrada no acompañaba al mas rico alfajor...
La taza mas bella, apoyada en mesa redonda, tenia cafe feo. Perfección rota. Pena de la rotura... Loza tan linda apoyada sobre redondez tan circular, qué pecado en ese momento beber mal cafe...
Luego vinieron los sin ton ni son, como los momentos vividos por vivirlos, nomás... esos cafes desabridos, esos lugares desabridos, esos rincones abiertos, las tazas sin novedad, el agua sin burbujas, la mesa que podria haber sido triangular...
Nunca se trato de vos, ni de mi. Se trato de lo oscuro, a veces aguado, de la dulzura disipada por un azucar rancio, de sillas con patas enclenques, de mesas que no supieron soportar el peso de las tazas.
No se trato nunca de nosotros, sino de todos esos momentos desperdiciados, añorados solo cuando ya no pudimos beber cafe.
El té  (y te) cansa.


jueves, 8 de noviembre de 2012

La luz apagada no hace ruido.

Estoy harta de pagar
culpas ajenaslagrimas que me legan.
 
No sé lo que es la libertad.
El día que la tenga, no sabré que hacer con ella.
 
 
El problema surge con el contexto, vos y yo aislados vencemos hasta el viento.
Idea(me) una manera, un modo, una receta para poder levantarme y dejar de sentir que estoy solucionando problemas de otros sin hacer nada por mi, para mi.
Los que se quejan, tienen todo.
Los que callamos, nos silenciamos, justamente, porque solo somos dueños de dolores de otros.
 
El rio mezclándose con el mar, o el mar enterrándose en el río, fue pequeño, o será que en esa ribera, yo... yo engrandecí (¿neologismo?)

lunes, 5 de noviembre de 2012

Descanso de cinco minutos.

Volveremos a la relatividad. Lo sabes, bombom, la verdad  mas absoluta que jamas descargue en tu cara tiene el sello de la relatividad.
Aun asi...
Podran amarte distinto, no mas.
El tamaño es relativo, basta pensar en nuestra medida. Pero la diferencia. La diferencia es diferencia en si, la relatividad pierde medida (volvemos a ella).
Recuerda, bombon, distinto, mas... no creo.
Por que? porque sé mi valor, la lealtad (absurda y robusta de la cual estan hechas mis promesas), conozco cada letra que conllevan mis afirmaciones... afirmo tan poco justamente para no olvidar las letras. Sé que me ves, y quisieras verme mas firme... bombon, la falta de certezas es proporcional a la verdad de mis afirmaciones, no soy mentirosa, bombon, sabes que no miento, a lo sumo omito...
Yo soy eso que deseaste años atras, cuando te amasijaron el cuerpo de traiciones, deseaste una mujer asi, así soy yo, pero se sabe, bombon, uno no valora lo que tiene, cuando lo tiene, se acostumbra rapida (y facilmente) a lo bueno, olvidando las lagrimas amargas de cuando lo deseado (en aquel momento lejano e irreal) hoy es tangible, mas... mas uno desdeña lo bueno, lo da por sentado, lo da por cubierto. No, bombon, conmigo no. Mis certezas son mias, me las amaso, me las creo, yo, por mi, para mi, y para... para quien las merezca, bombon. La soga esta tensa, aun así, soy de lo poco que hay. No debieras...
No. Yo se que haras lo que quieras. Lo sé. Mas despues, despues de cometido el error, empujada por tu espalda, habre caido, pero mi traicion dolera mas en tu corazon que en el mio, bombon, si caigo es porque en el fondo quiero caer, mi honestidad no es endeble, solo suceptible a los mandatos de mi inconsciencia. La inconciencia nunca es inconsciente, en el fondo es manejada por la mas absoluta lucidez, es un juego perverso de la psiquis, pero yo me conozco tanto, bombon, porque de lagrimas limpie el piso de mi mente, reluce, bombon, aunque cuando lo estropeo con penas impuestas por amores injustos.
Me canso de ser sincera, no es un suicidio, ni una figura de kamikaze desesperado, no es un taran sin oopcion, me canso de ser sincera en un choque brutal de escorpiana moral y valiente, pero vos... vos bombon no me crees, me esquivas la verdad, te acostumbre al chicle, ves mi paciencia con la textura del elastico. Bombon... bombon... tu barba roja es mi debilidad, tus dedos gruesos, el blanco irreal de la piel que te envuelve, el verde de tus ojos, el bello de tu pecho. Todo mio y ajeno, todas mis debilidades, todas tus virtudes, pero bombon... ya me enamore antes, ya me abri la carne, ya me deshidrate, ya me sente en la silla a la espera del ouroboros, ya me vengue en el olvido. Bombon, debieras recordar (y no es relativo) el tiempo de 15 años atras, cuando yo era ella, y vos eras aquel, y vos deseabas algo que yo daba a alguien mas...
Bombon, cierta noche pedi una curita porque me rompio el corazon tu rostro y mi ida, y cierta noche vos quisiste remendar heridas, que no eran autoinfligidas. Al final, bombon, los dos creemos en ouroboros, y creo que llego el tiempo de que esperes vos, como hasta hace diez dias esperaba yo.
Ouroboros, bombon, todo vuelve. El  dolor ahora, te toca a vos.
PD: me guarde los acentos, bombon, para cuando leas cielo amarillo sobre Paris.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Aún huelo la mierda. Que bajo hemos caido. No me puedo quitar de la cabeza la escena, te miraba, te deshumanice para que no me toque lo que sos. Habia mierda en todos lados, no era mala palabra, era excremento. No habia en vos algo que te uniera a mi, tu carne no tenia lazo con la mia. Carne con mierda y moretones y en un remanso de locura me encontre en el espejo, con la blusa verde. Mis ojos parecian mas verdes, resaltados por el rojo de lagrimas contenidas.
Te llevo 20 minutos intentar ponerte la ropa interior, tuve esos 20 minutos para pensar qué tan bajo habias caido, segura de que habia lugar, mas abajo, para que cayeras un poco mas. Ahora, quiza mañana o pasado, subas unos escalones, pero ya todos sabemos que vas a caer, y nos vas a arrastrar.
Miraba la mierda en la bañadera, entonces te peine. Invertimos los roles, hace decadas de eso. En ese asco que senti te regale el unico afecto que has tenido en años, cada vez te recluis mas. Cada vez nos resignamos mas. Por vos ya no tengo ganas de luchar, solo te quiero en silencio, lejos, que no me mientas para no tener que mentirte, fingiendo que te creo.
Este domingo de tarde es una mezcla de nada, es la soledad mas absoluta, son las lagrimas mas gordas, es deseo de cigarrillo a orillas de algun agua, es querer olvido, es anhelar sosiego. Es necesidad de borrar tu mano gorda y blanca aferrandose a una bolsa. Quisiera poder medir cuando metros mas quedan para caer, de a ratos quisiera que cayeras de una vez para siempre, que nos arrastres, que en el golpe final nos dejes en paz.
El dolor es renovable, la felicidad perecedera. Este vomito de verdad mañana sabra a verguenza, vos hoy sabes a nada.


lunes, 29 de octubre de 2012

Apilado de mañana



La mañana fue una pila de horas, minutos tras minutos como los platos verdes en la pileta después de gran comilona dominguera. La mañana fue el olor de la bruma costera que no llega hasta los confines del rio donde descansa mi casa, pero fue olor a bruma, la bruma se huele, se ve a lo lejos y no llega. Se me metio en el pelo, es que los rulos actuan como frascos abiertos, nunca transparentes, pero siempre contenedores.
Y que tienen que ver los rulos con los olores? no sé, rara vez las cosas sobre las que rumio (como las vaquitas) tienen la coherencia (ni la cohesion) necesarias en el fluir del lenguaje. Pero que va... yo hablo conmigo, mi yo y yo conversamos, y prescindimos de coherencia y cohesion.
Hoy, como otros dias que no son ayer, me vi en el reflejo de las vidrieras. Y vi el negro del tapadito y el movimiento de los rulos, por eso pienso en rulos, como pienso en la valentia de las mujeres que dicen lo que piensan e ignoran los dedos de quienes las acusan y la mirada desaprobatoria de otras mujeres; tambien pienso en chicos que hacen y no dicen; pienso en los que hablan, y hablan, y siguen hablando para retardar el momento de la accion. Por eso pienso y hablo poco, por eso pienso y pienso y pienso. Porque hay que tener espalda para aguntar la consecuencia de la accion. Accion-reaccion-consecuencia.
Hay que pensar, hablar con prudencia, soportar lo que se venga, hay que tener un cierto dominio de la imprudencia, ligada a la impulsividad. Para que esta ultima no sea excusa permanente de quienes actuan sin pensar. Porque pensar pueden, pero les da fiaca. Tan doble trabajo les viene despues, y la perdida de la primera (buena) impresion, nunca se recupera al cien por cien.
Pero deja, viste que al final era mejor pensar en rulos contenedores, agujereados, no transparentes, pispiretas y delatores de humedad antes que la ausencia de cohesion y coherencia que me hace divagar.
Che, che!!!
-que queres?
-que quiero demorarme mil veces pensando que aguantar el minuto fatal donde debo reconocer la cobardia de no poder aguantar la consecuencia de una accion impulsiva que no concuerda con aquella primera buena impresion.
...
-ya no estas hablando de las horas de la mañana y la bruma. no?
-no.
-ahora estas hablando de mi.
-si.
-esta bien.
-que.
-no sos tan incoherente, mas bien sos derechamente hiriente.

sábado, 27 de octubre de 2012

Los textos enredados ordenan las mentes maltrechas.

