sábado, 15 de enero de 2011

Isabel y sus lineas coloridas

Fue mirando a la flaquita histérica, claramente amante de Leopoldo sin ser mujer anteriormente de nadie, Leopoldo viudo había sido hombre de su antiguamente mujer (viva), que a Isabel le vino a la mente como pintar una mitad de cuadro que pudiera a su vez pintar Javier.
Al día siguiente lleno su mitad del bastidor con líneas finas, curvas y coloridas; líneas inquietas incapaz de seguir un trazo recto, líneas alejadas de una sola tonalidad, de quietud, de mansedumbre. Creyó ver en cada una, un movimiento de la flaquita histérica de la noche anterior. Betty (Betina) acercándose al cuadro, alejándose, arreglándose el cabello corto y lacio con movimientos breves, precisos y rápidos; Betina (Betty) manteniéndose alejada de ellos (artistas), manteniéndose cerca de la obra (los cuadros), cuantos “dose”; sería que la flaquita histérica era la única que en esa muestra de prueba le prestaba atención a lo que realmente había que mirar: los cuadros colgados; y ellos, que eran los creadores de arte se la pasaron mirándola a ella para criticarla al día siguiente.
Daban pena. De a poco Isabel iba entendiendo que Steven tenía razón, que ellos se creían gran cosa porque tenían una casa, con un cuarto cada uno, para pintar, y se instalaban un peldaño por encima de los demás, usurpando un trono que en todo caso siempre debía estar vacío, porque nadie podía sentarse en él, porque nadie estaba libre de pecado como para tirar la primera piedra.
Siguió mezclando colores toda la mañana, siguió viendo a la flaquita histérica en cada línea no recta ni moderada, ni calma; siguió siendo la única artista de la casa porque los demás habían sido derrotados por la resaca producto de la borrachera de la noche anterior en la cena para festejar la muestra de prueba, que había pasado la prueba (según Leopoldo).
Isabel se retiro temprano, incomoda con la actitud de la flaquita histérica que se mantenía en un rincón, ajena a ellos, pegada a Leopoldo; y también porque Democracia había estado solo todo el día y ya tenia remordimientos, y también para acompañar en la salida a Clara, que había estado molesta toda la noche, o mas precisamente desde que la flaquita histérica entrara en el salón de la biblioteca, con esos jeans negros apretados, y el buzo de algodón blanco, y el bolsito de cuero cruzado dividiendo en dos sus escasos senos, sin hacer ruido con las zapatillas de suela baja, pero causando revuelo con su actitud inquieta, su acercamiento a Leopoldo, el beso que le dio en la boca, la atención que le presto a la obra, la indiferencia que les regó en la cara a ellos.
Indiferencia.
A Isabel le gustaba esa palabra.
Indiferencia- despreocupación- desinterés- inercia- desapego- desgano- apatía- insensibilidad- frialdad- displicencia- pasividad- fastidio-aburrimiento- abulia- impasibilidad.
Indiferencia, alguien no prestaba atención hacia algo, no reparaba en ello, no le concedía la debida atención que tal vez mereciera.
Desinterés no demostraba con la llegada de los sobres amarillos.

(Extracto de "Cielo amarillo sobre Paris")

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