viernes, 28 de enero de 2011

Pensar idioteces (y llorar por lo mismo)

Rota, cuando cerre la reja oí que las lajas negras del piso recibian pedazos de mi. Cuando traspase la puerta de cedro, entrada de casa, supe que ya estaba mas liviana. Habia perdido mas que 21 gramos en la calle, a escasos metros de la cama. Fije la mirada, perdida porque no pensaba en nada, sobre el cenicero que compre por comprar y que nunca use; lo mire un par de segundos antes de caer sobre el colchon, con menos cosas encima, tantas se me cayeron en la vereda, mientras me alejaba...
La carilina que me dio mama ya no es tan buena como antes, ya no aguantan tanta humedad, debería preguntarme si mis gotas son mas gruesas, si mis lagrimas mas grandes que lo normal. mientras lloraba  sabia que arrugaba la cara, a veces uno piensa idioteces para no reparar en el hecho de que llora por idioteces, pero seguia llorando con cara arrugada, con sensacion de asco, recibiendo sin oponerme el vestido del hastio. y asi fue que llore diez minutos, que moje una carilina de mala calidad, que moje las sabanas, mi cuello y un poco mas, que me senti asqueada, que desee volver el tiempo atras, caer de nuevo en el invierno pasado donde no habia miradas al mapa, donde se agrandaba el conocimiento y bebia por beber el agua caliente y verde, donde veía recortado sobre negro el humo gris mas el vapor despedido por el cuerpo en una noche de frio costero; quise recuperar la trizteza controlada, los desvelos programados, los olvidos anotados, las noches de cansancio mental, de mantas calientes, de amaneceres apurados, de puteadas silenciosas extremas, y pensamientos anarquistas en colectivos nocturnos. Quise recuperar mi caminata rapida por atajo demarcado a traves de la plaza que veía en blanco y negro, recuperar las ilusiones y los desengaños, los tarareos de rock mientras escuchaba "Alma", la sensacion de que el tiempo era poco y lo que habia por hacer era mucho, y era tiempo mio y pensaba en mi, y si lloraba era por mi y por ausencia, y perdia lagrimas flacas en pañuelos de mejor calidad y perdia pedazos de alegria que recuperaba al dia siguiente.
Porque a veces uno piensa idioteces porque llora por idioteces...

Si hoy la viera, seria uno de esos días, donde sentada en el sillón bordo, abrazaria el almohadon mas grande (tambien bordo) y le diria:
-quiero ser normal.
entonces ella me sonreiria, inclinaria un poco la cabeza hacia la izquierda, moveria la lapicera y responderia:
-ah si? la normalidad no existe, S.


es cierto, no existe, pero la actuacion de los demas a veces es tan convincente...

miércoles, 26 de enero de 2011

Los primeros diez minutos.


¿Vos te levantas como te acostas? Yo sí, casi siempre mantengo la postura. Duermo de costado mirando la pared, no la ventana. Si mirara (dormida, es un decir) la ventana al dormir, seria como vigilar el mundo que de noche quiero dejar hacer, aunque a la mañana siguiente me arrepienta de mi grandeza (bue...)
El mundo siempre me da vueltas, aparte de que nunca se queda quieto, siempre hace algo para que piense en él. El mundo es como un hombre. El hombre suele tirar cada frase... el mundo tira hechos. Hechos que hace el hombre, es cierto.
Me entero de lo que hace el mundo (menos que antes, tambien es cierto) pispeando por aqui y alla, escuchando lo que dicen los demas, buscando un poco pero nunca mucho. Ya no leo los diarios, y cuando veo las portadas de los diarios me pregunto porque ponen en primer lugar una pequeñisima informacion sin relevancia. entonces recuerdo que los medios de comunicacion tienen poder, poder para decirnos en que debemos pensar. entonces ya me olvido de leer para no molestarme con el editor de turno...
Pero me levanto a la mañana, en la misma postura con la que amaneci, ya dije que recorro rauda el pasillo (es una forma de decir) y apenas reparo en mi biblioteca no seria (esto es verdad); tambien conte que mientras pongo el agua preparo el cafe, que mientras abro los saquitos de azucar (de mentiritas) pienso que quiero levantar la persiana de la cocina, para controlar (ahora si) como se comporta el mundo y el dia alrededor de mi casa. el mundo hogareño, circundante, real, tragicomico, ventoso y gris, de esta tierra donde cai (sin voz ni voto).
Con el cafe (en taza de turno) enrollada en la mano (y dedo que se quema pero no se queja) me doy cuenta del color y el humor que me vesti casi al mismo momento de salir de la cama.
Nunca me desperezo a la mañana (ahora que lo pienso) y casi no bostezo. Sin una pizca de relevancia, en fin...
Los primeros diez minutos de la mañana nunca tienen gran relevancia, se presenta así para ser vivida (casi siempre con mi consentimiento) la primera rutina cotidiana.
Horrible el cafe aguado o frio (o aguado y frio) y aun asi jamas tire cafe alguno, lo tomo porque lo considero como oro liquido, no se debe tirar el cafe.
Tampoco se deben desperdiciar sin luchar buenas historias de amor (sobre todo si por dia dan diez minutos con relevancia)