Se me rompió la piel, tiritas, finas, delgadas. Si vieras que sonido hacian al caer. Ligadas, unidas de por vida. Como esa voz mexicana al adios colombiano. Se me rompió la piel, dura, poco sonreía, y más se rompía. Tiritas finitas, como la delgada linea del estar a la ausencia completa.
Un pie estando, un pie en ausencia completa. ¿Hay ausencia a medias? ¿Hay sol con fecha de vencimiento? ¿Hay mañana sin su correspondiente pregunta?
De amanecer tantas veces no puedo recordar cual es la que cuenta como despertar.
No entendes, un encadenamiento de no entenderes. Sé. Como si se dieran la mano la sinrazón (unida) y la imposibilidad (no querida).
¿Te acordas cuando escribi una historia entre parentesis?
¿Te acordas cuando me hiciste odiar el parentesis aquella noche de poco frio y abundante humedad?
Sera que estamos condenados, al estar sin estar, al estando sin querer, abandonandonos sin dejarnos nunca. Sera que la ausencia de besos hace que valgan tanto los tan pocos.
Me gusta hacerte sonreir. Y ese beso que te das. Que era para mi, ¿sabes? así han sido estos dias, has aprendido a besarte porque me desterraste de tu boca. Y en esa cafe con torta, en ese cortado con tostado, en esa mesa sin televisor, en esa altura terrenal, en ese ultimo encuentro donde se dio el primero, esa noche en contrapunto con aquella tarde, en esas contraposiciones reconoci la distancia entre uno y otro.
La primera vez que quise engañar la futura ausencia te robe una siesta, en una tarde nublada, poniendote a prueba, pagaste un cafe a un piso del suelo. Nos miramos sin increparnos, por el solo gusto de tocarnos.
La primera vez que te eche en cara tu infantilidad nos comprobamos como hombre y mujer rozandose la piel.
La primera vez que temiste el abandono me sentí tan fuerte que olvide la debilidad.
La primera vez que te bese el cuello fue segundo despues de decirte malo, de que hubieras conquistado mis labios. El segundo balde de agua fria, cafe y cerveza, mesa redonda, elevada, buzo rojo en tu cuerpo, campera verde en el mio. en el medio tus ojos verdes y los mios, que ese dia no se que color llevaban.
Vos no me ves como yo, y yo no te puedo ver con tus ojos idealizadores. Intermitentes.
Vos intermitente en la tristeza y la alegria, en las promesas no asi en las vendetas.
Yo tan inamovible, en la promesa y el odio, en el recuerdo y el olvido programado. Los olvidos siempre me llegan como consecuencia de un acto anterior, ajeno.
Me sorprendo y recrimino, sabes. ¿De que? de la robustez de mis promesas, de lo indeleble de mi lealtad, de mi estructura en lo correcto.
Ella dijo que las estructuras rigidas son terribles cuando se rompen. Lo dijo en referencia a Pablo, pero era un palo indirecto que me cayo directamente ante los ojos.
La primera vez leiste a Marx. Dejaste el auto en el lavadero. Caminamos por calle de tierra empinada. Elegiste una piedra. Cambiamos dos veces de sitio. Cebaste mates y me mirabas cuando yo trataba de recordarte, porque te olvidaba constantemente.
Caminamos por el parque, partimos al medio su anatomia, desembocamos al mar. Yo te escuchaba, para olvidarme de mi pregunta. Muchas veces me pregunto a mi misma, y me pongo a escuchar voces ajenas para no responderme.
Sé. Sé que hoy, como tantas veces, no me entendes. Sé. Sé que hoy, como siempre, me entendes. Sé, sé que hoy fingis que no, pero sabes, vos sabes. Ouroboros, bombón.
Lo sabía (yo).
Ahora lo sabes (vos).
El tiempo dira, el tiempo, por que yo... yo solo voy a dejar que hagan los demás.

martes, 23 de octubre de 2012

De suponer días nublados.

La bruma ayer quiso tapar la ciudad como si fuera un acolchado de plumón, no pudo. Se quedo corto, no le alcanzo las plumas.
La tarde ayer fue un compilado de tristezas a medio camino de ser melancolia, y cinco sonrisas desparramadas en seis horas. ¿Vos sabes como es sonreir con las comisuras enfocando hacia el piso? ¿Y vos sabes como es que tus ojos tengan el mismo color de la bruma, cual plumon de ganso? ¿Y sabes cuantos pasos entran en curvas amplias y caminos regados de piñas caidas de cielos rotos?
¿Vos sabes como se actualizan los sentimientos despues de la herida?
Cual es el color del dolor, el olor de la tristeza, el ruido de la lagrima, la medida exacta de la decepcion. Decime, vos sabes el diametro del dedo que escribio sobre aquel vidrio, transparencia sobre opalina. Decime. Decime algo que rompa la nada misma, así sea en un susurro sin sonido.
Supongamos que vos me queres unica, y yo te quiero comun.
Supongamos que vos te detenes a pensar antes que hablar, y yo me largo a hablar sin pensar.
Y supongamos también que podes prescindir de la siesta y volver a leer, y yo puedo dormir con sol y dejar de unir letras con ojos bizcos y bobos.
En tren de suponer, yo no corro en la salidas y me demoro en las llegadas, suponiendo que has vuelto a tener mas virtudes que la de llegar a horario, puntual. Lo unico en lo cual no faltas a la palabra y decepcionas. Pero supongamos que hoy no es como ayer, plumon de ganso sobre la ciudad, que hoy es sol a reventar.
Supongamos que no he usado la suposicion en más de una entrada al blog, mas de un comienzo en flickr. Que el supongamos fuera limitado, austero, cerrado, casi desconocido. Mentiriamos, pero supongamos, que yo no supongo, y para colmo mal.
Supongamos que ayer tenia los ojos nublados y por eso vi bruma de mentiritas sobre la ciudad.
Seria como decir que todo lo dicho aqui es mentira, que escribo tonteras, que rozo la falta de verdad.
Pero no, porque te dije que estoy en desuso, por valores pasados de moda.
Y si volves a leer a Marx?, eso hacias cuando me querias conquistar.
Veras que no puse el supongamos, para ver si es verdad.

jueves, 18 de octubre de 2012

Será?

Se me hace que el viento allá debe ser como música. ¿Qué música sera?
Y, debe ser peine para la tundra, y caricia para las tumbas. ¿Sera?
Sabes, no es idealización de tierra perdida, ni patriotismo barato, de turno corto, oportunista. Sabes, es algo que no se explicar.
Sera que tenía 9 años la primera vez que vi ese avión, ahí, colgado de un palo, queriendo ser recuerdo de tiempos mejores. Sera que no tenía mente suficiente cuando me enfrente a palabras crudas. ¿Sera?
No sé, yo pude sentir lo que sentía Duma, Pablo no me lo dijo. Estaba ahí sin saber que lo tenía. Me miras y no me llegas a entender, para vos es tan lejano sentir tan cerca lo nunca vivido.
Hago carne dolores ajenos, por eso aun te sigo queriendo. ¿Ves? Este sol allá no se debe ver, nos mandan viento y no le damos el mismo sol. Nos mandan viento, aca, a la pancita de Buenos Aires para que no olvidemos. ¿Quién? no sé, a veces doy entidad hasta los pedazos de cartones hechos pure por el agua, hasta a las plumas de las palomas ya muertas, hasta las palabras dichas tres años atrás, hasta la noticia vieja del diario de hoy, hasta el todo que aplastado por la realidad es nada.
Le presto el oído y el ojo a la transparencia que oculta sentimientos, porque te habrán dicho que el amor y el odio no se ven en el aire pero se traducen en acciones. El mundo actua tanto hoy en día...
¿Sera que Duma estaba allá? ¿Crees que el dolor de Pablo se quedo en el aire de Malvinas, con la explosión de algún avión? ¿Crees que volvió sin volver con una cordura de mentiritas?
-No sé Soledad, no sé.
-yo tampoco sé. Siento transparencias.
Yo transparento, vos, ¿transparentas?

domingo, 14 de octubre de 2012

Una hora antes colgue mi toallón ya seco al sol. Lo retire después, antes de ir a ducharme. No sabía que tenía dentro tanta loca necesidad de ser tocada por el día. De tanto hibernar en algún momento hay que sacar la cabeza para respirar fresco.
No hace fresco, calor agobiante, resolana molesta. Mucho de todo, desbordante, desmesurado, como se me hace que fue America para los conquistadores, barroca, tanto de mucho que no sabían que palabras usar para describir. Ya hay muchas palabras que no dicen lo que antes decian, no es culpa de las letras, la realidad excede la linguistica.
En mis libros favoritos no he leido historias como la mia, mas cuando quiero escribirla me agarra una verguenza de vivencia vivida, que me trabo, me censuro, me miro los dedos, los encojo. Y miento y me miento. Como todas las mañanas en que me duche sintiendome mas grande que el baño, y despues pude salir por la endija de la cerradura de la puerta, pequeñisima, ya sin mentiras. Un alfiler de gancho, un punto en la hoja, una nada hecha gigante. Una nada goteante.
No hay un lugar en el mundo donde en este momento quisiera estar, por eso, y por otras cosas (que son muchas cuesta arriba) estoy aca, donde pocos quieren estar, y somos los que estamos, los exiliados de lugares que no recordamos, los desterrados nunca echados, los malparidos de madres nunca parturientas, somos nosotros, esa nada hecha gigante, los que estamos aca, mintiendonos de a rato, goteandonos el resto de los dias que forman epocas sin medida.
De a ratos hay una necesidad imperiosa de ser, ser mas que lagrima y sonrisa falsa, una necesidad imperiosa de carcajada con olor a mandarina, de uñas rojas, de pies desnudos en arena negra, de ser solo boca que bebe vino oscuro, de ser esa pequeña hora donde se esta cuando no se quiere estar aca, siendo una gigante nada que gotea nada.

