viernes, 28 de enero de 2011

Pensar idioteces (y llorar por lo mismo)

Rota, cuando cerre la reja oí que las lajas negras del piso recibian pedazos de mi. Cuando traspase la puerta de cedro, entrada de casa, supe que ya estaba mas liviana. Habia perdido mas que 21 gramos en la calle, a escasos metros de la cama. Fije la mirada, perdida porque no pensaba en nada, sobre el cenicero que compre por comprar y que nunca use; lo mire un par de segundos antes de caer sobre el colchon, con menos cosas encima, tantas se me cayeron en la vereda, mientras me alejaba...
La carilina que me dio mama ya no es tan buena como antes, ya no aguantan tanta humedad, debería preguntarme si mis gotas son mas gruesas, si mis lagrimas mas grandes que lo normal. mientras lloraba  sabia que arrugaba la cara, a veces uno piensa idioteces para no reparar en el hecho de que llora por idioteces, pero seguia llorando con cara arrugada, con sensacion de asco, recibiendo sin oponerme el vestido del hastio. y asi fue que llore diez minutos, que moje una carilina de mala calidad, que moje las sabanas, mi cuello y un poco mas, que me senti asqueada, que desee volver el tiempo atras, caer de nuevo en el invierno pasado donde no habia miradas al mapa, donde se agrandaba el conocimiento y bebia por beber el agua caliente y verde, donde veía recortado sobre negro el humo gris mas el vapor despedido por el cuerpo en una noche de frio costero; quise recuperar la trizteza controlada, los desvelos programados, los olvidos anotados, las noches de cansancio mental, de mantas calientes, de amaneceres apurados, de puteadas silenciosas extremas, y pensamientos anarquistas en colectivos nocturnos. Quise recuperar mi caminata rapida por atajo demarcado a traves de la plaza que veía en blanco y negro, recuperar las ilusiones y los desengaños, los tarareos de rock mientras escuchaba "Alma", la sensacion de que el tiempo era poco y lo que habia por hacer era mucho, y era tiempo mio y pensaba en mi, y si lloraba era por mi y por ausencia, y perdia lagrimas flacas en pañuelos de mejor calidad y perdia pedazos de alegria que recuperaba al dia siguiente.
Porque a veces uno piensa idioteces porque llora por idioteces...

Si hoy la viera, seria uno de esos días, donde sentada en el sillón bordo, abrazaria el almohadon mas grande (tambien bordo) y le diria:
-quiero ser normal.
entonces ella me sonreiria, inclinaria un poco la cabeza hacia la izquierda, moveria la lapicera y responderia:
-ah si? la normalidad no existe, S.


es cierto, no existe, pero la actuacion de los demas a veces es tan convincente...

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