sábado, 29 de octubre de 2011

Sabes no saber.

Me quedé pensando después de que te fuiste.
Pensé por que me habías pedido que trasladara a letras aquello que habíamos vivido un par de días antes. Entendí lo que vos entendiste rapidamente, al tiempo de habernos encontrado: que en las letras digo todo lo que en palabras callo.
Mientras vos te ponías a comer kilómetros, yo, acá, clavada y móvil, no quise escribir. A veces se necesita distancia, a veces impulso.
Aquellos días sentí un miedo inexplicable pero no desconocido y cierta tranquilidad que conozco desde que estas conmigo, pero aun así, siempre sabe nueva. (la tranquilidad, es que muchas veces me fue quimera)
Sentí pánico. Ese terror que te hace despertar a las cinco de la mañana y mojar la almohada, que a media mañana te hace ver las cosas como si no estuvieran tan mal y a los diez minutos uno busca la mejor pared para darse la cabeza de lleno contra ella.
(sé que he escrito esto antes, señal de que el panico me persigue y me da alcance)
Asi, asi vivia yo por esos días. queriendo encontrar una playa lo bastante extensa para que pudieran correr mis piernas y con un pozo lo bastante hondo para poder tirar mi cabeza.
Así, así vivía yo, a pesar de la tranquilidad que de todos modos me brindaba el saberte cerca.
Pero yo, como bien me has dicho, dificilmente sea simple, también lo sabia. Lo supe hace años y justamente por eso daba vueltas para rotular nuestra relación, porque los besos no variarían pero si el modo de relacionarnos (que en algún punto es escuadriñarnos, conocernos, reconocernos y seguir eligiendonos).
Todo miedo tiene una madre, siempre hay un miedo anterior que es como un parametro para el que viene: -sentí mas o menos miedo en relación a aquel otro miedo.
Aquel mediodia sonaste tan serio, y yo quise llorar tanto, tal vez esconderme debajo de la gondola del supermercado, tomar cuatro valium, dormir seis noches, despertar dos meses atrás, y tal vez, tal vez teniendo la vida de otra.
Y ahora me siento como la noche, en la escollera, en que te confesé tenía mañanas negras, y que en mi vida había matices, y días blancos y grises.
Yo se que a veces, muchas, no me entendes. Sé que no sabes (sabes no saber) que mirar el movimiento de tus manos, la forma en como apoyas el dedo indice sobre tus labios, tu barba colorada delatada por el sol de la tarde, (vos sabes no saber que eso a mi) me hace feliz. El conjunto de tus gestos no me pasan desapercibidos, y miro como cuando en los días nublados observo el cielo, y creo que alguien puso una tapa de carton gris sobre la tierra (entonces los huecos entre las nubes por donde se ve un retazo de azul seria igual a los agujeros que hacia en las cajas para que respiraran los pollitos). Son estas cosas, vos sabes, el tener tanto. El querer bajar un escalón o enseñar a los demás a que suban. Son estas cosas, vos sabes, que en el fondo también cargan un miedo.
Yo no sé si te sirvio leer la descripción de mi miedo, tal vez esperabas otra cosa, tal vez algún día (tal vez) aprendas a no esperar de mi más que mi palabra.
Yo sé que no te pregunte que habías sentido vos con lo que dije yo. A veces es bueno no preguntar, sobre todo cuando uno en el fondo no quiere escuchar. Es bueno para aprender a dejar de lado la costumbre de hacer preguntas protocolares, para no buscar mas sincericidios concientizados.
No sé si me entendes.

jueves, 27 de octubre de 2011

Es tan fácil transcribir lo que escribieron otros (lo que pensaron otros, justamente para lo que no se atreven a hacerlo por si mismos). Lo difícil es escribir tu propio pensamiento , y estar en condiciones de defenderlo ante los embates de los que piensan distinto.
No es que uno piense mejor ni peor. Por suerte cada uno puede pensar a su manera. Hoy. ¿Lo sabias? bueno, en realidad en todas las épocas se pudo pensar distinto, pero decirlo... sabes que no?
Lo sabias?
Sé que hay cosas que son irrelevantes, naciste con ellas, las das por sentado. Pero es cierto también que en vos hay cierta intolerancia que solo incluís parcialmente en tu vida. Tolerancia hacia nuevas formas de relacionarse e intolerancia al que piensa distinto en ciertos aspectos de esta vida social. Porque estamos metidos en una sociedad. ¿Sabias?
 Se puede ver el vaso medio lleno, o medio vacio.
Y si siempre lo ves medio vacio, porque no esta lleno como vos queres, no estas en problemas, estamos todos en problemas. Porque vos estas metido en esta sociedad, como yo, como mi vecino, como mi conocido molesto, como mi mejor amigo, como mi familiar directo y aquel que quiero perder. Y si tenes resabios antiguos, tan viejos que parecen ir a contramano de tus años, estamos en el horno, y ya se siente el olor a gas.
es tan facil transcribir lo que escribieron otros como copiar la foto de otro, lo dificil es pensar distinto uno mismo por razonamiento propio, del mismo modo que es dificil tomar una foto de un objeto conocido y darle un angulo diferente.

