viernes, 30 de diciembre de 2011

Diciembre esta dando sus ultimos respiros, el año se ha escurrido como la sal en mis corridas culinarias. Se quiere ir, se va, y de a ratos lo empujo para que sea una despedida rápida y dulce, como esas despedidas por telefono, mentirosas, bellamente decoradas con un tono que se disuelve despues de la primera lagrima que cae; esa que moja la mejilla, corre por la cara, baja por gravedad y tristeza, llega al cuello y en su humedad final se contenta con dejar picor en la piel y una sensacion de vacio que pocas cosas pueden llenar.
Este año he dado mis refutaciones más memorables a tus argumentos mas sensatos y racionales, lo cual viene a confirmar que el uso de la palabra tiene un poder inigualable. He avanzado, con un impulso terrible, la primera siempre es fuerte, pero ya vez que en tercera me quedo, y la cuarta comoda es corta, y la quinta me da y me quita, y me quita permanencia, y asi bajo los cambios. y asi te pido que pongas punto muerto, pero que no retrocedas.
Diciembre me esta dando los conocidos golpecitos de calor, y pienso que en una noche de estas te invito a tomar un par de pintas, a tomar por asalto alguna de aquellas mesas donde conocí el agua fría.
Se va el año, y me deja tanto, y se lleva algo, y me quedo.
Y de segunda, ¿Qué te digo? que las segundas oportunidades me cuestan tanto, terrible esto, esto de no querer dar segundas oportunidades, una ironia que la menos perfecta quiera la perfección ajena, y que cuando se topa el roce de la perfección busca imperfecciones para contrariar, vos sabes.
Sabes que este año seguí sin ser lineal y simple, que sigo creyendo en una ley no escrita, circular, que en algunas horas estoy sin estar, y en otras no estoy,directamente.
Vos sabes que ahí nomás esta el año que viene, y que voy a seguir buscando nuevos colores en tu barba de tres días, que voy a seguir gustando de los aviones sin cuatro ruedas, que voy a disentir y diferenciarme de vos, de a ratos de mí, siempre de todos, nunca contenta. Que voy a querer me enseñes algo más, te equivoques un poco más, me quieras más sin decir de vez en cuando que es demasiado, como si te estuviera costando un crédito a largo plazo.
Yo voy a seguir cuidando tus dedos, para que cuando sean mios no me duelan; voy a seguir mirándote distinto pero queriendo siempre lo mismo; voy a dejar la ansiedad colgada de la puerta de entrada, para no cargarla en los labios cuando falten quince minutos para que vengas, voy a barrer el piso que rodea mi cama, para que no te lastimen los pies desnudos las pesadillas que tengo en noches oscuras... el año nuevo esta ahí nomás, un bolso lleno de letras también, el tempranillo que no bebimos en navidad, el pedido que te quiero hacer, las tres cuentas pendientes, el proyecto proyectado siempre adelante y nunca en pasado.
Ahi esta el 2012, ¿lo ves? le veo la nariz al primero de enero, roja, caliente, de verano y de resaca. Le veo los labios secos, las manos secas, secas y calientes, de a ratos asperas, siempre grandes, blancas, tiernas.
Te veo el primero queriendo estar el segundo sin lograrlo hasta el tercero.
Qué pena, bombón, que siga sintiendo que mio mio, no sos.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Isabel no sabe que hace en París. El cielo amarillo no es tan frecuente como para haber cambiado de aires, para haber dejado Villa Urquiza y la vereda amarilla, esa que Rafael le busco para la primera caminata.
Rafael es distinto Rafael, respira distinto. No puede besarlo, aún no se enamoro de éste que pisa adoquines como si fueran charcos esperando que se unifiquen y sean un río. Río había en Buenos Aires, insiste Isabel, río con barcos de ruedas que amagaban pisar cardumenes distraidos que dejaban la seguridad de la acera.
Isabel insiste en comprar un diario que no lee para crear una rutina que le permita ser dueña de un hábito. París no la quiere, ni de dueña ni de foranea. Isabel no hace esfuerzo por hacerse querer, solo quiere ver algun amarillo y un Rafael en un gris que se asemeje al que era antes de caer en la cama de Graciela.