martes, 25 de enero de 2011

Arrastrando asco

De niña supe tener mañanas asqueadas. Mañanas en las que no quería nada, y me probaba a mi misma pensando en galletitas Oblea, y no me apetecían, entonces sabía que no tendría antojo de nada, que no comería nada, que no buscaría nada. Todo me daría lo mismo.
Hoy día, ya no niña, suelo tener mañanas asqueadas, donde no quiero nada. Todo me da lo mismo.
Las mañanas sin hambre no tienen sabor, tienen olor a tristeza, color de desgana, y si pudiera degustarlas (pero no tienen sabor) se me hacen que deben ser amargas. No quiero a nadie, no aguanto a nadie, no quiero palabras (ni escucharlas ni decirlas). No quiero abrazos porque se me daría por llorar (un poco más), no quiero besos porque no puedo olvidar que no quiero (nada). Camino por la calle y no llevo sonrisas encima, llevo los parpados a mitad de camino, me pierdo así de mirar el cielo, y veo sin ver cuadrados acanalados que jamas seran mios.
De niña mis mañanas asqueadas se pasaban sin que me diera cuenta, y por la noche ya no recordaba la inapetencia matutina. Ahora el asco me dura hasta la noche, y no puedo olvidar que lo tengo encima. Me escabullo de todos, escapo de los recientos concurridos (un poco mas), las habitaciones hogareñas donde proliferen familiares, las preguntas repetidas a diario mas por compromiso que por interes; me escapo del día al cual me presente a la mañana, me pongo a esperar pacientemente (con impaciencia) a que llegue la noche, para cerrar los ojos sin culpa, a esperar que me venga el hambre al día siguiente.

Había razón, la luna naranja de anoche no podía presagiar nada bueno (aunque tampoco nada nuevo).

domingo, 23 de enero de 2011

Corre el tiempo, no sé donde va, pero insiste en ir rapido. De todas formas recuerdo claramente cuando te vi, por primera  aunque tambien por enesima vez. Te vi igual y distinto, es raro de entender, me pregunto si aun seguis haciendo el intento de entenderme. Colores. Pense en eso cuando te vi. En que seguias intacto, vaya palabra. Lo raro fue la falta de silencio, que tranquilamente podría habernos caido encima como un telon pesado y agobiante.
Los colores te quedan bien, tambien cierta mirada.
Que tenia cintura, eso me decias (algunas veces, intercaladas, no seguidas, espaciadas). No sé si esquivaba o me escapaba, no sé que hacia, pero no nos hizo daño el tiempo demorado. Lo bueno es que con vos siempre fui yo, y eso es tan raro, aún la noche en que te dije la tranquilidad mental no me duraba, que me extrañaba pero sabia no me iba a durar, y me veo ahora, ya pasados meses de calma... (a veces quebrada); sé que seguis sin tener real conciencia de lo que has obrado en mi... no, no lo sabes, no tenes por que saberlo, si te perdiste trece años de mi, los trece años mas caoticos, creativos y pocos productivos, tormentosos, rebeldes y a la vez sumisos de mi mente. No, no tenes como saber que en mis trece años me perdi y lamentablemente me encontre, y que agarre vicios que luego perdi, como pensar sin razon, fumar sin necesidad, comer por gula, beber con moderacion; leer sin ganas y hacer trampa, y escribir entre lagrimas y no borrar jamas...
Hay cierta forma en que me miras cuando tu dedo indice me quiere retar, quisiera poder retratarla pero sé que la nikon jamas lo hara, tuvimos ciertos momentos memorables que jamas entenderas y que no se replicaran, memorables y unicos, no reproducibles, limitados no ilimitados, me da tristeza pensarlo y a la vez me alegra de que me los hayas dado como la noche en que me dieron ganas de llorar y no te diste cuenta, la culpa la tuvo tu ternura y hubiera sido una gran contradicción, llorar por dulzura y que me la quitaras para quitarme las lagrimas...