Sapere Aude.

domingo, 23 de octubre de 2011

He vivido días que me han puesto a pensar, más de lo usual. He pensado los días, no los he vivido. Esa sería la corrección adecuada.
pensé en la intolerancia, todos somos dueños de un porcentaje de ella. Pensé en las formas de expresión, en lo que se dice y las formas que se emplean. Llegue a la conclusión de que cierta porción de mi sociedad argentina (aunque se podría hacer extensiva a modo global) tiene permitido, tal vez por tiempo histórico, dirigirse a sus opositores de modo denigrante, pero cuando esos que tantas veces fueron reprimidos y discriminados hoy día quieren alzar su voz, se los cuestiona (es que gritan muy alto) mientras que otros tienen derecho a denigrar (ya se sabe, porque lo hicieron desde hace décadas y al parecer eso da cierto derecho, normaliza el hecho de que lo sigan haciendo)
No hay obligación de aguantar hasta el hartazgo. La normalización esta en contra de toda diferencia individual, ya lo decia Foucault
Hoy es un dia especial, mal que le pese a muchos.
Y es un dia especial para mi, mal que le pese a unos (pocos)
Es un punto y aparte, un párrafo distinto.
Hoy lo vi, sentado, hombro contra contro. Metí mi mano dentro de las suyas, me dio gusto de ver nuestras diferencias. Agradecí con el corazón de que estuviera ahi, conmigo y por mi. Hay momentos que las palabras son como granos de arena en una playa (infimas). No le dije nada, ni una hora hablando abrían podido explicar, en resumidas, lo tanto que significo. Porque estaba ahi por mi y para mi, y era una mañana distinta, era una hora donde el estar basto.
Sos para mi. Y hemos estado cerca desde pequeños, tal descubrimos hoy.
Punto y aparte.
Otro párrafo.

Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca  y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
MI TIERRA NO SE VENDE.

Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.

Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!

No puedes comprar mi vida.

.

No es un párrafo aparte, es un rejunte de todo.
Soy (hoy), en resumen, el aprendizaje de mis vivencias. Lo que he vivido me hizo ser hoy lo que soy.


lunes, 10 de octubre de 2011

En recintos.

Sabes, anduve hoy temprano. Anduve acotada. Ando, aun. Ando, así como sabiendo que debo hacer algo, y el tiempo pasa rápido, más... más yo ando despacio. No por el cuerpo, lo sabes. Me duele algo, del cuerpo. Pero también algo anda raro, no se explicarlo. Yo sé, vos sabes. Vos entendes ¿no?
Me supongo que no, pero por condescendencia decis que si, porque no cuesta nada hacerme creer que lo inexplicable en mi, para vos no existe. Decis entender que me duele algo, que no es el cuerpo, pero que de mi cuerpo duele. Como si mi cuerpo tuviera una extensión sin atar, dejada en el bolso, olvidada en el placard.
Son los recintos, acotados, no hay problema con que sean rectángulos o cuadrados, es el aire, y lo que flota en los recientos, ese aire que pareciera juntar las paredes y comprimir el cuerpo. Son las miradas, y la ausencia de sonrisas, y la opresión que siento no sé donde, pero la siento porque algo en mí esta oprimido pero no puedo señalarlo.
Es como ver mil días iguales, y mil más por venir. Calcados. Candentes y aburridos, opacos, sosos, desabridos, tristes y melancolicos. Oprimidos.
Anduve y ando, camino por la recta del pasillo, no hay curvas en la casa, ni mesa redonda ni pava cuadrada. Gasto el tiempo y mañana lloro, por los minutos gastados en desperdicio. Ya no golpeo teclado ni paso las hojas. Es un "sin ton ni son".
No es bueno olvidar, pero descubrí que es peor no poder olvidar. Uno se vuelve pesado de tanto que carga, y las venas se agrandan, y el recinto que contiene tristezas prensa su contenido para hacer espacio.
Recintos acotados y funcionales.
Funcionales, así como ciertos mundos.
Vos entendes, y decis que si. Por costumbre y porque rara vez te pongo en aprietos, vos sabes que rara vez indago cuando sé que te vas a embarrar, digamos que es para no avergonzarnos, para no hacerte pasar ridículo, para no darme cuenta que vos, justo vos que siempre me comprendes, en realidad siempre me mentís.