Porque los hombres caen y se levantan. Y esperan que la mujer no los vea tropezar.
Y algunos dicen que lo peor es que los dejen de amar.
Y algunas, como semaforos intermitentes, quieren amar de por vida sin que se les vaya cayendo el hombre, en algunos colchones, donde no se lastiman pero dejan chichones en cabezas de mujeres que son nuevos rotulos, que son nuevas en comparación con viejas, viejas esposas, viejas amantes.
Nuevas.
Isabel quiere ver amarillo, porque de tan deslucida se siente color crema. Y el ocre entre rojo y verde no significa intermitencia. Es nueva, distinta, rara. No ella.
Ella viste de rojo, tiene las venas verdes, el aura amarilla.
Rafael es gris, intermedio.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Las ausencias viajan en circulos.

Las ausencias duelen como si se estuviera descascarando tu alma. Duelen, sin remedio aparente, ni visible, mucho menos negociable.

Los años pasan y las ausencias aumentan, extraño esto de acumular penas y no amortiguar dolores. Extraño esto, de comprender (subitamente) que no era que yo me alejaba, sino que vos habias comenzado a caminar en distinto sentido, golpe al alma (tal vez no tan subito) recibido en el momento exacto en que se siente terror.

Pero no es un terror palpable, entendes ¿no? no tiene nombre, ni rotulo, ni explicación, la vida no tambalea, el miedo no viene por la ausencia de algo imprescindible, el pánico nace del temor de perder algo que se puede tener, y no se entiende porque se puede perder. Es un enredo, lo sé.

Mirá que sé muchas cosas, tantas (como ya dije) no tienen ni ton ni son, esos conocimientos previos, que son conocimientos, previos, muy previos, pero presentes, sabes que se acumulan y engrosan a diario, pero que en realidad de prácticos no tienen nada. Bueno, te decia, yo tengo muchos de esos conocimietos, pero me falta lo primordial, vos sabes, secuestrar a una propia parte de mi ser, meterla en un enclaustro, imponerle meditación, incitarla para que recapacite, me entendes... si, si. Esa parte en que acordamos esta en mi esencia, también acordamos no nos ayuda a remar, acordamos también que estaba ahi ante la primera pinta-café, vos de rojo, yo de verde, y tu primer balde de agua fria. Esa esencia ya estaba ahi, pero al parecer hoy es una tranca en la rueda, y tu rueda no es muy moderna, y se ve que mi palo es muy resistente.

Pero yo te hablaba de ausencia, ¿te acordas? siento una ausencia conocida, y por conocida le temo, porque sé el daño que inflige, el dolor que trae, las lágrimas que me cobra, la tristeza que me impone, el tiempo que roba mi sonrisa, el poder que tiene para disolver mis pensamientos. Sé que no tengo porque lidiar con ella cuando puedo reemplazarla con la presencia.

¿Sabes que ausencia no tiene sinónimos? para presencia, aunque no abundan, hay un par que se le pueden aplicar. Ausencia es única, no reemplazable, ausencia de algo que no se puede describir, y se llama contacto. Describime el contacto para que lo conozca alguien que nunca lo tuvo.

No podes.

Bueno, la ausencia es algo así, y también distinto.

Es ausencia. Esa ausencia que me perseguía aquel final de invierno en que caminé, de noche, por la plaza frente a la iglesia, esperando que dieran las seis y media. Caminaba y fingía no llorar, vos sabes que este viento del sur trae lágrimas aun en las alegrías. Y que justo, en aquella plaza adoquinada, frente a aquella iglesia, rompiste mi ausencia al presentarte en colores. Ya ves, esta vida es circular, y los círculos ponen el mundo a andar.

Y las ausencias, vuelven, una y otra vez (porque se montan en líneas que forman círculos, para viajar gratis y no dar olvidos).

sábado, 17 de diciembre de 2011

De huellas que parecieran surgir de la nada.

Uno sabe que viene indefectiblemente de algún lado, a veces se nos da por preguntarnos, ¿De donde?

A veces uno se siente negro en un mar blanco, una mota de aceite nadando en un mar de agua, y entonces uno, tan inconsistente, tangible, real e imaginario, uno tan uno, tan distinto, tan poco probable y tan probablemente uno mismo, se siente alejado de todos y acercado a uno mismo. Así, enredado, entendiendose solo a si mismo, en el mejor de los casos, se pregunta por que es como es, así. Así, ¿me entendes?

Y uno es producto de su historia, que no comenzó ayer sino instantes después de su nacimiento, es consecuencia de su entorno, de sus conocimientos, de sus sentimientos, herramientas, ausencias, presencias, lagrimas y risas, amores y desencuentros; uno es el resumen de su pasado. Uno es uno, no puede serlo sin antes haber sido nada.