Ahora quiero el perfume que no es mio pero al cual me acostumbre, un manojo de ganas para cumplir responsabilidades, mil nubes que tapen al sol despues de almorzar, un libro magnifico que no tenga final. Quiero un aventón que me lleve a prender la otra pc, a tararear sobre teclado negro, para formar palabras negras de color negro sobre un fondo blanco. No hay gris ni intermedio. Esta parte me va a costar. Es la intuición, el presentimiento de que sabemos lo que el destino nos va a tirar en la cara y aun así no podemos (o queremos, tal vez) hacer algo para cambiarlo. En el fondo no tiene sentido.

-tienen los ojos verdes- dijo ella sintiendose excluida con sus iris marrones encajados en una cara redonda, de belleza absoluta y antigua.
Ella con su belleza no previsible, con sus palabras desconcertantes a horas que no le corresponderia vivir, en las cuales debería estar soñando cosas no reales y maravillosas. Tal vez lo que dijo anoche es un sueño, su sueño, y quiere, lejos de imaginarlo, vivirlo.
Hay veces que las palabras no aparecen, que solo queda la mirada perdida.

¿Habrá un día donde el sol caiga con otro color?

jueves, 20 de enero de 2011

El cielo ( celeste)

Y anoche el cielo no quiso ser igual, y lo sentí unos metros más alejado de mí, tal vez harto de que le pida se vista siempre con las mismas ropas de nubes negras para entregarme hermosas tormentas lo haya alejado, pero recuerdo la mañana triste en que me prometió que su cuerpo sería un tapiz donde mis ojos verían los dibujos que alegraran mi alma.
Hoy a la mañana el cielo se veía tan azul, y después se vio celeste. Lo vi celeste. En ese momento vi las mandarinas en la plaza. Arboles de mandarinas en la plaza de esa ciudad que tanto me gusta, que tanto me calma, en la que nunca escuche aviones y sin embargo los escupe y los atrapa...
No pude evitar recorrer las calles adoquinadas pensando en vos (bajo un cielo celeste), me vi (te imagine), caminando conmigo por ahí, dejando que nos envuelva no ser nadie en una ciudad donde no nos conoce nadie. Quise (quiero) contarte lo que me dijo el hombre que me detuvo mientras fotografiaba: que la iglesia tiene tres cupulas y en europa no se ven seguido; quise (quiero) mostrarte la calle donde se alinean dos anticuarios, con empleados atentos que dejan vagar por ellos sin importunar con presencia. Quiero que tomemos cafe al aire libre, que reniegues un poco, que sonrias otro tanto, que me abraces en esquinas antiguas, y hagas muecas cuando me maravillo por cosas que no te roban dos miradas.
¿Ves las mandarinas? y el monumento a los desaparecidos, una viga fria por cada cuerpo frio que dejo la muerte impuesta al llevarse una vida que no le pertenecia...

Nos pusimos serios. Perdón, no quise.

No hubo nubes blancas sobre el tapiz celeste (tampoco negras) no hubo viento, ni copas de arbustos moverse seductoramente. Si, a veces se mueven seductoramente.
No había olores, y pocos colores. Es que era temprano, los colores amanecen tarde cuando uno amanece temprano (y viaja). ¿Te dije que en la ruta pense? lo sabes, por eso en tus viajes largos pensas mucho (largamente).
En la libreria fui levemente leve, irreconocible (fui). Encontre dos libros (para mi), uno de filosofia, el otro de terrorismo de estado. Me los quisieron envolver en bolsas separadas, ahi repare que leo disperso. Y mi minimo regalo...
Ya sé que no te gusta Shakira, pero esta cancion dice mucho: "pero que me quedes tu, me quede tu abrazo y el beso que inventas cada día..."

Hoy me debes mas besos que ayer, y mimos mas lentos.
-para que duren mas- te dije mientras acariciaba tu barba (que en el sol se suele ver colorada)

"Que se arruinen los canales de noticias Con lo mucho que odio la television Que se vuelvan anticuadas las sonrisas Y se extingan todas las puestas de sol Que se supriman las doctrinas y deberes Que se terminen las peliculas de accion... Que desaparezcan todos los vecinos Y se coman las sobras de mi inocencia Que se vayan uno a uno los amigos Y acribillen mi pedazo de conciencia Que se consuman las palabras en los labios Que contaminen todo el agua del planeta O que renuncien los filantropos y sabios Y que se muera hoy hasta el ultimo poeta..."

miércoles, 19 de enero de 2011

Medio amor es mas que medio olvido.

