sábado, 12 de febrero de 2011

Los que niegan nombres y dan rotulos

A Isabel le obsesiona la razón, o la denominación de locura que no logra entender.
Va una y otra vez (ya van doce veces) al Louvre. Olvido el abrigo rojo en Buenos Aires, camina por Paris con pasos cremas y las venas verdes...
Doce veces ha ido al museo, en la docena siempre se detiene ante el cuadro "La Loca".
Isabel no entiende. No sabe como entender.
Piensa que Géricault fue malo. Leopoldo se enoja, Javier la ignora. Isabel no tiene abrigo rojo, ya sus pasos se han deslucido, en vez de amarillo son ocres... sus venas aguadas... ya no es un semaforo intermitente, lejos Buenos Aires, la linea recta, lejos hasta la razón, la casa de artistas... Paris no la ama, no se entera que la pisa.
Isabel se enoja con Gericault porque la gente que visita el museo solo señala a la loca y habla de la loca pero nadie sabe su nombre, le molesta que no le haya puesto de titulo el nombre, que no le haya dado una identidad, que le haya negado ser alguien...
No puede usar la locura como un mal termino. Isabel es incapaz de decir algo malo de las diferencias, no puede, no quiere, teme...
él anda por ahí, aún no pisaron la misma baldosa. Tampoco ha logrado ver el cielo amarillo sobre Paris. Se queda, perdura sobre adoquines extranjeros, se detiene casi siempre en la misma confiteria de mala muerte, atendida por un mozo latinoamericano, a beber (no sola) el vino mas barato, a hablar sin coherencia y a extrañar con ganas el te verde de Clara y la belleza de la colorada...
Isabel esta sin estar (como predijo Rafael). No sabe porque se queda, porque permanece donde no la quieren, donde la ausencia de colores le duele en la vista, en los dedos, en la vista de pinceles sin oleos. No ha gritado y quiere hacerlo. Fuma y extraña, y no lo busca.
Democracia debe extrañar las llamaradas acusticas (un poco menos que a ella).
Isabel sabe que se le termina el tiempo, que La Loca sigue allí, sin nombre, que Gericault fue malo, que la rotulo y se olvido. Isabel no olvida. él aun no le borro el dolor en la piel.

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