Me pregunte de donde venia al momento de elegir el blanco y negro para la foto. Porque te lo dije, Alejandro, el blanco potencia emociones (también preguntas y respuestas)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Es una tierra, no?

Acumulo fotos ausentes.
De rojo, tapando la claridad de la tarde. De rojo y con barba colorada, y ojos cansados teñidos de verde.

Mojado el cuello, con menta en la boca, con tierra en las manos, con fuerza en los dedos.

Dos abrazos y cinco besos. Dos besos verdaderos en la vereda morada, acanalada, llena de tierra y ausente de viento.

cinco minutos? seis? no alcanzamos los diez.

Es esa mirada, como las que das con desesperación cuando el tiempo corre y las palabras ocupan muchos segundos. Vos sabes, es esa mirada que quiere decir mucho, que no dice nada, que se queda en el intento, pero el intento atrapa.

Las primeras charlas filosoficas dieron lugar a tamaños enredos, yo venía torcida, vos intentando enderezar la soledad.
Es una tierra de hombres malos.
No llegamos a acuerdo alguno, es una tierra de hombres malos. Para vos eso es relativo. Hoy de rojo, de verde, de menta, de tierra y cansancio, hoy tan vos, tan tuyo, y yo tan mia, pero tan poco dueña.
Y no logras entenderlo.


domingo, 4 de diciembre de 2011

Amorios


Sebastián la quiere para sí con un egoísmo que no quiere (porque en realidad no puede) disimular, y piensa que su frontalidad es un punto a favor entre tanta banalidad.

Para él, ella es linda, pero de una forma distinta. Linda rara, una belleza que hay que buscar por separado y luego armarla en un total que no a todos puede gustar.
Es mucho, mucho contrate de rojo y blanco, de gris y negro, de menudencia y voluptuosidad.


Helena no se mira la vida cuando se mira en el espejo, ni se mira los pies cuando se calza; ella vive recortando la realidad, para vivir solo la mejor parte, obviando cual chiquilla, las menudencias inmundas de la vida real. Porque para ella, Helena, las cosas importantes deben tocar el cuerpo para poder entrar al alma.

Para él, él con nombre de Sebastián, los días a futuro se le figuran como un rejunte de incertidumbres contra las cuales piensa dar pelea aunque ya haya mandado a pintar el cartel de perdedor, pero es que la vida se le presentaba veloz y vertiginosa y se desorienta (desubica y pierde) entre la pasividad de una irrisoria ciudad (no populosa).

-vos sabes que yo conozco a un Miguel?- preguntó aunque más bien era una sentencia, como cuando sentenciaba que el bollo no se iba a leudar porque le había faltado el último golpe de gracia.
-¿vos sabes que yo conozco una pelirroja de piel blanca?- replicó él, con una pregunta, como siempre decia que no había que hacer.
-conoces muchas- corrigió- pero yo soy la primera por la que quitas el pie del acelerador.

Entonces Helena se sentaba, apoyaba el mentón en la palma de la mano, miraba hacia una pared esperando algo material que nunca ocurria. Entonces Sebastián se acercaba por atrás y la alejaba de la vista, se acercaba para sonreirle, para contagiarle ese estirar de labios, para que le quisiera convidar del aliento, para que le dijera algo.

Porque Helena le vivia diciendo cosas cuando no le decia absolutamente nada.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Balanza boba.

No olvido el momento exacto en que abrí puertas después de haber dado un portazo.

Sé que hay cajones que no debo abrir, y que sin embargo cuando por aburrimiento se deslizan, un salto los golpea, los traba, los deja mudos. Pero no invisibles. Esto es tan detestable en la misma medida que inevitable, la vida viene aparejada con el recuerdo, a veces creo que la amnecia es mentira, y que la mentira de mentir no recordar es triple mentira, y la mas dura es con nosotros mismos.

No he olvidado nada, sé los lugares que mojan las lagrimas, el lado en que la vereda esta rota. Sé que de tantos libros muchos no he leído y pocos he entendido. Se que soy propensa a las lagrimas y sino tuviera motivos, saldria a la calle, a encontrar uno, o buscaria pelear con las nubes solo para mojar mas que ellas. No olvido, ni siquiera me desprendo de cierto descreimiento 