"Y entonces él (Rafael) dijo que no podría amar a medias, y ella lo lamento. Es que quería (ella) que él no la amara completa, porque ella (Isabel) solo lo estaba amando a medias".

lunes, 17 de enero de 2011

No sé cuando

Me pregunté que color tendría extrañar para siempre, y ni siquiera se me vino a la mente el color negro (demasiada obviedad no es buena), me pregunté a que podría compararla y se me ocurrió a una eterna noche de insomnio y soledad, pensé como sabria en la boca y sentí el gusto metalico del miedo, que nunca escritor alguno pudo describir correctamente y que sentí en mi boca por primera vez nueve años atrás.
Me pregunté si seria posible sentirse encarcelada en libertad y supe que si, uno se encarcela en la tristeza y ni siquiera repara en eso, a no ser que un día tiene un remanso de felicidad, contado en precarios minutos que desaparecen sin llegar a formar una hora; entonces uno empieza a ver los barrotes que antes creía eran parte del paisaje, y acto seguido comienza a notar que la celda es chica, que el techo aplasta el aire, que los pasos deben ser cortos; despues se busca salida.

(los espacios en blanco también pueden ser silencios)

Me dormí de costado, con sueño pesado. Me dormí como si arrastrara días enteros de parpados en alto. Entonces amanecí con sensación conocida, indescifrable pero igualmente conocida (se da eso de conocer lo que no se puede explicar). Amanecí recordando la novena de Beethoven que hace días dejo entrar en mi cabeza, pensé en Isabel pero aun no en Rafael.
Las mejores salidas son las letras, la llave es la palabra.

sábado, 15 de enero de 2011

Isabel y sus lineas coloridas

Fue mirando a la flaquita histérica, claramente amante de Leopoldo sin ser mujer anteriormente de nadie, Leopoldo viudo había sido hombre de su antiguamente mujer (viva), que a Isabel le vino a la mente como pintar una mitad de cuadro que pudiera a su vez pintar Javier.
Al día siguiente lleno su mitad del bastidor con líneas finas, curvas y coloridas; líneas inquietas incapaz de seguir un trazo recto, líneas alejadas de una sola tonalidad, de quietud, de mansedumbre. Creyó ver en cada una, un movimiento de la flaquita histérica de la noche anterior. Betty (Betina) acercándose al cuadro, alejándose, arreglándose el cabello corto y lacio con movimientos breves, precisos y rápidos; Betina (Betty) manteniéndose alejada de ellos (artistas), manteniéndose cerca de la obra (los cuadros), cuantos “dose”; sería que la flaquita histérica era la única que en esa muestra de prueba le prestaba atención a lo que realmente había que mirar: los cuadros colgados; y ellos, que eran los creadores de arte se la pasaron mirándola a ella para criticarla al día siguiente.
Daban pena. De a poco Isabel iba entendiendo que Steven tenía razón, que ellos se creían gran cosa porque tenían una casa, con un cuarto cada uno, para pintar, y se instalaban un peldaño por encima de los demás, usurpando un trono que en todo caso siempre debía estar vacío, porque nadie podía sentarse en él, porque nadie estaba libre de pecado como para tirar la primera piedra.
Siguió mezclando colores toda la mañana, siguió viendo a la flaquita histérica en cada línea no recta ni moderada, ni calma; siguió siendo la única artista de la casa porque los demás habían sido derrotados por la resaca producto de la borrachera de la noche anterior en la cena para festejar la muestra de prueba, que había pasado la prueba (según Leopoldo).
Isabel se retiro temprano, incomoda con la actitud de la flaquita histérica que se mantenía en un rincón, ajena a ellos, pegada a Leopoldo; y también porque Democracia había estado solo todo el día y ya tenia remordimientos, y también para acompañar en la salida a Clara, que había estado molesta toda la noche, o mas precisamente desde que la flaquita histérica entrara en el salón de la biblioteca, con esos jeans negros apretados, y el buzo de algodón blanco, y el bolsito de cuero cruzado dividiendo en dos sus escasos senos, sin hacer ruido con las zapatillas de suela baja, pero causando revuelo con su actitud inquieta, su acercamiento a Leopoldo, el beso que le dio en la boca, la atención que le presto a la obra, la indiferencia que les regó en la cara a ellos.
Indiferencia.
A Isabel le gustaba esa palabra.
Indiferencia- despreocupación- desinterés- inercia- desapego- desgano- apatía- insensibilidad- frialdad- displicencia- pasividad- fastidio-aburrimiento- abulia- impasibilidad.
Indiferencia, alguien no prestaba atención hacia algo, no reparaba en ello, no le concedía la debida atención que tal vez mereciera.
Desinterés no demostraba con la llegada de los sobres amarillos.

