jueves, 28 de abril de 2011

Grises Stop

En los días grises algo siempre se demora. A veces el transito, otras el agua, el viento para cortar las nubes, la tristeza de turno.
Bajo las luces amarillas descubro por segunda vez lo que en la primera paso desapercibido; a pesar de que en las primeras impresiones hay algo de indeleble. Es esta forma extraña de pensar.
En cualquier lado miro sus manos y pienso, una y otra vez, que en ellas está el camino preferido por mis dedos... me he apropiado de esa extensión de piel, la he comprado sin decir nunca cuando fue.
Llueve sin ganas, como si las nubes estuvieran hartas de regar agua, y llueve, lento, intermitente. Llueve como la mirada que me hecha cuando vamos a la par, y de pronto digo algo seguido de silencio. Me mira intermitente, lento, como la lluvia de hoy.
Algo se demora en estos días grises, la lectura, la rapidez de las cosas por hacer, se demora en llegar la velocidad, y la pausa que debía tomar. Se demora en venir la risa, la ducha, la llamada, se demora la paciencia y la impaciencia, tarda en irse la pausada pausa entre la paciencia e impaciencia; y dura de más en los ojos la irreverencia leída en ese escritor chileno que se mofa e ironiza de lo que para otros son intocables esenciales.
Cuando me detengo en algunas baldosas, cuadradas porque redondas acá no he visto, pienso que rápido acepto mi extrañeza, y la falta de virtud que no tengo (según la canción que tanto nos gusta).
Hoy el gris stopea la sensación que hace días empujo para que se deslice, para que salga de mis horas, stopea. Detiene. Imposible no reparar en lo que se para frente a mi, dentro mio, dentro, dentro, entre la conciencia (que no se donde queda) y la mente, golpea el corazón, hormiguea en las yemas. No me entiendo. El stop me molesta.
Este gris demora las cosas que deben irse. Las que deben llegar, como la ducha con agua caliente.
Si ser lo mismo es virtud vos sabes bien que tambien es quietud...
y él añadió:- si anda rondando la felicidad no tengas tanto temor de cambiar.

Ni el gris stopea lo que viene a añadirse.

jueves, 21 de abril de 2011

Que ¿no me crees?

Es muy sencillo, el trato que hicimos, el primero, nos pondrá a conjugar un verbo que, particularmente, siempre encontré lindo (algunas palabras tienen una belleza visual superior a otras) y en esta conjugación verbal se potencia (y vos sabes que lo que los verbos producen en mi no es precisamente fascinación). El caso es que anoche, en recinto apretado pero amplio, en atmósfera noctura bien iluminada, te vi tan bien, con tanta claridad a pesar de la escasez de luz que tienen las estrellas ultimamente (por las nubes y la húmedad) que sentí tan grande y tan fuerte, tan profundo y sincero, que cuando quise dejarlo salir, las palabras sonaron infimas y ahí me arrepentí (sentí grande, fuerte, profundo y sincero en la 83, mano izquierda, vidriera de libros, un beso inventado para esa noche, y la pregunta que me estallo y no me dejo de rebotar en la cabeza).
¿Me crees? me dolió tu dolor, y me gusto tu transparencia húmeda, y en ese recinto apretado pero amplio fuimos dos individualidades, con todo lo que eso acarrea, que compartían un solo sentimiento, con todo lo que eso significa.
Te creo. Aunque en eso se me vaya el noventa y cinco por ciento de mi rebeldia, porque en el fondo sabes que estoy mas cerca de las crisis que ponen la ciencia a andar que de el conformismo de ciertas damas (aunque eso me desgarre como el lunes). Te creo y me asusto y no sabes (de mi susto y creencia), y hoy a la mañana pensé que más que un pacto tendríamos que hacer un marco que regule nuestros miedos, baje el nivel de nuestras defensas, apuntale la valentía y revitalice nuestros impulsos.
Que ¿no me crees?
Anoche dormí rápido porque sabía que vos dormirías más tranquilo, y desperté antes porque conocía la hora en que quitarías la cabeza de la almohada, y porque de nuevo algo se ordeno, y Aristóteles me esperaba para hablarme de poética, y afuera Aristóteles persigue a su madre para tomar un sorbo de leche, y anoche intente ver a democracia en tu foto, y hoy me pregunté como se mirarían (Ella y él)
Y de pronto, como ahora, me impaciento de no tener la foto que quiero. Y de pronto, como ayer, me pregunto qué sería Aristóteles sino fuera un gato, y sin dudarlo pensé que seria un gran filósofo.
Que ¿no me crees?
A Die (las palabras, la foto, las cosas que digo, los silencios que detesta, la unión de las yemas, los vestidos de los cuales se burla, los mensajes diarios, los golpes de bateria de todas las canciones de rock conocidas, los caramelos de menta, el café excusa de espanta sueño, las malas peliculas vistas, las muchas pintas bebidas, las caminatas ovaladas, Fausto y Catalina, las mu - mu, y todas las verdades dichas, las declaraciones declaradas a tiempo y destiempo. A Die...)