Te he puesto a prueba tantas veces y en todas salí derrotada. Tal vez hoy, este aniversario de un no sé qué, esta marcado por vos. que no sos yo y sin embargo te me metestiste en la sangre sin lastimar. Tal vez entraste en mi por los ojos, o por la boca,  mi saliva te llevo a mi corazon cuando se que eso no es posible. no? tal vez te metiste en mi corazon con palabras que entraron por mis oidos. Quien sabe. Yo se que estas dentro mio. Aun en mis rabias eternas que te he contagiado, aplastando ese don tuyo de la conciliacion. ¿te acordas? (pero en mi saliva estas, y también en lo hondo de algun poro)


No se si te lo he dicho, pero el olvido es selectivo y a veces nunca llega. A veces. No siempre. no logro olvidar, no te lo dije pero lo comprobaste. hay cosas que no sabes que recuerdo, porque pertenecen a mi pasado. donde no estabas a pesar de que sabias que no era mas alta que vos, que conocias mi nombre, tal vez recordabas mi risa (porque antes reia mas)

Hoy hago mencion a vos, porque hoy vos. Vos. Me haces olvidar de la balanza con la que todos los años me martirizo. Hoy vos, tus ojos sin color definido, tu barba colorada, tu indice sobre tu labio, tu modo de mirarme, todos tus reniegos y tus contados enojos, tus cinco dias sin hablarme, tus aprendizajes y caidas, vos, con tus años y mis miedos, con tu valor para elegirme y tu cobardia para dejarme, vos sos para mi. y eso que descubri, no hoy, sino este año, hace que la balanza no vaya para lo que falta, sino me indique para apreciar lo que tengo.

Tal vez fue el sol que caia en picada pero con elegancia, o los insectos inofensivos pero molestos, o la brisa en los pies desnudos, o el cesped fresco, tal vez fue el azul de tu remera, o lo indefinido de tus ojos, tal vez el calor de tu cuello o la fuerza en tus dedos, tal vez fue eso, o algo que se me paso por alto, pero el domingo fue distinto. Y me puso a pensar mas de algo que no siempre quiero afrontar. En estos días donde escorpio dice que es su reino, hoy, te pienso a vos para olvidarme de mi. y para variar, es tan bueno.

Hoy pienso en vos.
Porque el olvido es una mentira, y yo no te olvide en ningun año de los trece que estuvimos ausentes.
Hoy soy esperando no dejar de ser.

PD: para hacer alarde de cierta rebeldia, me he guardado en el bolsillo los acentos y la coherencia.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Pensamiento circular.

En un círculo una mancha circula.
Gira.
La ves una vez.
Dependiendo de la medida del círculo,
tarde o temprano,
la volverás a ver. 
Pensalo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Las gotas parecían bolsones de historias reventándose contra la tierra. Y era tan parecido a nosotros. Las gotas eran tantas, como personas en el mundo, y hay tantas historias como gotas cayendo en la ciudad.
Que caen.
Estaba tan sola en esa parada, tan mojadas las botas, tan apagada la cabeza.
Que voy a hacer con tanto cielo para mi... (sonaba en mi mente, entraba otra vez en mis oídos) y estaba tan sola y tan mojada, tildada mirando el asfalto brilloso, los charcos parecían bailar al recibir una y otra vez, por cientos de veces multiplicadas tantas historias, remendadas, que se estrellaban para ser una sola. Una sola gran historia, un charco, roto el bolson...
De lo que quede de mí te llevo un poco... (Ciro entra sin permiso por los oídos, le abrí las puertas de mi mente, le deje hacer fiesta en mi cabeza)
Por primera vez en la semana tuve mi momento de: no me importa nada. Vos sabes, ese lapsus donde ni siquiera te duele el dolor, ni te molesta la espalda mojada, ni intentas detener una lagrima que cosquillea mientras baja. Baja lento porque una gota no lleva tanto peso para ganar aceleración en la caida.
Respiro hondo y tomo el vino...(Dejo que cante la canción que elegi entre la centena que guardo en el celular. Dejo hacer lo que elegi)

Una pelotudez más, para engrosar el bolsón de cada historia, de cada gota que como humano cae sobre el asfalto sin rebotar, para romperse sin remedio, sin poder detener la caida aunque no lleve tanto peso, como la lagrima.
Vos sabes, estas asociaciones.


sábado, 29 de octubre de 2011

Sabes no saber.