(Extracto de "Cielo amarillo sobre Paris")

viernes, 14 de enero de 2011

De lluvia que cae

De lluvia que cae sobre noche sin temperatura, y cae como un día sin gracia, sin que modifique mucho; sin embargo la lluvia es importante, potencia la introspeccion de la que te dije hago gala.
Llueve con ganas, como la risa del bromista, como la ironia que usa el sarcastico, como la dulzura de un niño, cae sobre tierra precisa, sedienta, sobre cabezas de amantes obnubilados, sobre pechos abiertos, sobre pies desnudos.
Llueve porque el dia se vistio de tormenta, porque hacia tiempo pedia un temporal memorable, unos relampagos furiosos, unos truenos netamente sonoros, llueve y es como debe ser, todo en su lugar, el agua corre, las burbujas nacen y mueren sobre charcos ocres...
Escucho las gotas reventarse sobre la casa, y por primera vez cientos de muertes no me apenan, es una noche, siento que las nubes se deshacen del agua como si fueran hojas que temen partirse por el peso, pienso que el viento son rafagas de melodia, que el aire fresco que viene del sur es un grito del mar, angustiado y furioso, que intenta derramar sobre la tierra que no es suya un poco de calma, un poco de frio...
Afuera llueve y a veces pienso porque uno insiste en cubrir de los elementos que caen del cielo y acepta gustoso las ofrendas de sus pares, porque uno agacha la cabeza de la misma forma ante gotas de lluvia que ante palabras despiadas, pienso y me obligo a ya no hacerlo, llueve de vez en cuando y de vez en cuando ni siquiera lo veo.
Llueve y por un rato todos miramos para el mismo lado.

miércoles, 12 de enero de 2011

Desperdigados por ahi.

Hum, hum, hum. Siempre le puse "H" a mis pensamientos.
Te olvidaste el fin de semana el mate en mi bolso. Me olvide el domingo la sonrisa en tu auto.
Tontos. No, no. Tontos no, me falla la memoria a corto plazo, y se ve que te contagie, o tal vez ¡tal vez estabas propenso a eso! La cosa es que cada uno olvido en territorio del otro cosas, excusas. Si, excusas para una llamada. Tontos.
Mira, no tenes por que saberlo (es que hace cuatro meses atras no sabias nada de mi) pero la valentia me es cosa ajena, casi desconocida (la leia en los libros de segunda guerra mundial, pero no soy de vivirla mucho, seguramente de haber estado en el bando ruso me habrian mandado a morir con un tiro en la espalda), y anoche fui valiente, te diria que temeraria.
Te diste cuenta? tres mensajes en sintonia y se aliviana todo, y los grillos cantan (incordiosos) pero al menos se los escucha, y el viento se vuelve mas fresco... ¡ojala traiga agua!
Prosigamos, ejem, te decia. como te decia la otra noche. es que vos no me crees que te digo por vos cambie, tampoco te creas que yo era asi de sensata hace cuatro meses atras, te dije... no tenes porque saber como era yo antes. siempre razonable, pero como dice ella (Ruth) demasiado razonable, racionalizando todo, obsesiva, pensando, pensando, pensando. en fin, como te decia, antes era razonable (y distinta), entonces crees que siempre fui como soy con vos, diez por ciento mas impulsiva, distinta (es cierto) pero una distinta mas seria, aunque no lo entiendas.
te acordas lo que te dije el domingo? (fui tan boba)
-si yo te parezco complicada es que antes saliste con una ameba
Reiste ( de refilon) pero reiste, y suspire aliviada, de tu humor, antes de tu enojo.
no tenes porque saber, que antes, yo era la misma mujer con cinco kilos menos, con mas nervios, mas insominio, menos risas, mas tristezas, mas letras negras, menos tiempo bien aprovechado, mas tiempo de desencanto. No tenes porque saber que mis salidas eran pocas porque mi parte antisocial me habitaba en cada gramo; no tenes porque saber que descreia en todo (ahora tambien, pero diez por ciento menos).
Antes no tenia tantas palabras especiales, ni tantos codigos como el "imaginate", ni acumulaba metros de caminata en compañia despistada, ni engullia cuadraditos de menta, ni hacia tantas caras, ni analizaba canciones, ni racionaba los enojos...
Cada vez pienso mas (eso es como una vez a la semana) la idea de un nuevo tatuaje (el quinto), por donde las costillas se esconden, donde el brazo las tapa: sapere aude.
El helado de dulce de leche en la cama no tiene precio, para todo lo demas existe el efectivo.