domingo, 7 de octubre de 2012

Alguien quiere hacer el amor conmigo. Yo no.
Un café en mesa cuadrada, invitación hablada. Tal vez.
Vino en la punta de la escollera, copas de vidrio destinada a no sobrevivir cuando ya no queden gotas que le den sentido al recipiente circular. Si.
Por qué no hay copas cuadradas?
El continuo desvelo de sentir que las reglas de esta sociedad, el continuo revalidar de la antigua cultura, ese ser que debe ser así porque desde el inicio lo fue, esa ausencia de copas cuadradas, de tarjetas redondas. Ya sé, cansa este no entender el porque de la geometria que se aplica sin explicación.
Los parpados nunca estan completamente en alto, los ojos se parecen a las persianas de mi casa, o a un telon a medio levantar, o al cielo antes de desaparecer en el horizonte del mar.
Qué vas a saber vos. Vos que no sabes ver más allá de la cerca de tu casa, de los confines de tu auto, de los limites de tu trabajo, del muro de tu mente. Ves? pensaste en lineas rectas. Nuevamente las matematicas, las ciencias exactas.
Exactamente. Lo exacto contrasta con la relatividad, pensala como una linea ondulada, como mis rulos en noches de humedad, cuando bajo del colectivo acompañada de mi sombra y al tercer paso, casi llegando a mi casa, siento deseos de esfumarme no se a donde, tal vez a la punta de la escollera.
Ni simple ni lineal, eso explicaria lo ondulado del pelo, los reniegos sobre los planos, el deseo de ver mesas triangulares, camas redondas, ruedas cuadradas.
Sonreis.
De sonrisas sabes. Yo no.
Discursos inapropiados, ciertas palabras no van en ciertos cajones, por algo no usamos dos medias distintas, ni salimos en pijama, ni dejamos de decir: todo bien. cuando alguien pregunta como andas, aun viendonos como estropajos humanos mas hermanos a un felpudo que a la carne de los contemporaneos.
Día enredado, vos sabes. Día de blanco y negro, en camara que espera a que yo deje de esperar. Porque las esperas siempre estan entrelazadas. Uno espera, esperando a alguien más, que espera algo más. Las esperas encadenadas, cadenas de esperas, eslabones de tiempo retenido. Cada dia cadenas nuevas, porque a media noche cada eslabon se rompe. Señal de que es cierto eso, de que no se puede volver el tiempo atras.
Deja, no te enojes por esa propuesta de hacer el amor, de ese. Ni veas con malos ojos esa invitación a cafe y charla, del otro. Deja, que me gusta el Estiba, en copa circular, destinada a no sobrevivir ante la eterna ausencia de nuevas gotas. Deja. Deja. Sonrei, que vos sabes.
Yo... yo no.


viernes, 5 de octubre de 2012



 No supe de días sin lucha, ni de jornadas sin busqueda. Me llene de todos los sinonimos conocidos y pocos reemplazaron la palabra original que demasiado usada ya no queria usar.
Me llene de relatividad para buscarle compañia a la incertidumbre, y ese nunca y siempre que borre de bocas ajenas seguia intacto, en algun recodo de mi mente. Relatividad ajena para explicarme lo inentendible, rigidez propia para diferenciarme, para no ser mas de lo mismo en un mundo lleno de gotitas redondas, de cabecitas cuadradas. Ser triangulo nunca es facil. Lo redondo pone el mundo a andar. Lo cuadrado estabilidad. Triangulo nunca gira, no se puede voltear. Piramide que no sabe para donde apuntar.
Me llene de olor a tilo, a jazmin cada muerte de obispo, a resfrios por frio, al sol que arruga, al frio que entristece, a ese paso de dias que envejece. No conocí jornadas sin batallas ni dias sin busqueda. Para invertir lo que siempre se mantiene igual, al final comprenderas que de todos modos, todos terminaremos igual.
Extraño, ¿qué? eso de no aprender, de vivir una y otra vez, batallas y busquedas, y no aprender; al final, al final del dia, uno se mira al espejo y solo es un pedazo de carne, y lo que no pesa en el peso, todo eso subjetivo, eso mental y sentimental, pesa mas que el peso que ponemos a descansar.
Me llene de cosas que no pesan pero que extrañamente no dejan avanzar.

martes, 2 de octubre de 2012

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Lo que hay.

 

Hay una rara belleza en la simpleza cotidiana. Habría que encapsular el olor del pan. El color del tomate, el sabor de la manteca, el ruido de la risa, el verde redondo, el amarillo chiquito que refleja sombra.
Hay una inigualable belleza en la segunda lectura de un libro, y en ese encadenamiento de nucleos que enlaza el dedo a la hoja.
Hay un no sé qué en el aire, en el día de hoy.
Almohadón humedo. Toalla mojada.
Hay una espera terrible, un sociego intermitente.
Hay de a ratos un arranque de determinación, noventa por cierto de dudas.
Hay un par de tomates de quinta, cinco milanesas masacradas, alrededor de quinientos granos de arroz y una imprecisión de pimienta.
Había un gato dorado en ese segundo piso, durmiendo en el rellano de la ventana abierta, la cola colgaba al viento. Lo odie-envidie al mismo tiempo.
Había un hombre que cruzaba la calle. Un viento suave y fresco que barria todo. Habia en la playa ese olor que no hay en la vereda de mi cada.
Hay en ciertos momentos un había, pero en el hay, hay el haber. No importa sino me entendes.
Hoy hay un buen día, mañana habrá un había.

lunes, 10 de septiembre de 2012

C-a-l-l-a-r

Yo había querido decirle en mensaje (subliminal) gritado que si era una de las cosas que amaba porque era la unica que lastimaba. Se lo grite, lo calle, lo pregunte, reclame, exclame, solloze, calle... calle. Callarse, silenciarse, apagarse, consumirse. Callar.
Habia empezado a autocallarme por izquierda, a contramano, de contrabando. Luego por derecha, conservadora, con su permiso, para evitar peleas. Me calle hasta los silencios rellenandolos de tonteras. Me calle hasta los insultos educados sin malas palabras, hasta los besos nocturnos, hasta las caricias descocadas. Me calle en las calles, en los semaforos, en el cruce de la plaza, en el banco. Me calle hasta la vista, hasta dejar de mirarlo, tocandolo a ciegas, guiandome por su barba y sus abrazos.
Me le calle las broncas, las incertidumbres, le tire por ahi una indirecta que esquivo con su cintura invisible, le tire un par de dolores vestidos de reclamos, y hasta con la cruz de mi signos, le devolvi su bomerang, la lamida de su boca, el mordisco en la oreja, la caricia en la parte interna del brazo y el chocolate que nunca me comi porque siempre se olvido de darlo.
Yo habia querido decirle que callarse por las calles no era novedad, que maestria tenia, que si queria le enseñaba, que la vida humana era una copia de la muerte del salmon, que de a dos a veces las cosas van mejor, que siempre uno se queda sin carilinas pero el otro tendra la cara limpia para ir a comprar.
Yo queria decirle que me monte en un huevo lo que se le instalo.
Yo queria decirle
Yo queria
Yo.
Yo queria.
él no.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Todo lo que él fue, en si mismo.

Él decia que sabía de buen café y también mucho de ron. Estaba bebido dos de las tantas veces que me llamo. En una se le escapo un amor, en la otra la cuenta del telefono.
En una época había tenido dos gatos: Susana y Veneno. Cuando lo conocí tenía dos perros en una finca florida, pero ya no recuerdo como los llamaba. Ni qué flores había, tampoco su número de teléfono, ni la fecha de su cumpleaños- Olvide su apellido, su nombre sigue intacto.
Decia tener un departamento, yo creo que solo se tenía él mismo. Decia tener muchos amigos, yo solo creo que se tenía a si mismo; decia que (yo) era su niña consentida, yo solo creo que se tenía a si mismo; de vez en cuando pensaba en mi, pero se tenia a si mismo. Algunas noches me llamaba y hablaba conmigo pero yo sabia que en el fondo... yo no era él, ese si mismo. Algunas mañana marcaba, arruinando el sueño o volcando el café de la taza, no hablaba conmigo, era él mismo escuchándose en el teléfono.
Muchas veces giraba fotos, y el aroma mismo de la nada saltaba con cada descarga, un par de veces me mostro su letra, sus sabanas blancas.
Él era bien capitalista, práctico, añoraba en el fondo ser artista, pero giraba más para el cinico descaro de empresario que para un escritor frutrado, porque la lectura de Gasset y Ortega no hace milagros... decia saber de café pero no de relaciones, decia que si le pedia me daba un par de noches en tierras altas, el frio que no conoce calor, decia que no era nadie pero podia apurar tiempos, decia que me dormia, que demoraba, que asi no se avanzaba. Decia que me escuchaba pero no, que mi voz no era él, en el fondo lo sabía yo, que yo no era en si, si mismo para él...
Ya no se nada de él, ni a que altura respira, si respira; ni a quien ama, si aprendio; ni que animal tendra, si es que los canes finiquitaron o él se canso. Ya no sé nada de él, deje de buscar las cosas que se me perdieron, segura de que todo vuelve cuando se mira para otro lado.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Las i que caen del techo

Esta noche hay cierta incredulidad tirada al lado de la cama, a mi lado, ocupando el lugar palpable donde rato antes estaba la manta. Cierta incertidumbre al lado de la almohada, se va a meter poco a poco en mi mente, antes de que los parpados se bajen, antes de tocar el sueño, más razón habrá para despertar a mitad de la noche. Esta noche hay insastisfacción.
Hay excesos de I. Las i quitan lo que debiera ser y ponen lo opuesto en el concepto de la palabra usurpada.
Yo quisiera saber si sabes como es.
Yo, yo que de a ratos quisiera no serlo, que me pongo distintos zapatos para ver si en alguno de ellos deje mi buena suerte, que busco en los bolsillos de viejos sacos caramelos cuando la amargura se me mezcla entre los dientes. De apretar dientes y contener lagrimas. Aprendi a dejar carilinas olvidadas en cada bolso, y una sonrisa flaca en el cafe de cada mañana....
Yo, autotidacta, aprendí solita que las tristezas son como hormiguitas transparentes que hacen montañitas de lagrimas grises, yo que de a ratos quisiera ser otra mujer aprendi que yo nunca llegaré a ser otra, que es lo que hay, que de tripas corazon, porque siempre hay caramelos, y carilinas, y varios pares de zapatos para seguir probando; y que debo voltear el colchon con regularidad, para dejar las i mirando hacia el suelo, aunque desde el techo caigan más i, con mayusculas, y que en el descenso cobran velocidad, gravedad...
Cualquier escenario es peligroso cuando las i no estan en el decorado sino que salen disparadas desde tu propia sombra.
Sombras grises, intermedias. El matiz.


sábado, 1 de septiembre de 2012

Que hago ahora

Quiso saber Paco- ¿qué haces ahora?
Devoro chocolate y bombones de fruta, que ella me trajo.
Después de Kany, que me has enviado, escucho calle 13.
Te pedí que leamos juntos a Galeano, pero tu dices que sigues a Cecilia. Paco, que haces en tu tierra?
-Leemos a Galeano? leamos a Galeano- te insisto- que no quiero leer sola, que quiero que estes conmigo, Paco, leemos juntos?
Mañana debo perderme en la ciudad. Apunto, como esos 16 apuntes apuntados en hoja blanca con lineas horizontales.
Mañana debo...
Debo.
¿Que voy a deber si me he cansado de pagar?
La deuda externa se saldo, el ultimo centavo se giro esta noche.
Mañana voy a caminar la ciudad, como si las boldosas fueran nuevas y yo debo supervisar su calidad.