Me quedé pensando después de que te fuiste.
Pensé por que me habías pedido que trasladara a letras aquello que habíamos vivido un par de días antes. Entendí lo que vos entendiste rapidamente, al tiempo de habernos encontrado: que en las letras digo todo lo que en palabras callo.
Mientras vos te ponías a comer kilómetros, yo, acá, clavada y móvil, no quise escribir. A veces se necesita distancia, a veces impulso.
Aquellos días sentí un miedo inexplicable pero no desconocido y cierta tranquilidad que conozco desde que estas conmigo, pero aun así, siempre sabe nueva. (la tranquilidad, es que muchas veces me fue quimera)
Sentí pánico. Ese terror que te hace despertar a las cinco de la mañana y mojar la almohada, que a media mañana te hace ver las cosas como si no estuvieran tan mal y a los diez minutos uno busca la mejor pared para darse la cabeza de lleno contra ella.
(sé que he escrito esto antes, señal de que el panico me persigue y me da alcance)
Asi, asi vivia yo por esos días. queriendo encontrar una playa lo bastante extensa para que pudieran correr mis piernas y con un pozo lo bastante hondo para poder tirar mi cabeza.
Así, así vivía yo, a pesar de la tranquilidad que de todos modos me brindaba el saberte cerca.
Pero yo, como bien me has dicho, dificilmente sea simple, también lo sabia. Lo supe hace años y justamente por eso daba vueltas para rotular nuestra relación, porque los besos no variarían pero si el modo de relacionarnos (que en algún punto es escuadriñarnos, conocernos, reconocernos y seguir eligiendonos).
Todo miedo tiene una madre, siempre hay un miedo anterior que es como un parametro para el que viene: -sentí mas o menos miedo en relación a aquel otro miedo.
Aquel mediodia sonaste tan serio, y yo quise llorar tanto, tal vez esconderme debajo de la gondola del supermercado, tomar cuatro valium, dormir seis noches, despertar dos meses atrás, y tal vez, tal vez teniendo la vida de otra.
Y ahora me siento como la noche, en la escollera, en que te confesé tenía mañanas negras, y que en mi vida había matices, y días blancos y grises.
Yo se que a veces, muchas, no me entendes. Sé que no sabes (sabes no saber) que mirar el movimiento de tus manos, la forma en como apoyas el dedo indice sobre tus labios, tu barba colorada delatada por el sol de la tarde, (vos sabes no saber que eso a mi) me hace feliz. El conjunto de tus gestos no me pasan desapercibidos, y miro como cuando en los días nublados observo el cielo, y creo que alguien puso una tapa de carton gris sobre la tierra (entonces los huecos entre las nubes por donde se ve un retazo de azul seria igual a los agujeros que hacia en las cajas para que respiraran los pollitos). Son estas cosas, vos sabes, el tener tanto. El querer bajar un escalón o enseñar a los demás a que suban. Son estas cosas, vos sabes, que en el fondo también cargan un miedo.
Yo no sé si te sirvio leer la descripción de mi miedo, tal vez esperabas otra cosa, tal vez algún día (tal vez) aprendas a no esperar de mi más que mi palabra.
Yo sé que no te pregunte que habías sentido vos con lo que dije yo. A veces es bueno no preguntar, sobre todo cuando uno en el fondo no quiere escuchar. Es bueno para aprender a dejar de lado la costumbre de hacer preguntas protocolares, para no buscar mas sincericidios concientizados.
No sé si me entendes.

jueves, 27 de octubre de 2011

Es tan fácil transcribir lo que escribieron otros (lo que pensaron otros, justamente para lo que no se atreven a hacerlo por si mismos). Lo difícil es escribir tu propio pensamiento , y estar en condiciones de defenderlo ante los embates de los que piensan distinto.
No es que uno piense mejor ni peor. Por suerte cada uno puede pensar a su manera. Hoy. ¿Lo sabias? bueno, en realidad en todas las épocas se pudo pensar distinto, pero decirlo... sabes que no?
Lo sabias?
Sé que hay cosas que son irrelevantes, naciste con ellas, las das por sentado. Pero es cierto también que en vos hay cierta intolerancia que solo incluís parcialmente en tu vida. Tolerancia hacia nuevas formas de relacionarse e intolerancia al que piensa distinto en ciertos aspectos de esta vida social. Porque estamos metidos en una sociedad. ¿Sabias?
 Se puede ver el vaso medio lleno, o medio vacio.
Y si siempre lo ves medio vacio, porque no esta lleno como vos queres, no estas en problemas, estamos todos en problemas. Porque vos estas metido en esta sociedad, como yo, como mi vecino, como mi conocido molesto, como mi mejor amigo, como mi familiar directo y aquel que quiero perder. Y si tenes resabios antiguos, tan viejos que parecen ir a contramano de tus años, estamos en el horno, y ya se siente el olor a gas.
es tan facil transcribir lo que escribieron otros como copiar la foto de otro, lo dificil es pensar distinto uno mismo por razonamiento propio, del mismo modo que es dificil tomar una foto de un objeto conocido y darle un angulo diferente.