Por un miercoles donde abunden tus besos.
PD: quise comprar acentos y me dijeron que estaban en falta...

domingo, 9 de enero de 2011

Detenida.

Desperté antes de abrir los ojos, los abrí como cuando atiendo un llamado sin ganas: por obligación. Me quede quieta, en la gran cama, tapada hasta el cuello, tocando el mentón, rozando la nariz. Sentí el olor de mi propio perfume, el primer pensamiento cinico fue que la crema de yogur en realidad no huele al yogur que me gusta. Hubiera pagado por un café en la cama, pero no había quien recibiera mi dinero, no había nada.
Detenida. Así me quede, en la cama, recostada, en horizontal, con la mente volando hacia ningún lugar, es que los pensamientos no estaban acostados, estaban detenidos en el aire, estaban por estar sin alardear de creación alguna, sin hacer nada más que volar.
No ralentizada, estancada.
La ausencia de café, y en un instinto por tapar un silencio salvaje y dañino la música sonó en mis oidos, una vaga forma de reconfortar lo que sabia no podria mejorar (pero el intento a veces levanta la moral). Es inevitable desarmar las melodias, rescatar entre aquella cacofonia de sonidos las teclas de un piano o los golpes de bateria, y solo escuchar eso y las voces, nada mas. Es inevitable que siga buscando los detalles que hacen al total.
La moral al piso.
La apatia entrando.
Anidando.
Y la mente vacia, y los oidos llenos de teclas y golpes.
Vacia.
Vacia como el minuto despues de presenciar una gran tormenta, las gotas que caen despues de un terrible aguacero jamas son percibidas.
Impasible. Imposible. Quieta.
Rodar en la cama como una ola, rodar para romperme.
Retirarme.
Anoche lo sentí, hoy se me esta pegando en la piel, después entrara en las venas...
Cuando me sente en la cama me saludo el gris de un día nublado, el golpear de lluvia sobre el tejado. El agua para el café se calento rapido, no debi pagar a nadie, lo bebi en la soledad que ya no lastima, que ya no asombra, imperceptible.
Después me sente en una silla blanca, con un café negro a mirar un día gris. Pensé que tenía los tres colores en que suelo amanecer, el blanco solo en el tapizado, el cafe en las venas, el gris sobre la cabeza.
Entonces tarareo la ultima canción que escuche antes de ir por el cafe, esa de REgina que dice: "¿recuerdas cuando solo leía Shakespeare?"

Ya no recuerdo soneto alguno de Shakespeare, solo me ha quedado una frase: una perdida de espiritu es un derroche de ignominia...

sábado, 8 de enero de 2011

De darte la espalda, y hacerte frente.

Alguna vez le dí la espalda, a la vida. No mucho tiempo, algunos retazos de días. La variación de colores me sienta, nunca en tonalidades coloridas extremas; lo mio siempre fue el blanco, el gris y el negro (el gris siempre en el medio). Así la variación de colores en los días venían con mañanas blancas (radiantes y vitales), pasaban a un gris (la transición), terminaban en un anochecer negro (el extremo oscuro, la tristeza hecha carne, hecha piel). En esas noches le daba la espalda a la vida. A la mañana siguiente, dolida la mente (como duele el cuerpo después de una maratón) miraba el techo (que nunca terminaba de aplastarme) antes de levantarme. Lo miraba como queriendo leer en él la receta a seguir para no caer en el gris, para no ser devorada por la oscuridad al anochecer. Así me perdí de retazos de días que nunca recuperé y sin embargo... sirvieron para crear callos (donde hay durezas la piel no se lastima, se curtió, endureció). Así puedo decir que tengo durezas mentales (mirá si me leyeras esta afirmación...).
Entonces, de tanto dar la espalda, alguna vez tenía que dar el frente, recibir un golpe en plena cara. Dolió, no estaba curtida, pero era necesario, la espalda se me empezaba a encorvar. Al frente los ojos y con ellos la visión. Yo no quería saber (se lo dije a ella, en el desconocimiento uno se puede engañar (auto) pero si no sabía no tenía obligación de actuar. Sabiendo tampoco la tenía, pero la conciencia me impedía engañarme mas) fue así que le hice frente a la vida. como quien no quiere la cosa.
La otra noche te pregunté si creabas rutinas rapidamente.
La costumbre se crea así, en una sucesión de días que uno ni siquiera se da cuenta que vive. En fin... entonces se me hizo costumbre hacerle frente, no a todo, solo a los días con variaciones de tonalidades. Y cuando te dije que la tristeza tenía color negro, y con ella amanecia triste, te descoloque de la misma forma que lo hiciste vos cuando me pediste no dudara (para vos es normal).
Será que al final, todos podemos ser como puertas giratorias, dando la espalda o haciendo frente a la vida para crear callos de forma pareja, para dar trabajo a la conciencia, para probar que tan anchas son nuestras espaldas...
Ya sé, si me leyeras me pedirías que no me complique, que no le busque tantas vueltas. Tenés razón (cuando la tenés la tenés, aunque yo nunca te la de). Hoy es sábado, llamaste recién para decir que hoy llegara a los 30ºC, y yo te rete por hacermelo saber, y para pelear te recordé que hasta la noche no nos vamos a ver. Y que mañana te vas, y que hasta el miercoles no me volveras a besar.
Dando la espalda y haciendo frente (por que tengo la impresión de que podría ser un lema perfecto para los nacidos bajo el signo de escorpio)
Los pensamientos incoherentes a la orden del día (es como un menú que nunca se retira de la carta...)
-¿Te preguntaste que pasaría si se rompiera el sol?
Caminábamos por la playa, de noche, y eso lo preguntaste vos.
Semanas más tarde, frente al río, una noche de viento pero no de frío, me dijiste:
-Soy un tipo simple, uno más del montón.