Pa´que vean que puedo escribir más tonterias, más sinrazones, más sandeces, más de todo aquello que ni merece ser leído. Pero nadie podrá decirme que no tengo derecho a escribirlo.

lunes, 27 de agosto de 2012

Una llama, una partitura.

No podía dejar de notar que el violin tenia una sola S, no dos. Y que no se desgarraba como debiera. Y que la pequeña llama de la vela podia consumir la partitura en cualquier momento.
Entonces ella dijo ser menos que ese nadie que aun no conocio. Y entonces la otra (ella) sonrio al pensar en su él. Entonces yo senti ser yo y extrañar, vos sabes, extrañar sin ejemplo que dar. Como uno extraña de veras, sin poder ejemplificar, sin parametro, sin medida...
Esa pareja adelante, besos desamorados se daban porque miraban al trio para olvidarse que eran dos. Esa pareja al costado, ese hombre que me regañaba con la mirada porque nosotras hablabamos, porque reiamos, porque bebiamos cerveza negra, de dos sabores, ni su coca, ni su sprite, porque bebiamos olvidandondonos del violin, de la guitarra, del chelo, de su cara agria, de su reto silencioso, que me silencio... Entonces volvi a desear que la llama consumiera la partitura, que el chelo cobrara relevancia, que el dueño de la guitarra dejara el ingles, dejara de llorar en canciones inentendibles, que dijera algo que entendieramos todos, que el señor de la mesa de al costado ya no me crucificara visualmente por reirme y hablar en medio un aullido que él no entendia.
Cada una tenia su propio él, su propio yo, su propia sombra, miedos distintos, ausencia de risas iguales. Sabiamos que en aquel rejunte de copas estabamos rompiendo con cierto destino marcado, tan complementarias en las tristezas, tan disimiles en las debilidades y fortalezas. Odiando en igual forma la voz y las cuerdas que rompia el guitarrista, y aunque apegada mas al violin (ese que digo me suele recordar a las ballenas) no lograba entregarme a la musica, porque estrenaba liviandad, porque esas decenas de velas en las mesas brillaban por algo, para iluminar charlas, y por algun motivo la unica llama que no se posaba en mesa alguna, se negaba a devorar la punta de aquella partitura, mal usada.
De psicologia sin matricula, ni divan, ni almohadon, de mesas grandes, de velas pequeñas, de falta de atun, de presencia de ex que no quiere entregarse al pasado, de consejos no escuchados, de grandes verdades de las que no tomamos nota, de rutina rota, de risas, de bebidas, de cuerdas no bien aprovechadas, de eso y mas, tirado todo en recinto no cuadrado ni redondo, anclado en una esquina, en el centro de alguna ciudad, se lleno el sabado pasado. Volvera.


lunes, 20 de agosto de 2012

Tabla rasa

Poséidón decreto la ausencia de olas. Esta mañana el mar se asemeja a una laguna salada. Se estira la vista hasta aquella raya que llaman horizonte y no hay ondulación viva, solo una tabla rasa azul.
Mis desvergonzadas sabanas celestes poseen más relieve, mi café mas vigor, mis labios mas consistencia, que ese mar apaciguado, sumiso, cual niño regañado que espera que con su buena conducta reparar algun enojo. De mar y de niño, con sus semejanzas. Y de ti, y de soles que estan por romperse, y de niños en cuerpos grandes, Poseidón no tiene poderes en todos lados...
Esta mañana disfrutaba de ese silencio de tronar constante de la rompiente sobre el lomo de la playa, y a lo lejos una bruma blanca, que se contiene por avanzar porque sabe que hasta el miercoles no se puede derramar sobre la ciudad. De vez en cuando un barco se muestra, para que lo vean, no para espiar el frente de la costa. Los gigantes siempre quieren ser vistos pero rara vez reparan en males menores. Porque nosotros parecieramos ser menores, y males. Hoy abria que haber bajado a la arena, librarse de los zapatos, dejar arriba los problemas que no se pudieron solucionar hasta ese momento, dejar las llaves de la casa, el dinero, el sueño, la fiaca que como abrigo no se despega...
Esta mañana el mar estaba tan lineal, tan simple. No parecia el mar de siempre. No lo era, y metros mas alla, escollera de por medio el rio corria desbocado hacia el oceano, corria gordo y grueso trayendo retazos de otras tierras, porque las ultimas lluvias en algun lado tenian que juntarse. Se juntaron en el rio, que se va a derramar el mar.
Y asi van los contrastes, chocandose siempre...
Y cuando los dos estan triste y chatos se juntan despacito, se juntan casi sin querer juntarse, como con obligacion.
Y cuando los dos estan gorditos de animos briosos y apabullantes, no se juntan, se estrellan, cada uno haciendo un taran consciente hacia el otro, y ahi, se funden... que gusto tendra el agua del rio que se junta con la del mar?


sábado, 18 de agosto de 2012

Razonamiento simple

Descuidas, por ende perdes derechos.



Palabras contundentes
que el ser humano olvida
(por conveniencia)
La conciencia mora en mi.
Y
En vos?


viernes, 17 de agosto de 2012

Mesita de luz con vida ajena.

No esperes que esta noche me desvele, voy a dejar el corazon encima de la mesita de luz, para dormir sin locas pulsaciones de vida. No es que una espere no amanecer, tal vez es que se quiere permanecer un rato más en la noche. La brevedad del descanso a veces queda corta. Corta como la trenza en un pelo mas corto.
Sola, como un delantero cuando su equipo defiende al lado del arquero; me siento por estos dias. No habría de extrañarse, a las palabras que no conllevan acciones, no se las tilda de verbo.
Triste, con mañana blanca, tarde gris, noche negra. No es de extrañarse, menos es mas.
Llueve asa, aunque ayer llovio asi.
No es que quiera ser asi ni asa, a veces quiero ser una letra que no este en el abecedario. Ya se que no se podria escribir conmigo, con mas razon para escribir de mi...

jueves, 16 de agosto de 2012

Definiendo así.

Que quede entre nos, pero de nuevo llueve así, finito. Como tu labio superior, en plena rebeldia haciendo puchero. La lluvia asi, la de hoy, que te agarro sin abrigo en un día jueves que no es otro jueves aunque tenga el mismo nombre, se define asi (la lluvia), finita y molesta, gruesa y espesa aun en sus minusculas moleculas. Que chiquitas, muchas y juntitas, hacen una cortina, toda juntita. La lluvia se define así. A mi me definen los caramelos que siempre llevo en algun bolsillo, que vos sabes que yo tengo en algun escondrijo de tela; y los colores de las uñas que uso para acusar la falta o posesión de energia. Me definen las ausencias de todas las completitudes, la escasez de palabras, la falta de claridad; el dolor de cabeza del lado derecho, los silencios largos como caminos de campo, y ese anhelo de ver calles que no sean grises, de ver asfaltos rojos alejandose de los intermedios. A la lluvia de hoy, la de así, la define la molestia de quedarse en el medio, de no dejar el aire seco mas no hacer charquitos en el piso. Así, en diminutivo, como no se deben decir las palabras dulces. Veras que la ternura debe ser contundente, nada de amorcito ni cariñito, la contundencia de las palabras cortas, aunque en el nombre completo acerca la lejania. Vos me entendes, en ciertas palabras la completud trae frialdad, y en otras las estiradas se asemejan a la falsedad. Día gris, como te dije que solia amanecer, mañanas blancas, negras o grises. Alla, por la escollera, con el viento, el rio y el mar. Veras que nunca nos pusimos a pensar, que esta ciudad, asi de chata y gris, esta en constante alumbramiento de agua y por otro lado no deja de recibirla. Esta noche te lo voy a decir, y vos me vas a mirar asi, si manejanaras me mirarías de reojo, un momento, y en un instante pensarias si me podes responder o no, pinta de por medio me vas a agarrar la mano, vas a hacer girar mi anillo, me vas a decir bonita y a pedir un beso. Por que ante ciertos pensamientos solo queres sellarme los labios o agrandarte la imaginacion. -
-y que me define a mi?
entonces voy a mirar por la ventana, voy a apoyar mi cabeza en la palma derecha, voy a pensar un momento, mas un minuto, mas otro minuto. entonces vas a decir -deja, no me define nada.
y yo voy a sonreir sin decirte que estaba haciendo la seleccion en un diccionario enorme, porque hay preguntas que no pueden contestarse sin una profunda reflexion, y junto a vos, profundidad y reflexion son dos palabras que no puedo enlazar en accion.
Porque en el fondo a vos te define ser asi, y yo soy asi, en un dia asi, con una lluvia asi. Porque cada uno es asi, imposible de definir.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Noticias de mi.

Ya tendras noticias de mi, y de mi mal que se dice de amores aunque yo lo siento en la piel; ya tendras noticias de mis brazos atrofiados de no abrazar, de mi receso neuronal, de mi destajo en el trabajo de purgarme el alma de vos.
Titulares rotundos jugando con el morbo de la moribunda, jocosa y cinica, que se desgarro la blusa para mostrar los huesos donde antes la carne servia de percha para colgar ropa. Letras negras, en moldes lindos, contando de dias, apilados en montoncitos tristes, grises como estos dos, de ayer y hoy, que bien pudieran ser como ocho mas, contando hacia atras. Montañitas de veinticuatro horas grises, en calles grises, bajo cielo gris, visto por ojos grises, bajo parpados pintados de grises.
Los grises son los intermedios, los matices. La pasion no tiene matiz.
Extrañas mi te con limon, y yo me siento en el horno.
Tendras noticias, claras como nunca lo he sido, tendras noticias mias dando cuenta de esos recuerdos en la plaza, frente a la iglesia, vos de colores y yo de verde, sobre aquines cuadrados, pesados, gorditos. Con viento sur, para variar, y un cielo azul encima de tus ojos verdes. Mucho color, hasta en mi bufunda  roja con muchas pintas que olvide en tu auto para que no te olvidaras de mi esa noche.
Tendras noticias furiosas y moribundas, de pilitas de días vividos sin vos, con risas bien puestas y pensamientos zigzagueantes.
Ya no invento palabras y eso es grave, ya olvide si tenias tres o cuatro callos en tus palmas mas blancas que las mias; ya no recuerdo cuanto pesaba cuando me tiraba encima de tu alma, y no te pesaba, siempre te lo preguntaba. Y vos me mirabas como si... como si te bromeara...
-Pss hey, che, bombon.
-qué soledad
-ya tendras noticias mias.

martes, 7 de agosto de 2012

Hice café



Te toca a ti comenzar la charla. Ya sabes, la que nos debemos para aclarar los tantos, para que me cuentes cuantas mariposas viste morir en mi ausencia, cuantos soles cayeron de este cielo sin que me pensarás, cuantas noches no extrañaste mi cuerpo cerca del tuyo, en la constante busqueda de calor por la cual te persigo por lo confines de nuestra cama.
Empieza la charla tu, me debes explicaciones.