Sapere Aude.

domingo, 23 de octubre de 2011

He vivido días que me han puesto a pensar, más de lo usual. He pensado los días, no los he vivido. Esa sería la corrección adecuada.
pensé en la intolerancia, todos somos dueños de un porcentaje de ella. Pensé en las formas de expresión, en lo que se dice y las formas que se emplean. Llegue a la conclusión de que cierta porción de mi sociedad argentina (aunque se podría hacer extensiva a modo global) tiene permitido, tal vez por tiempo histórico, dirigirse a sus opositores de modo denigrante, pero cuando esos que tantas veces fueron reprimidos y discriminados hoy día quieren alzar su voz, se los cuestiona (es que gritan muy alto) mientras que otros tienen derecho a denigrar (ya se sabe, porque lo hicieron desde hace décadas y al parecer eso da cierto derecho, normaliza el hecho de que lo sigan haciendo)
No hay obligación de aguantar hasta el hartazgo. La normalización esta en contra de toda diferencia individual, ya lo decia Foucault
Hoy es un dia especial, mal que le pese a muchos.
Y es un dia especial para mi, mal que le pese a unos (pocos)
Es un punto y aparte, un párrafo distinto.
Hoy lo vi, sentado, hombro contra contro. Metí mi mano dentro de las suyas, me dio gusto de ver nuestras diferencias. Agradecí con el corazón de que estuviera ahi, conmigo y por mi. Hay momentos que las palabras son como granos de arena en una playa (infimas). No le dije nada, ni una hora hablando abrían podido explicar, en resumidas, lo tanto que significo. Porque estaba ahi por mi y para mi, y era una mañana distinta, era una hora donde el estar basto.
Sos para mi. Y hemos estado cerca desde pequeños, tal descubrimos hoy.
Punto y aparte.
Otro párrafo.

Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca  y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
MI TIERRA NO SE VENDE.

Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.

Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!

No puedes comprar mi vida.

.

No es un párrafo aparte, es un rejunte de todo.
Soy (hoy), en resumen, el aprendizaje de mis vivencias. Lo que he vivido me hizo ser hoy lo que soy.


lunes, 10 de octubre de 2011

En recintos.

Sabes, anduve hoy temprano. Anduve acotada. Ando, aun. Ando, así como sabiendo que debo hacer algo, y el tiempo pasa rápido, más... más yo ando despacio. No por el cuerpo, lo sabes. Me duele algo, del cuerpo. Pero también algo anda raro, no se explicarlo. Yo sé, vos sabes. Vos entendes ¿no?
Me supongo que no, pero por condescendencia decis que si, porque no cuesta nada hacerme creer que lo inexplicable en mi, para vos no existe. Decis entender que me duele algo, que no es el cuerpo, pero que de mi cuerpo duele. Como si mi cuerpo tuviera una extensión sin atar, dejada en el bolso, olvidada en el placard.
Son los recintos, acotados, no hay problema con que sean rectángulos o cuadrados, es el aire, y lo que flota en los recientos, ese aire que pareciera juntar las paredes y comprimir el cuerpo. Son las miradas, y la ausencia de sonrisas, y la opresión que siento no sé donde, pero la siento porque algo en mí esta oprimido pero no puedo señalarlo.
Es como ver mil días iguales, y mil más por venir. Calcados. Candentes y aburridos, opacos, sosos, desabridos, tristes y melancolicos. Oprimidos.
Anduve y ando, camino por la recta del pasillo, no hay curvas en la casa, ni mesa redonda ni pava cuadrada. Gasto el tiempo y mañana lloro, por los minutos gastados en desperdicio. Ya no golpeo teclado ni paso las hojas. Es un "sin ton ni son".
No es bueno olvidar, pero descubrí que es peor no poder olvidar. Uno se vuelve pesado de tanto que carga, y las venas se agrandan, y el recinto que contiene tristezas prensa su contenido para hacer espacio.
Recintos acotados y funcionales.
Funcionales, así como ciertos mundos.
Vos entendes, y decis que si. Por costumbre y porque rara vez te pongo en aprietos, vos sabes que rara vez indago cuando sé que te vas a embarrar, digamos que es para no avergonzarnos, para no hacerte pasar ridículo, para no darme cuenta que vos, justo vos que siempre me comprendes, en realidad siempre me mentís.

