martes, 14 de junio de 2011

Espera, estoy haciendo equilibrio.

Es un secreto a voces que algo late en mi.
La ciudad se lava, llueve. El mar se agranda, llueve. Llueve como siempre, el agua siempre humeda, la espalda encorvada en esa tonta reacción sin sentido, como si por cubrir la punta de los zapatos uno se mojara menos.
Uno siempre se preserva, o al menos lo intenta. Te dije, llueve. El gris me pinto el animo y las neuronas. El gris, matiz, en el medio. Es un secreto a voces que algo late en...
El equilibrio es desgastante, acaso esquivar al extremo lo deja a uno neutro, a la espera.
Espera, es un secreto a voces que algo late...
Explicáme porque es propio pero extraño-
Es saberlo mío pero ajeno. Mío, mío, mío... sin embargo cuando lo pienso en la lejanía sé que no me pertenece, que no lo conozco, que es ajeno, y remoto y que no tengo poder sobre él aunque diga que si. Decime cómo me es propio pero ajeno.
Y alejemos la antropología. Y la filosofía. Y la psicología.
Espera, es un secreto a voces que algo...
Hoy soy historia sin discurso.
Desnuda.
Despojada.
Como los diez minutos posteriores a salir de terapia.
Como el reflejo que devuelve el espejo luego de quince minutos de llanto descontrolado.
Espera, es un secreto a voces que...
Desnuda.
Despojada.
Como cuando digo una verdad que me comí sola durante años. No hay grandes discursos ni alabanzas. Solo la soledad que deja la liviandad (y pesadez) de saber que se tiene un secreto menos (que se confio a alguién extraño)
Extraño y ajeno.
Propio de a ratos.
Mío. Pero no. Espera, es un secreto a voces... Pienso en los motivos por el cual me pertenece.
Le rebato (me rebato) el escaso tiempo. Y la timidez. Y el no animarme a decir lo que pienso porque sé, que en el fondo, uno siempre se preserva.
Despues de todo no me es propio, ni mio. Aunque de a ratos lo sienta.
Espera, estoy haciendo equilibro, es un secreto a voces que algo late en mi.



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