Martes 13 un poroto

Si, ya se de que van esos días. Llueve sopa y vos con tenedor en la mano. Sale baño y la humedad paso la barrera de los 100% para instalarse en 125% solo para vos; sale botas de goma y te estampillas contra la primera baldosa mojada, repleta de gente.
Como ese sabado en que fundi una cortadora de pasto, el lavarropa camino por el lavadero, me puse mis botas mas bonitas para vos, martirizando mis juanetes, llegaste tarde porque te agarro mi ex, cenamos atragantados de tanto enojo, tuvimos una pelea monumental luego de quince dias sin vernos, para volver a pasar quince dias mas sin volver a hacerlo.
Si, ya se de que van esos dias, en que la casa es una jaula de cemento, salir es un riesgo para terceros, una no se banca ni el reflejo que rebota el espejo, y que de tantas cosas para comer en la casa se te antoje aquella que se vende en el negocio que comenzo a bajar la persiana cuando tu estabas a tres metros de la puerta.
Si, ya se de que van esos dias, inhospitos para la alegria, donde los terceros dan catedras de amores cuando estan firmando su propio divorcio, y la ropa que justo quieres ponerte se te olvido lavarla, la que te podrias poner te queda grande, la segunda opcion ya no te entra; intentas limpieza y se rompe el palo de la escoba, de ultima te propones borrachera y para tu propia consternacion reparas en el hecho de que debes beber el doble para volver a tener un olvido simple.
Si, ya se de que van esos dias. Decimelo a mi, que vengo torcida, zigzagueando sin querer para errarle a cada buena que me podria chocar. Y no es que una no siempre, pero yo no se si los fertilizantes vienen aguados, los pesticidas fallados o simplemente una ya dejo de recordar el tiempo de la siembra, porque cuando va a cosechar ni espigas secas, la nada mas absoluta. Esa nada, que como bien nada, te deja mirando al vacio. Bien vacio.

domingo, 5 de agosto de 2012

Basta de bobos!

Nos juntamos en una esquina bien esquina, con semaforo y transito; unimos nuestros bufidos, nuestras quejas femeninas y partimos rumbo a lo desconocido, que quedaba como a muchas cuadras, ninguna en linea recta, y asi anduvimos renegando de la felicidad ajena hasta que nos chocamos con la arena, patio de juego del Atlantico, tan sereno. Pisamos todos los corazones romanticos dibujados sobre el tapiz ocre, rumbeamos a la escollera analizando suicidios ajenos y cercanos, cercenados por razonamiento mundano. Propusimos abolicion a las canciones de tan bionica por romantica, coincidimos que NTVG es buena banda pero que no alcanza a La Vela Puerca, mas social, menos sentimental, mas acorde a nuestro feminismo dominguero por histerica masculina incurable e insaciable. (Nos) repartimos consejos, intentamos deshacernos de un termo, escalamos piedras, culpamos a Any de todos los errores geograficos por ausencia de GPS, anduvimos pasos, los deshicimos metros despues, nos sentamos por ahi, a escasos metros de "amorcito te amo" y tambien del diminutivo despotricamos, de las parejas con perro, de los abrazos, de los dos ancianos tomando mate, de los nenes con las pelotas, y Vanesa que teoriza que el mar esta tranquilo (no como nosotras) tal vez porque se amigo. y no le preguntamos con quien!
Miramos a norte y sur y ninguna se suicido, bajamos sin agua y con termo, con prisa y sin piernas largas, hablamos de bebidas y la promesa de la que se va de volver con tequila, y se va mejor porque él le escribio. Tentada a bajar la loma rodando, mas consciente de mis huesos, decidi por lo usual de caminar en contra del sol, arrugando la cara y con un poco mas de mal humor.
Asi, de resumen de tarde devenida en noche temprana, coincidimos al bajar las piedras, que basta de amor (bobos) porque como dicen ellas, hay mas hombres buscando esos cuerpitos.

viernes, 3 de agosto de 2012

Excesivos y minúsculos.

Los excesivos motivos por lo que te amo se vinculan con las cosas simples, la felicidad se construye de cosas simples. No necesito mil quinientos abrazos, me basta con uno para recordar que quepo en ellos, que le das la vuelta a mi cuerpo y que tu mano termina en mi cintura, así de envuelta...
No necesito observar tu mano una noche y un día entero para recordar durante un dia, otro dia, donde estan tus lastimaduras. Los excesivos motivos por los cuales te amo tienen que ver con ese montoncito de cosas que en un primer momento fueron algo visto y olvidado, mas con el correr de los meses se volvieron los mas recordados.

jueves, 19 de julio de 2012

Ningun hombre cuidate de mujer alguna si pide permiso.


Vuelvo al comedor y veo la copa, de la que bebiste una hora antes. Te fuiste, que rareza. Mientras estuviste hablamos poco, extrañamente en ese poco dijimos mucho, posicionándonos lejos, uno del otro. Vos contra el calefactor, yo sobre la cama. Vos sobre la cama, yo al lado de la puerta. Dijimos. Y cada postura fue tan opuesta.
Me duele. No me entendes.
¿Notaste? no nos miramos a los ojos. Moquee un poco, inevitable.
Vos con tus hombros anchos no te acercaste.
Lejos, sabes, vos ahí, yo acá, lejos. Vos sabes.
La copa sobre la mesa, y vos allá, río y puente de por medio, Creo que hay más de siete kilómetros entre nosotros, y once años de vivencias, y algún rótulo que uno tiene y el otro desconoce, por más que lo envidie, no lo tiene.
Mis venas verdes y mi sangre roja. Mi sangre se multiplico. Está- Corre. Vive-
Ningún hombre cuida de mujer alguna si pide permiso.
Dicen que cuando baja el rio, y hay tormenta, llovera. Dicen.
Mi Piro decia que manos frias amor de un día y manos calientes amor para siempre.
Hoy tus dedos estaban tan grises, y no supe que temperatura tenían, hoy fuí tan yo defendiendo tanto mio.
El rio esta ahí, bombón, siempre llegando al mar.
Ningun hombre cuida de mujer alguna si pide permiso, y yo jamás cargue a otros con gramos que forman mis kilos.
Deja, bombón, se me acumularon los años, peso poco y mi espalda es flaca, pero te juro que mi mente es gruesa a pesar de su relatividad. Porque el ser humano se forja en sus propias contradicciones.
Porque mis venas son verdes, y mi sangre roja, y comenzo a multiplicarse, así, como los acordes de la vela o las lagrimas mejilla abajo, deja bombon, no nacio el hombre que me haga olvidar que uno mas uno son dos por convencion social.
Ningun hombre cuida de una mujer si le pide permiso. Bombon.

lunes, 9 de julio de 2012

Bufido lunesco

Hay algo chocante en el autoritarismo que portan los que no se creen autoritarios. Algo más chocante aún en el decir de aquellos que quieren construir para que otros se desmoronen. Es notar que hay quienes necesitan caminar sobre las personalidades del resto para sentir que son superiores, no por ellos mismos sino por la falta de competencia.
En realidad es una entrada que necesita espacio fisico porque el bufido no sirvió para descargar molestias acumuladas en lunes distinto por feriado argentino.
Lunes fucsia y domingo negro. Otrora.
Domingo gris, lunes rosa. Realidad.
Gato gris con botas blancas, gato-gato sin nombre registrado con andar femenino y cola mas larga que el largo de su cuerpo sin contar la cola. Miro por la ventana, me miro sin enojo y sin sonrisa. Me miro mientras yo le cantaba a las milanesas que no se querian achicar sobre una tabla de madera mas fina que la carne. Así, de mañana lunesco festivo, gris y frio. Cafe.
Tarde gris y fria. Cafe-pan-manteca-caramelos. Muchas gotas en la copa. Cafe. Una pagina, otra, otra, otra. Cinco vueltas a la mesa, esquivada a silla cuadrada. De nuevo a la cama, porque es feriado lunesco, gris y frio.
Bufido que no llega a ser suficiente signo. Bufido no es indice. Ni icono. Ni simbolo. Qué es bufido? resoplido, suspiro poderoso, exalación.
Deliras.
Si, lo sé. Pero bufo también.




domingo, 17 de junio de 2012

Rulos pasados de moda, gravedad y camison emo.

