viernes, 14 de enero de 2011

De lluvia que cae

De lluvia que cae sobre noche sin temperatura, y cae como un día sin gracia, sin que modifique mucho; sin embargo la lluvia es importante, potencia la introspeccion de la que te dije hago gala.
Llueve con ganas, como la risa del bromista, como la ironia que usa el sarcastico, como la dulzura de un niño, cae sobre tierra precisa, sedienta, sobre cabezas de amantes obnubilados, sobre pechos abiertos, sobre pies desnudos.
Llueve porque el dia se vistio de tormenta, porque hacia tiempo pedia un temporal memorable, unos relampagos furiosos, unos truenos netamente sonoros, llueve y es como debe ser, todo en su lugar, el agua corre, las burbujas nacen y mueren sobre charcos ocres...
Escucho las gotas reventarse sobre la casa, y por primera vez cientos de muertes no me apenan, es una noche, siento que las nubes se deshacen del agua como si fueran hojas que temen partirse por el peso, pienso que el viento son rafagas de melodia, que el aire fresco que viene del sur es un grito del mar, angustiado y furioso, que intenta derramar sobre la tierra que no es suya un poco de calma, un poco de frio...
Afuera llueve y a veces pienso porque uno insiste en cubrir de los elementos que caen del cielo y acepta gustoso las ofrendas de sus pares, porque uno agacha la cabeza de la misma forma ante gotas de lluvia que ante palabras despiadas, pienso y me obligo a ya no hacerlo, llueve de vez en cuando y de vez en cuando ni siquiera lo veo.
Llueve y por un rato todos miramos para el mismo lado.

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