Y yo no te creí...

viernes, 7 de enero de 2011

El mundo (desenfocado, en segundo plano)

EL mundo esta desenfocado. Hum (mis hum). En segundo plano, pobre mundo (que esta un poco inmundo), lo tenemos así nosotros. Nosotros que lo habitamos, pisamos, arrasamos, maltratamos (tantos “amos” como amos). Pobre mundo, que se dividió pariendo nuevas fronteras sin saber que nosotros las tomaríamos tan a la tremenda.
 Los descubrimientos son así, noticia un día, luego se posan en lo común y luego se olvidan (dando por sentado que siempre fue así)

Mi mundo mide... no sé cuanto mide (¿cuanto mide el corazón, el cerebro y el alma?) El alma... anoche te dije que mi alma era fragil e inestable, pero que si te servia, te queria con mi alma (también). Te lo dije y te despedí, me quede sin saber si te servia... Mi mundo estos días esta un poco descalabrado, o un poco mas, nunca tuve un mundo muy ordenado, mas bien disfuncional. Me acostumbre: a vos, a tu orden, tu sonrisa, tu santa paciencia (aunque no seas santo); esta semana ha estado mas destartalada que de costumbre, un poco insoportable (yo), vos (tambien).

Hoy llueve, de a ratos. Hoy quiero una ventana al mar, un café,  la caricia perezosa de tu mano, detener el reloj, ir y no tener que volver, mirarte sin apuro; y si vamos a pedir (cosas que hoy no habra) quisiera que me eligieras a mi por sobre las cosas que nos comienzan a distanciar. El mundo también se mide en distancias. Tu mundo y el mio son distintos (y no levemente), que macana, justo en esto no usamos la medida "leve".
Mi mundo desenfocado (es que vos comenzaste a verme).

jueves, 6 de enero de 2011

Derecho (que te impongan)


Sabes, guardo olores de mi infancia, el olor a pasto recién cortado lo relaciono con el verde (que no te parezca evidente, es que solía andar por donde estaba el gran pino, si, ese que es verde), el olor a tierra mojada tiene color gris, también transparente. El transparente no es color, pero juguemos a que si. El olor a las masitas que hacia mi mama esta ligado al amarillo (las yemas de los huevos eran naranjas), y también a geometría, es que usaba cortantes redondos, cuadrados y triangulares… Recuerdo tierra, circo, risa, contrariamente me gustaban los veranos, me gustaba la pileta de cemento en la cual nos raspábamos las rodillas, el viaje a Orense en el fitito 600, en la gota de sangre, en la gelatina verde de manzana, y las olas frías que nos arrastraban, y en ese tiempo no le temía al agua, es que el abuelo era alto, y desde sus hombros el mar era pequeño… mi ropa era azul, mi blusa azul con pintas blancas, mi pollera escocesa con cuadros azules, mi maya azul, mi solera turquesa… el tapadito rojo lo herede de ella, que estaba encadenada al morado.
Sabes, es extraño, pensar en los derechos de un niño, acaso daba por sentado que se les debía dar todo sin legislar ley alguna. Hacer una ley es de alguna forma imponer. Imponer a un adulto cuidar de un niño, dejarle que viva su infancia, ayudarlo en su socialización primaria… imponer amor… respeto. Como si a mi abuelo lo hubieran obligado a recogerme antes del jardín para que no llorara, o a mi abuela a consentirme en la cocina chica, en pleno invierno, con su delantal abrazado a la cintura…
En Necochea se esta llevando a cabo, como hace tantos años, el festival infantil. Quien fuera mi profesora de fotografía ha invitado a sus antiguas “palomas blancas” (como insiste en llamar a sus alumnas) a que expongan alguna foto relacionada con los derechos del niño; la muestra que se llevara a cabo en el museo regional estará abierta al publico alrededor de diez días.
Si gustan, pasen.