Los rulos estan pasados de moda, pero me enrulan la cabeza; y acepto la tendencia de la gravedad a bajar a la tierra cualquier cosa que este por encima de un centimetro del suelo, me baja las carnes y los sueños, me baja hasta el buen humor en las cálidas noches de primavera. Pero esta bien, es la ley de la gravedad y siempre una que es tan juiciosa con las leyes.
Dos arrugas en la frente, imaginate como la ribera del Nilo; y un despiste natural y a veces potenciado y selectivo. Despistes despistados para despistar a malpensados.
Touche.
Un tiempo me gustaron tres hombres que pisaban una misma tierra al mismo tiempo con muchos kilometros entre ellos y una similitud increible en el tamaño de sus egos. Se me perdieron los tres, con sus numeros, sus cumpleaños, sus gustos y sus risas, tambien sus egos, sus tonadas, sus sueños chiquitos de grandes cosas que no entraban en los largos mails de infimas proporciones.
Por suerte mi camisón emo esta a mitad de camino del suelo, hasta las rodillas, gris como la motita de mi iris del ojo derecho, con un dibujo triste que se parece a aquella silueta que dibuje la otra tarde en que se acumulaban miles de segundo de ausencia cantada; mi pijama gris y emo, a centimetros del suelo me cubrio todo el día, llegue de madrugada, pero en concepto inentendible se prescribe libre interpretación, entonces me calce el camisón hoy a la mañana, aunque tal vez fuera de madrugada. Me vio batir café, hervir el agua, recalentar nueva agua que no llegue a ebullición, cortar un pedazo de torta que se volvió a la fuente, siete papas peladas, rebanadas, sumergidas en aceite, salidas crujientes, comidas con sal, con cerdo, con mayonesa, con berenjena, con vino blanco, con café por la tarde y te con limon por la noche. ahora, te ahora mientras el camison, gris y emo, primaveral, no sabe hacerle frente a este frio que no me acuerdo si sigue siendo de otoño o ya es de invierno, ni me acuerdo si viene Pierce, o Alvardo, o alguien que habla de oraciones y yo pienso que cuando caiga a la cama el camison va a estar tan usado que lo voy a tener que suplantar por pijama de invierno justo cuando debajo de las frazadas ya no hace invierno sino mañana de verano.
suspiro hondo porque me olvide de las comas, tambien de los acentos, pero las comas son las pausas y me quedo sin aire, y empacho de tildes, pero sin comas tengo riesgo de que se malinterprete mi interpretacion de un domingo negro, con camison gris, con dibujo emo, con gravedad y rulos amaestrados que mañana en la ducha matutina volveran a renovarse enrulando una cabeza que sino fuera por el cuello estaria en el piso, ya sabes, por obra y gracia de la gravedad.
que no te extrañe, pero me fui

sábado, 16 de junio de 2012

Así.


Solo es algo por decir.  Hoy fui a verla. No dice nada, dejo de hablarme hace rato.
Podría ser que estuvieramos hermanados en esto de recordar para suplir presencias, pero hasta el vacio lo sufrimos de diferente manera. Sera que ese no tener (y padecer...) es como la huella de la yema (sonreís) tan propio de cada uno.
Ya sabes que no voy por la plaza, hago zigzag, pero no sabes el motivo. No voy por la plaza porque sigue siendo negra y naranja, pero todas las noches siento tanta tristeza que no encuentro canción que tararear para batallarle a ese gris, ese nudo pegado a la garganta, esa necesidad de correr para dejar atras esa sensacion fea. Fea (cortita). Así, chiquitita y tan explicita. Fea (repetición por repetición para disociarla, hacerla extraña). Son esas ganas locas de andar rapido, con el cuerpo, dejando atras la mente y las sensaciones (como Rose queria hacer y nunca logro).
Si pienso en ella, me pongo más triste. Ella no era fea. Era... era así, con esa risa ancha bajo una nariz prominente (reis), era tan linda, y hacia unos sonidos tan tipicos. Te hubiera encantado oirla. Vos que siempre me haces repetir sonidos que acompañan alguna situacion que vivi, que te quiero mostrar (porque no viviste conmigo y te quiero recalcar lo que te perdes). Te perdes... te perdiste de conocerla. Era linda, con esas manos sin carne, con esa piel lisa, muy lisa, brillosa. Las tenía así, mirá, así, como las mias. Y amasaba de lindo, y reia de lindo... así, como yo nunca pude reir (y nos decis nada)
Deja, ¿que me vas a decir? es como yo te digo, hay días en los que no hay que decir, solo salir por ahi, aunque haga frio, a tomar un cafe, en algun bar con una mesa cuadrada tirada en una esquina redonda, a mirar como se pasa la noche, así, sin decir nada.


miércoles, 30 de mayo de 2012

De conceptos innentendibles

Las madrugadas son innentendibles para mí. Lo sabes. Es ese concepto de un "no se" que se acerca a una falta de certeza con la cual nunca pude congeniar.

Conceptos que me son cerrados, negados. Abstractos, intangibles, que no puedo grabar en algun lugarcito de mi cerebro, entre nos, no se si tengo muchos huequitos esteriles o ya no queda tierra para sembrar. Pero vos te reis y yo tambien, vos por creer que lo mio es terquedad, yo rio de tu risa creyendo que me encontras graciosa, y asi me siento menos tonta, menos elemental. Momentos furtivos que uno casi nunca logra vislumbrar.
Menos elemental, o menos rara. Y siendo rara más desencajo.
Hay cosas que no entiendo, la consecuencia de un espacio vacio. La ausencia. ¿como se llena la ausencia? no tiene remedio. ¿como se la combate? creo que es una batalla en que no hay que entrar. ¿hay que aliarse? ¿exiliarse?
Hay días malos para gentes comunes, y para raros cronicos, hay dias donde la ausencia se baja del techo y se nos mete en el sueño, dando mas peso a la cama, dandonos mas lagrimas.
Hay conceptos que no entiendo, algo fallado en esto.
De igual modo la ausencia es nada, un lugar vacio, una voz que comienza a olvidarse, una imagen que no suplanta tacto. una imagen no suplanta el tacto, contacto, olor, voz.
Vos sabes de lo que hablo, porque en epocas los dos andamos extrañando. Es la ausencia irremediable, insustituible, en el horizonte, nos dicen (terceros) que se puede dar una batalla para vencer la tristeza. Rodearse de gente no te hace ganar, creo que ante ciertos sentimientos hay que entregarse, mansamente, despedazarse, inmolarse, quien sabe, de vez en cuando esta bueno renovar las carnes, renovar las aguas saladas.
Vos sabes que hay conceptos cerrados que no entiendo, la madrugada y la ausencia son dos de ellos.

Voy a empezar a decir que los acentos se los llevo ella.

lunes, 30 de abril de 2012

Hoy es el día del trabajador, y voy a morir.

Hoy pienso en él, en Pablo.
"Hoy es el día del trabajador, y voy a morir". Pensó mientras subía la escalerilla hacia la cabina de su A-4B para cumplir su primera misión de combate en Malvinas.
Pensó y escribió tantos años después en su libro "Halcones de Malvinas".
 Desde aquel primer mail, a este día, en este día, siempre pienso en él. Y en esa extraña valentía que tan bien describió Clostermann, En "El gran circo": "La guerra para nosotros, no era la carrera desesperada, bayoneta calada, de millares de seres humanos que sudaban de miedo, apoyándose mutuamente y sosteniéndose en la matanza anónima y obligada... Para nosotros era el acto voluntario, individual, previsto, cientifico, del sacrificio..."

Todos los 1 de mayo, desde hace ya varios años lo pienso a Pablo, trato de imaginar esa extraña elección, ese temeroso-valiente pensamiento, ese subir de escalinatas, ese todo sentir, ese nada de egoísmo, ese todo, ese nada, ese subir sin certeza de regreso.
Pienso en Pablo que tantos años después es profesor de cadetes, allá en Cordoba, pienso en ese Pablo estructurado con paciencia para explicar(me) una y otra vez algo que, si no imagino no logro entender, y logré entender.
Pienso en Pablo, en el capitán al que no imagine de numeral.
Por que hay 1 de mayo donde el trabajo de uno puede ser la misma muerte, y sin embargo no hay feriado, ni excusa, y se sube (escaleras) y se asciende (cielo), y se trabaja, y se regresa.
Y se vive.
Vos sabes, son esas extrañas cosas que admiro. 

martes, 21 de febrero de 2012

No necesito cajón ondulado

Tu tipo
antes de nuestro choque
eran las amebas,
por eso ahora te sorprendes de la reflexión
y tildas de raro el redondel entre tanto cuadrado.
Lo peor que podes hacer es acostumbrarte,
a la ignorancia,
y creer que un pensamiento,
distinto,
es sinonimo de extrañeza.
Ni lineal
ni simple
(y probablemente muera con esta)


lunes, 6 de febrero de 2012

El mundo gira, y uno es mortal.

Cuando Rose me dijo que la ausencia irremediable traía de regalo una angustia desesperante, le creí. Cuando me dijo para convencerme, sin que hiciera falta, que había días en que lloraba las veinticuatro horas con descansos, de llantos, de veinte minutos, le creí. Cuando me dijo que a veces se rasguñaba la piel, como buscando quitarse el dolor, le creí. Cuando me aseguro que sentía ganas de gritar y de correr, deseando despegar de la carne el alma, llevándose el cuerpo pero dejando el dolor atrás, le creí. Cuando me dijo que en momentos de desesperación se pellizcaba los brazos para distraerse del nudo en la garganta, le creí.
Como no creerle a Rose, si había perdido a Oscar cuando imaginaban desembarcar en Latinoamerica para tomar largas siestas y descansar así de Europa.
Como no creerle a Rose, que se anestesiaba al mediodía con vino, a la tarde con clonazepam, que guardaba la mañana para llorar y la noche para ver si podía morir.
Porque no le iba a creer, si cuando otros hombres le miraban el pelo carre de un color que Paris no conocia, se miraba la punta de los zapatos, que Oscar le había regalado alguna vez.
Rose decia que lagrima y pensamiento estaban unidos. Y que lloraba mucho porque pensaba bastante, señal de que en su juventud no pensó porque no recordaba que hubiera llorado tanto, como para ocupar veinte minutos en tomar agua para tener más lágrimas después.
Como no le iba a creer si para ella el mundo era igualito, día tras día, se apilaban como los platos en la pileta, y cuando los limpiaba a todos juntos, reparaba en que había pasado otro mes.
Rose tomaba conciencia que el mundo giraba cuando veia los distintos tamaños de la luna desde la ventana de su dormitorio, tres pisos mas cerca del cielo que el perro que ladraba en la calle.
-el mundo gira y uno es tan mortal- se lamento eligiendo una pastilla igual a las otras.
La primera copa con vino había sido violada en su totalidad a media mañana, Rose tenia moretones en los brazos y los zapatos agujereados.
Yo le crei siempre, del dolor de la soledad diaria por una ausencia irremediable. Sera por eso que le alcance el clonazepam que se cayó al piso, y despuís se los fui poniendo en la mano, de a uno, a medida que ella los iba tragando, bajándolos con el vino.
-vos siempre mira la luna- me dijo- para recordar que el mundo gira.