lunes, 11 de julio de 2011

Hay algo sublime en esta realidad: el rebote.
Sabes, tocar fondo y rebotar hacia el cielo. Caer fuerte y elevarte luego como una pluma. Engañoso esto de ser leve y macizo, porque la pluma y el acero tienen tan poco en común...
Promediando entre ambos uno se sabe de carne y hueso y bastante mortal, muy diría uno, pero digamos que el recuerdo nos dejara en la tierra el tiempo que nos quieran recordar... Esta realidad es tan sublime como el momento en que te deja un amor, o como cuando te llegas a la parada del micro un minuto después que partió.
En la realidad sublime hay días, donde uno es pompa de jabón, en que canta creyendose un gran tenor, y el sol justo nos enfoca, y los semaforos estan en verde, y la gente saluda y se usa el "por favor", hay días realmente sublimes en que el café sabe bien, en la calle nadie nos pisa, en casa se nos recuerda, robamos al día una hora de aburrimiento bien sentido y sin culpa. Hay días realmente sublimes donde se es acero, y a gran peso gran caída, tan rápido va uno que se parece a las pesadillas donde el suelo se acerca y uno nunca se estampilla sin embargo sabe que se matara y se pregunta si le dolera; días en que las mañanas grises se van a negras por que el blanco lo tiene otro que justamente ese día lo escondio para darle un dolor, y todas las notificaciones caen juntas y usted lee lo que tiene ganas de replicar pero se contiene porque sabe que una confrontacion va a terminar mal; días sublimes, ya sabe, donde las veredas como campos minados lo hacen tropezar, y se le va el micro, y lo tratan mal, y nada sale como lo planeado, si es que llego a planear. Entonces va tan sublime el día que usted quiere ya que llegue la noche pero las horas se ponen perezosas y caminan despacio, para darle tiempo a usted a que lo sublime de un día negro se le pegue mas en la piel.
Hay algo sublime en esta realidad, ser conciente del viento, de que esta, que no se puede agarrar, que es un poco abusador porque manosea el cuerpo y jamas se lo puede parar, y enfria los tobillos y desgreña el pelo y siempre termina yendose sin hacerse cargo de nada. Si, vio. Como algun que otro amor.
Lo sublime de la vida es el rebote, es ser tan leve y tan macizo, es ser tan uno y a la vez tan ajeno de uno mismo. Tan sublime es la vida como que uno puede llorar mucho y después recuperar el liquido con un café, que sera negro, dulce y caliente, contraste. Vio. pero vaya a saber como el cuerpo purifica eso para que sus lagrimas sean tibias, saladas y transparentes. Lo que se dice realmente sublime.
Sublime, sublime... tampoco es tan sublime.
Lo grandioso debe ser otra cosa. Una risa, una nariz pequeñita, gestos de manos que crecen, un rodete en la coronilla, un cereal bañado en chocolate, un chiste cortito, un significado y su significante, que no sera cualquiera.
Lo sublime se condensa en un cuerpo hecho bollito y unos pies calentitos.

sábado, 25 de junio de 2011

Memoria

Recordas aquella época? No hay momento que olvidar, hasta los horribles enseñan, será que para eso existe la memoria. Por que ahora, ahora que estas en ese terruño, ahora que estas alejada de la esfera (microesfera como diría Foucault) se te nota que no estas muy lúcida, notamos que no rememoras tus antiguas (mentirosas) glorias. Y por hacer memoria, nada más, recuerdo lo que vos insistis en negar. Con el tiempo, si uno quiere, gana más conocimiento del que da la vida en cada esquina; con el tiempo si uno quiere se vuelve más crítico con sentido, no por el simple hecho de ir a contramano (repararás ahora que la elección de la foto no es casual). El aval teorico para formar opiniones en base a la internalizacion de conceptos amplios que ayuden a construir tus propios significados, debieran servirte tambien para ser critica objetiva no cien por ciento, porque la subjetividad esta en todo y en vos empapada hasta en los huesos. Pero lo que quisiera de vos, aunque sé que no será, es un poco de memoria, mas abierta, que puedas mirar con mas vision que la que tiene un caballo que tira un carro...
veras, lo que me molesto es tu hipocrecia, es tu falta de memoria, tu creencia de que la perfeccion habita solo en la esfera de tu terruño que es una esfera cada vez mas cuadrada, se diria obtusa (aunque no exista).
Digo memoria y yo mismo me lastimo, es que tengo guardados por ahi terribles dolores, horrores y errores. juntitos, con rima y todo. Porque la perfeccion no me fue concedida, como a ninguno de los mortales. entonces usando la logica griega, vos mortal, por ende tampoco perfecta.
Razonamiento logico. No más.
Entonces, sabes, la libelula volo. Ya se que vos no lo recordas. Hasta pensas que eso no paso. Sera que a tu alrededor nadie te lo recordo.
El buen uso del tacto ajeno.

