lunes, 11 de julio de 2011

Hay algo sublime en esta realidad: el rebote.
Sabes, tocar fondo y rebotar hacia el cielo. Caer fuerte y elevarte luego como una pluma. Engañoso esto de ser leve y macizo, porque la pluma y el acero tienen tan poco en común...
Promediando entre ambos uno se sabe de carne y hueso y bastante mortal, muy diría uno, pero digamos que el recuerdo nos dejara en la tierra el tiempo que nos quieran recordar... Esta realidad es tan sublime como el momento en que te deja un amor, o como cuando te llegas a la parada del micro un minuto después que partió.
En la realidad sublime hay días, donde uno es pompa de jabón, en que canta creyendose un gran tenor, y el sol justo nos enfoca, y los semaforos estan en verde, y la gente saluda y se usa el "por favor", hay días realmente sublimes en que el café sabe bien, en la calle nadie nos pisa, en casa se nos recuerda, robamos al día una hora de aburrimiento bien sentido y sin culpa. Hay días realmente sublimes donde se es acero, y a gran peso gran caída, tan rápido va uno que se parece a las pesadillas donde el suelo se acerca y uno nunca se estampilla sin embargo sabe que se matara y se pregunta si le dolera; días en que las mañanas grises se van a negras por que el blanco lo tiene otro que justamente ese día lo escondio para darle un dolor, y todas las notificaciones caen juntas y usted lee lo que tiene ganas de replicar pero se contiene porque sabe que una confrontacion va a terminar mal; días sublimes, ya sabe, donde las veredas como campos minados lo hacen tropezar, y se le va el micro, y lo tratan mal, y nada sale como lo planeado, si es que llego a planear. Entonces va tan sublime el día que usted quiere ya que llegue la noche pero las horas se ponen perezosas y caminan despacio, para darle tiempo a usted a que lo sublime de un día negro se le pegue mas en la piel.
Hay algo sublime en esta realidad, ser conciente del viento, de que esta, que no se puede agarrar, que es un poco abusador porque manosea el cuerpo y jamas se lo puede parar, y enfria los tobillos y desgreña el pelo y siempre termina yendose sin hacerse cargo de nada. Si, vio. Como algun que otro amor.
Lo sublime de la vida es el rebote, es ser tan leve y tan macizo, es ser tan uno y a la vez tan ajeno de uno mismo. Tan sublime es la vida como que uno puede llorar mucho y después recuperar el liquido con un café, que sera negro, dulce y caliente, contraste. Vio. pero vaya a saber como el cuerpo purifica eso para que sus lagrimas sean tibias, saladas y transparentes. Lo que se dice realmente sublime.
Sublime, sublime... tampoco es tan sublime.
Lo grandioso debe ser otra cosa. Una risa, una nariz pequeñita, gestos de manos que crecen, un rodete en la coronilla, un cereal bañado en chocolate, un chiste cortito, un significado y su significante, que no sera cualquiera.
Lo sublime se condensa en un cuerpo hecho bollito y unos pies calentitos.

1 comentario:

  1. querida Taran sublime son tantas cosas simples..pero el ritmo que uno lleva no deja apreciar lo que tenes a tu alcance
    julio fue un mes movido...tanto que no pude disfrutar de cosas bellas y simples ....
    un besooooo
    fiona la del pantano

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