Y yo le crei, sobre todo cuando el mundo siguio girando y ella ya no veia la luna junto a mí.

lunes, 30 de enero de 2012


Rafael la miraba sin entender, era como una película en francés. Isabel no quería salir del barrio donde había caído cuando había despegado del cielo para apoyarse en Paris, dijo que al tercer día había visto un cielo amarillo justo sobre su cabeza, que no quería aventurarse más lejos, que no quería estar más bajo gris.

[Bajo él]

Él era gris y más alto que ella. Ella [Isabel] seguía teniendo esa menudencia de las cosas buenas, pensó.

-¿menudencia tiene sinónimos?

Isabel se encogió de hombros, no quería entrar a pensar. Pero fue más fuerte que ella.

-menudencia de chiquito o de poco.

-es la misma cosa.

-no

-chiquito es algo de poco volumen, poco- remarco él con suficiencia- ¿ves? Es lo mismo.

-menudencia podría venir de menudos, como le dicen a todo eso que llevaba el pollo encima cuando estaba vivo.

Rafael revoleo los ojos y suspiro invisiblemente.

-pero mi menudencia no es de pollo.

-menudencia debe ser de pequeño, como las explosiones de las veredas de este barrio, menuditas, chiquitas.

El placer y la felicidad comparten la menudencia del lapso de tiempo, sentencio en silencio Rafael.

-¿hay guerras chiquititas?

Isabel se detuvo de golpe, y un adolescente que caminaba muy cerca se la llevo puesta, ella se hizo a un lado con impaciencia. [Im] paciente se había vuelto ella en aquellos adoquines. Era un semáforo con una intermitencia casi sin intermitente.

-será que hay guerras cortitas.

-¿menudas?

-no, Rafael, una guerra cortita en el lapso de tiempo, rápida, como los besos apurados cuando te queres ir.

-¿Cómo los besos que das con mal aliento?- preguntó para molestar[la]

-que me daban con mal aliento- lo corrigió.

-yo no tengo mal aliento.

-nunca lo tuviste, pero hablo en pasado porque hace mucho tiempo que no dejo que me besen.

-no tenes quien te bese.

-puede ser, pero el no tener esta ligado al no querer.

Chupate esa mandarina, pensó [una vez más (él)].

-¿la guerra entonces no es menuda?

-suponiendo que morís en una guerra chiquitita o grande, morís. No creo que para vos eso sea algo menudo, solo por el volumen de hombres o la duración de la batalla.

Rafael rebusco en su bolsillo, de sobretodo gris, saco un cigarrillo arrugado e intento no pensar. No le convido humo ni ella lo pidió. Se quedo un paso detrás, se quedo viéndola caminar por el cordón, haciendo malabares para no caer en la calle, los autos no andaban rápidos, París no era Buenos Aires. La vio intentando caminar recto, sin caer, sin sacar las manos de los bolsillos del sobretodo rojo, Isabel se veía tan sola, tan lejana, tan ausente y antisocial, tan poco comunicativa. Isabel no quería relacionarse con los adoquines grises. Y no se acercaba a él ni siquiera por instinto de huir a cierta soledad tan incomoda como la humedad de las lagrimas en las mejillas ya muy mojadas.
[Isabel] no claudicaba ni siquiera ante la sumatoria de situaciones que ponían al humano a buscar una compañia más tangible que la de la sombra en los días soleados. Porque cierto era que había días nublados, y ni siquiera entonces ella dejaba su cuarto piso para subir al quinto.
Seria que los semáforos tenían un tope de altura para que fueran vistos.

domingo, 22 de enero de 2012

La vela puerca

Contáme que se siente cuando todos estan pendientes de tu voz. Contáme como es cantar un pensamiento y recibír el eco de cientos. Contáme como es ser inspiración y desvelo, y que otros te vean como espejo.
Contáme como se hace para que los cuerpos suden y las almas se mantengan en paz, para que desconocidos se hermanen en sones y desafinados coros, y las manos se eleven como buscando ser unico en un millón o quieran recibir un don y bendición.
Tan ordenadamente desordenadas caían las ideas en esos pequeños respiros que nos dabamos para ser cual peces fuera del agua, boqueando un poco de oxigeno que el vecino anónimo insistia en sorberlo bruscamente. Y los ojos no se querian mover del frente, ustedes saben.
Y es ese solo ver la luz en el escenario, olvidarse del resto, como si fuera de aquel antro no caminara gente, para la cual al vernos salir transpirados eramos como ganado desbocado, ronco, aturdido por la luz blanca de una calle que lucia burguesa, palida, mortecina, normal.

Contáme que sentís cuando sabes que lo que creas hace temblar el piso que sostiene a los demás.
Contáme, cantáme un rato nomás.

jueves, 19 de enero de 2012

Texturada

Si hoy quisiera describir la textura de la soledad diria que es como la caricia cortante del cuchillo y las lagrimas tienen el olor de la cebolla con su similar consecuencia de humedad e incomodidad.
vamos a escribir sin comas.
Hay cuchillos que apenas cortan lastimados en el filo y en el uso mismo y hay anhelos de castigos que ya no castigan y dolores que no duelen mas que en el recuerdo mismo latente en nuestra cabeza.
Emulando ser la lluvia me desparramo en la cama sin ganas de caer armada emulando ser morron caigo sobre vos molestando tu aparente tranquilidad con ruiditos cerca de tu oido que decis detestar y se que amas porque nunca me lo negaste cuando te acorrale para que me dieras una negacion.
Sin comas ni acentos para martirio de los que se amoldaron a las renglas del buen escribir. Molestando como cuando molesto recortando una realidad para ver en ella un minimo de interes algo que no siempre se ve porque se pierde en lo global de una imagen que abarca mucho y a su vez no dice nada.
Las fotografias mas bellas son aquellos resumenes de grandes cosas y jamas puedo explicarlo ni nadie nunca me supo enseñar lo contrario.
Vamos a texturar la imagen con la cebolla el morron que era verde porque rojo no habia y con una cuchilla de filo roto en alguna caida monumental que casi rebano dedos sin cobertura de cuero.
Vamos a texturar el relato con palabras sin acentos con parrafos sin comas para crear un caos mental en que el lector debera volver a leer para armar significado encontrando dos o tres interpretaciones de una misma frase segun donde quiera hacer la pausa que no pacto de antemano el escritor.
Vamos a texturar el dia con algo que nos de un poco de trabajo distinto al que hacemos a diario.
Vamos a texturar el beso poniendonos azucar en la lengua para besar con la aspereza de los gatos.

jueves, 5 de enero de 2012

Aspiraciones flacas, temores gordos.

“Pocas veces se ven los errores cuando se están cometiendo”

Siempre pensando lo que creíamos debíamos pensar para no cometer equivocaciones, siempre eligiendo con cuidado las palabras, diciendo los comentarios apropiados para no tener problemas, siempre tan aplicados en la vida fuera de las paredes de la casa para que nada nos quebrara nuestra rutina, tranquila y apacible de vivir la vida sin sobresaltos, porque no tuvimos nunca grandes aspiraciones mas que formar la familia y sostenerla a través del tiempo, y esperar a que viniera la muerte mientras pasábamos los días trabajando para conseguir lo esencial. Que matrimonio simple y elemental.

¿A que más íbamos a aspirar cuando nos habíamos acordado tarde de vivir?

Podría ser que aquella vida hubiera espantado a Martín, que hubiera querido para él lo mas radicalmente opuesto a la vida que había visto en de sus padres. Podía ser. Pero a pesar de lo que había creído en un principio ella asimilo resignada la partida de él.

Hacia algún tiempo que veníamos algo inquietos de espíritu, no tanto José sino yo, que tenia el escabroso presentimiento de que en el país las cosas no estaban tan bien mas allá de la obvia falta de democracia que no todos reclamábamos y obviamente nosotros nos incluíamos como los silenciosos aceptadores de decisiones ajenas; todos los días pensaba en su único hijo, en como estaría, en que tan cómodo se sentiría realmente estando lejos y solo, después de tantos años no dejaba de resultarle extraño que Martín no hubiera salido igual a ellos, que hubiera querido para si forjar un destino diferente de lo que había mamado desde que naciera.

El dos de abril del ochenta y dos José compro el diario como todos los días, como lo venía haciendo desde que los golpes militares se dieran cita en nuestra Argentina, y antes de que el diariero pudiera decirle una palabra de la gran noticia, la leyó en el enorme titular “Inminente desembarco argentino”. El día anterior el titular se refería a una situación tensa pero sin novedades en lo que concernía las Islas Malvinas, donde de pronto sin que nadie lo esperara había surgido un problema que por cierto no necesitábamos; se había quedado con eso esperando que el diario hoy no dijera nada de especial, él lo había esperado, de hecho casi se había olvidado. Ahora volvía a la casa con el paso tembleque, algo desorientado, Mabel ni bien lo vio le dijo que estaba pálido, como si trajera una mala noticia. Leyeron el diario a conciencia, y vieron la reseña de la obra teatral “La Nona” que se iba a presentar en la sala del teatro municipal. Era viernes, ellos pensaban ir al día siguiente, pero cancelaron la salida y se ahorraron así los cincuenta mil pesos de los boletos, así fue como se dio el inicio de suspender la vida propia para pensar en la de Martín, en el miedo de que algo le pudiera ocurrir. El primer miedo real que sentían por él desde que se fuera de la casa.

Quedaron con un nudo en el estomago, intentando en vano comunicarse con su hijo. El horóscopo, que nunca miraban pero que hoy no había sido ignorado como siempre, anunciaba: “periodo adverso para la vida laboral y profesional. No debe producir cambio por el momento. Viva con intensidad el amor”.

Martín los llamo ya casi al caer la noche, iba a ser desplegado aunque no sabía bien cuando. Laura que estaba con él se volvía para el pueblo, a regañadientes, pero volvía.

Al día siguiente el titular exclamaba: “Argentina ha recuperado las Malvinas”. Solo faltaba que saliera un grito del burdo papel. La noticia llegaba tarde, ellos ya habían visto por la televisión a Leopoldo Galtieri, jefe del estado, hablar desde el balcón de la Casa Rosada a una multitud de argentinos eufóricos que festejaban la decisión. Los edificios públicos de San Cayetano, no tantos, se vistieron con banderas Argentinas. José tuvo todo el día la piel erizada por la emoción, era algo irreal, un estado de animo que no podía definir, estaba convencido que si su hijo hubiera estado con ellos, él habría sido uno de los que mas hubiera festejado la invasión.