martes, 4 de enero de 2011

Repugnada de degustarse agridulce

Taran Constante es levemente mala, levemente ausente. Antisocial selectiva, olvidadiza a conveniencia. Escribe para masajear las yemas de los dedos (o tal vez para escupir lo que piensa), piensa porque le roba tiempo al tiempo (o tal vez porque descree de todo, con todo se complica, a todo le busca otra vuelta aunque observe una línea recta e infinita), fotografía porque quiere (o tal vez porque busca los detalles de un total), ama mucho (sin horario fijo), descree de la felicidad constante, lee menos que antes, escucha para saber, ve para observar, quiere reconocer las diferencias para conocerse… una vez intento pintar, también otra vez y otra vez mas. De tres intentos un solo cuadro le gusto, pero junta polvo y nunca lo mostró.
Taran no sabe porque esta acá, nunca responde bien a la primera oportunidad. Las verdades le llegan en oleadas lentas y espaciadas, demora en saber explicar, y explica mal (eso también lo hace con el pensar).
En realidad, a pesar de no ocultar su cobardía, siempre pensó que podía más, que se guardaba un resto, pero que si se lo proponía, podía ser más. Hoy se levantó agridulce, después de anidar una hora en la cama, con los parpados en alto sin poder bajarlos, se asustó pensando que era esto (solo esto), y no más. Que los detalles que no muestra quedaran ocultos de por vida, y esto es lo que hay.
Es que anoche le volvió la tristeza, y la intranquilidad mental. Esa que había perdido cuando lo encontró, anoche la volvió a encontrar sin perderlo a él.
Ella desorientada. Agridulce. Desilusionada. Con ganas de gotear sal. Con ganas de verlo para echar su propia intranquilidad. Nuevamente agridulce. Temerosa. Insaciable de felicidad aunque no crea en la felicidad constante.  Más agridulce.  Matizada en colores oscuros. Ralentizado el cuerpo. Inquieta la mente. Dolida el alma. Insoportable consigo misma. Agridulce.
Hoy a la mañana no pudo ser la misma con él. Como si algo se hubiera roto, como si una pieza se le hubiera perdido. La fe.
A veces, mañanas o noches, le agarran impulsos que siempre ahoga con racionalidad implacable. Hoy se quedo sin razones.
El impulso de hoy fue escribir sobre nada, entonces recuerda la serie Seinfeld…
Ella quería que no le conociera la tristeza, pensó que podría ser siempre la que encontró en el banco amarillo de la plaza, frente a la iglesia, una tarde de otoño donde el sol inclinado seguía cayendo despreocupado.
Ella hoy quiere verlo solo para que la bese, quiere hoy que tenga brazos mas grandes para abrazarla mas fuerte, mas paciencia para que la retenga por mayor tiempo, mayores certezas para que la convenza…
La perdida de fe viene a caer en sus temores como una piedra en el final de la escollera (ya sabes el ruido que hace al caer, como si nunca terminara de caer… tan profundo el mar, tan grandes los temores). No es falta de fe en él. Es en ella. Ella que teme nunca ser feliz, nunca estar contenta. Alguien le dijo que todos sufrían de una eterna insatisfacción que en algunos se mitigaba ignorándola, otros tapándola con aglomeración de gente, otros con bienes materiales, otros con amargura, otros con eterna tristeza, otros con letras… no le gusta la palabra insatisfacción, prefiere ambigüedad. Siempre se sintió ambigua, queriendo dos cosas al mismo tiempo, sin poder ser feliz solo con una. Temía. Temía que no le alcanzara. Temía no ser buena para él. Complicarlo tanto. Mal. Cansarlo. Agobiarlo con su pensar. Espantarlo con sus ojos a medio camino: de tristeza o felicidad, de risa o llanto, de subida o bajada… parpados, ambiguos, siempre a la mitad.