En ese abril las principales noticias eran del conflicto bélico, del trajinar de los diplomáticos, del apoyo de los políticos argentinos a la toma de las islas, de los tibios apoyos extranjeros que lograba el país, de Estados Unidos que decían serian neutrales, de los contra que tendría que superar Gran Bretaña por la lejanía de las islas para trasladar la flota inglesa y de nosotros no decíamos nada, como si estuviéramos a tiro de piedra. Trataba de imaginar a Martín, sospechando levemente como se las arreglaría para llegar a las islas si tuviera que volar hasta allá, solo entonces surgían mis interrogantes, y entonces comprendí porque esas preguntas no se las hacían las demás personas del pueblo, ¿Como se iban a preguntar si nadie tenia un hijo piloto? Él sabía algo por preguntar, mucho hasta ser reiterativo sin sentir vergüenza de ser metido; quería saber todo lo que hacia su hijo estando lejos, nunca había conocido algo del mundo de los aviones hasta que su hijo quiso ser piloto, y cuando volvía a casa le preguntaba cuantas veces volaba, a que hora, con quienes, como eran sus superiores, si tenía amigos, curioseaba mas de lo necesario, a ojos de su hijo, para él que estaba en rol de padre era lo justo, aunque a veces sentía escaso.

La última página del diario estaba reservada también al conflicto. Las noticias secundarias daban cuenta en su gran mayoría del deporte, de carreras de Turismo Carretera que se preparaba para correr en Olavaria, había muchos pilotos de la zona y hasta el premio que se entregara llevaría el nombre de “Malvinas Argentinas”, todos parecían estar sumidos en la vorágine nacional invocar el nombre de las islas, que patriotas se habían vueltos todos; también se leía de fútbol zonal y extrañamente notó ausencia de sección policial. Aquí nadie se había portado mal.

 El diario se volvió lo impostergable cada mañana, con el correr de las semanas tuvo la impresión que lo secundario se volvía primario para la mayoría de los argentinos, deseosos de privarse de las malas noticias. Que pocos países apoyaban nuestra causa… y la ONU que exigía el retiro de la Argentina de las Islas, y Estados Unidos que apoyaba a Inglaterra… y nada salía como nos habían dicho que seria. Para finales de abril la gente había vuelto a portarse mal en Argentina, y en la ultima pagina del diario se hablaba de variedad de cosas.

El primero de mayo el diario ponía en letras la sanción económica que Estados Unidos imponía a nuestro país, y José escuchaba en la calle de traición, pero a él no le importaba. Ese mismo día se entero por la radio que la fuerza que integraba su hijo tuvo su bautismo de fuego. Al día siguiente, el domingo, el titular en letra de molde que ocupaba un cuarto de la tapa daba cuenta de “Duro golpe al agresor”, y anticipaba lo que se leería dentro. José estuvo todo el día impaciente por recibir noticias de Martín, porque al parecer en el ataque argentino habían sido derribados cuatro aviones ingleses, y dos vecinos se acercaron hasta la casa para saber si su hijo había estado en la misión, si él sabía detalles, si él sabía cosas de la guerra. Él apenas sabía de su primogénito, y no estaban tan lejos, pero como explicarles que ellos con dolor aceptaban lo poco que su hijo les quería decir, temían estuviera muy agobiado como para tener que hablarles. Ya después de varias semanas los vecinos dejaron de ir, y la gente en el pueblo dejo de preguntar.

José tenía problemas para descansar, se acostaba pero quedaba en vela. Cierto que ya a las diez de la noche estaban en la cama, uno junto al otro, tapados con el silencio. En esos días apenas si se hablaban. Mabel cocinaba tan poco, y ni bien terminaba las tareas de la casa se escabullía al exterior, a recorrer el jardín y transplantar  plantines de una maceta a la otra, sumida en sus propios pensamientos, mirando de vez en cuando el cielo.

Eran como dos pobres diablos sin maldad olvidados, que salían lo justo y necesario para ir a visitar a la abuela Irma, llevar flores al cementerio, hacer unas pocas compras y de nuevo a casa, a refugiarnos en las paredes conocidas que habían visto crecer a quien temíamos perder.

Los diarios comenzaron a proliferar en noticias que para él no tenían mucho interés, era como encontrar cada día un libro que actualizaba diariamente sus hojas, él las trataba con cuidado, poniendo especial atención al trabajo de la fuerza aérea argentina, recortando las fotos de los aviones que habían empezado a engalanar algunas hojas, no muchas ni tampoco muy grandes.

Cada vez notaba mas el matrimonio que la sección deportes parecía tener mucho que contar.

Cuando Martín finalmente les contó que ya había volado, no supieron si alegrarse de enterarse después o enojarse por no haberlo sabido antes, pero ninguno se sintió con autoridad como para reprochárselo, eran tan escasas las comunicaciones, era tan precioso esos insuficientes segundos donde podían escucharle la voz, la voz familiar, querida, la voz mas hermosa del mundo para unos padres que nunca habían aspirado a mucho y sin embargo lo poco que habían conseguido los convertía ahora en unos temerosos de gran proporción. Era poco lo que tenían y por lo tanto debían cuidarlo. Seguían siendo egoístas, como cuando engendraron un hijo para no llegar solos a la vejez.

 Martín rara vez llamaba por teléfono, le escribían seguido pero solo recibían contestación muy de vez en cuando.

Mabel supo que en el diario ya no encontraría buenas noticias.

Lo que mas deseaba un padre era que su hijo lo viera de viejo, no para golpearlo con el patético ciclo donde se alternan la lastima y la impaciencia, sino para hacerle justicia a la ley que dice que los hijos deben enterrar a sus padres. Mabel solo quería que su hijo le bajara los parpados para cubrir las pupilas ya quietas, ojos de muerta. No consideraba que le legara a su hijo una tarea ingrata.

Se había decidido tan tarde a ser madre que temió durante muchos meses haber dejado pasar el tren de la maternidad. Para cuando finalmente quedo embarazada disfruto la panza mientras crecía y temió hasta que su hijo se desprendió de ella. Dieciocho años y lo perdieron, en una provincia lejana, a manos de militares que borrarían con ordenes los primorosos cuidados que ella le había dado a su único hijo. ¡Militares! Justo con los militares, se lamentaba Mabel. Siempre habían tenido miedo de los militares, Argentina parecía hacer reverencia ante ellos, y los Klin que solo querían pasar desapercibidos. Había sido por eso que no habían tenido grandes aspiraciones, convencidos mutuamente en las charlas dentro de la casa, que para no tener problemas debían ser trabajadores y silenciosos, después de todo se tenían entre ellos y tenían un hijo, una casa, un campo. ¿Qué más podían querer?

Tan simples habían sabido ser, para lo que les había servido. Ahora los temores eran enormes, porque justamente su hijo se había vuelto un militar, su hijo estaba en la guerra. Y podían perder todo. Todo en lo que se basaba la felicidad de la vejez que ya los estaba arañando.

Para finales de mayo Mabel no quería ver el diario encima de la mesa del comedor, que era donde lo dejaba José cada vez que entraba, antes de poner el agua para el mate y pasearse por la cocina. Una semana antes la fuerza aérea había comunicado las bajas de su personal justo al lado de una propaganda del gobierno que consistía en dos pulgares en alto y la inscripción: Argentinos a vencer!

Argentinos a vencer. Vaya paradoja. La nomina de muertos, amigos de sus hijos, al lado de una propaganda que en ella no inspiraba nada, y, como siempre en silencio, tampoco creía. Ella no leyó más, su marido sí. E insistía en hacerle recuento de noticias aunque ella siguiera caminando, aunque no dejara de pelar papas, aunque saliera cuando la llovizna arreciaba. José necesitaba descargarse, y ella lamento haber sido tan celosa en su juventud, y que a esta edad su marido no tuviera ningún amigo que le prestara la oreja. Y decía José que las propagandas seguían ¡victoria! ¡Coraje! ¡Ganemos la batalla en todos los frentes! Y no se dejaba nada librado al azar, se decía que se ganaría la guerra si no comprábamos mucho, no sea cosa de especular con la comida, si la maestra cuidaba de los chicos,  si todos poníamos de nuestra parte, eso incluido el carnicero, el chacarero, todos debíamos ayudar... Y las colectas seguían en la zona, se donaba dinero y joyas para el fondo de Malvinas, todos debíamos hacer un esfuerzo,  y la vida que seguía.  La vida para nosotros nos pasaba por el costado.

Mabel sabía que no iba a encontrar buenas noticias en los diarios, José al menos había querido seguir encontrando noticias, pero con el correr de junio se fueron haciendo escasas, y el mundial de España llamaba la atención, y la selección encendía corazones, y las discusiones en la calle se trasladaron a calurosas discusiones técnicas sobre titulares y suplentes, y posiciones de jugadores en la cancha, y los árbitros que no sabían nada, y si uno fuera técnico... La eliminación de argentina quebró el corazón de muchos, saco lagrimas de bronca a otros, y otros… otros pobres tipos seguían una guerra, por allá, en el sur, en las islas. Con hambre y frío, sin pelota.

Para cuando llego el final de la guerra ya nada se decía en los diarios de la guerra de Malvinas, la misma que le había robado a las portadas hasta la totalidad del protagonismo. El 12 de julio llego la rendición argentina, pero el 13, cuando José compro el diario no encontró noticia al respecto. No había titular que lo informara. Ya se daba por hecho ¿Cuándo lo habían anunciado? ¿Acaso un día no se había levantado? ¿Un día había olvidado comprar el diario?

Los periódicos habían servido para dar buenas noticias, exclamaciones que solo querían poner en alto la moral, mentiras que con letra grande querían ser verdad; a esta altura exageradas.  Pero no se utilizo los diarios para dar a conocer a la población de una guerra que terminaba en derrota. La derrota no se publico.

De un día para el otro se dio por sentado que habíamos perdido, y ahora se echaban culpas, y ahora se pensaba en la salida de los militares, en los partidos políticos, en la economía, el frío del invierno, el gas natural que no llegaría al pueblo, la vida sin guerra dejaba de pasarnos por el costado y ahora ellos recuperaban un hijo.

Un hijo de grandes aspiraciones, de gran valor ¿Cómo volvería?