Tacto- ConTacto.
Digamos que la vida enseña (si uno quiere) más allá de las esquinas.
Si uno quiere.

sábado, 18 de junio de 2011

Cosas que pasan (como dice Larralde)

Falta Clara/o, también Vikingo. Falta el perro y el gato, en distinto orden, pero faltan. Son las cosas que pasan.
He ido al Flickr, he mirado mis fotos y me asombre de ver muchas que había olvidado, ni me detuve en las palabras. Son siempre las mismas letras con distinto orden salidas de una misma estructura que se bambolea en distintos días. Entonces recuerdo a Isabel por Misma y Distinta.
Cosas que pasan, como dice Larralde. Porque hay un par de temas que me gustan, herencia, (ahi vamos en lo mismo), pero la herencia no nos llega al pensamiento (ahi vamos con distinto), porque en algo pensamos igual y en otro no, y así vamos emparejandonos de a ratos, y con movimientos de cabeza diferenciandonos. Lo usual, para ser parecida pero no calco, porque se sabe que estos tiempos son tan distintos, nada se mantiene igual como en el tuyo. Porque esta modernidad insiste en bambolearse como el agua dentro de una bolsa, y asi el futuro es remoto, y asi solo el presente da un poco de certeza, entonces para mi todo es una bolsa de agua porque no tengo seguridad. Entonces (una vez más, para acumular) vos decis que el tiempo viejo era mejor, y a veces no te lo puedo rebatir. Es que las heladas ya no escarchan los charcos, ni los temporales me anclan a casa una semana seguida, y las hojas caen rapido, y la humedad suplanta al calor, y es que antes con los cospeles uno media su tiempo, y hoy con wifi el tiempo nos presiona la cabeza, nos hace ser hormiguitas apresuradas. ¡donde se ha visto una hormiga ralentizada!
Pero sé que tenes razón, porque en este tiempo no tengo nogal donde pisar sombras esquivas por el viento y la caida de sol, no tengo asados de verano con amigas para decorar el pino con algodon, no tengo olor a pasto recien cortado ni porche que rayar con los patines, no tengo los 25 ruidos conocidos y la ausencia de timbres. Sé que tenes razón.
Pero son cosas que pasan.

martes, 14 de junio de 2011

Espera, estoy haciendo equilibrio.

Es un secreto a voces que algo late en mi.
La ciudad se lava, llueve. El mar se agranda, llueve. Llueve como siempre, el agua siempre humeda, la espalda encorvada en esa tonta reacción sin sentido, como si por cubrir la punta de los zapatos uno se mojara menos.
Uno siempre se preserva, o al menos lo intenta. Te dije, llueve. El gris me pinto el animo y las neuronas. El gris, matiz, en el medio. Es un secreto a voces que algo late en...
El equilibrio es desgastante, acaso esquivar al extremo lo deja a uno neutro, a la espera.
Espera, es un secreto a voces que algo late...
Explicáme porque es propio pero extraño-
Es saberlo mío pero ajeno. Mío, mío, mío... sin embargo cuando lo pienso en la lejanía sé que no me pertenece, que no lo conozco, que es ajeno, y remoto y que no tengo poder sobre él aunque diga que si. Decime cómo me es propio pero ajeno.
Y alejemos la antropología. Y la filosofía. Y la psicología.
Espera, es un secreto a voces que algo...
Hoy soy historia sin discurso.
Desnuda.
Despojada.
Como los diez minutos posteriores a salir de terapia.
Como el reflejo que devuelve el espejo luego de quince minutos de llanto descontrolado.
Espera, es un secreto a voces que...
Desnuda.
Despojada.
Como cuando digo una verdad que me comí sola durante años. No hay grandes discursos ni alabanzas. Solo la soledad que deja la liviandad (y pesadez) de saber que se tiene un secreto menos (que se confio a alguién extraño)
Extraño y ajeno.
Propio de a ratos.
Mío. Pero no. Espera, es un secreto a voces... Pienso en los motivos por el cual me pertenece.
Le rebato (me rebato) el escaso tiempo. Y la timidez. Y el no animarme a decir lo que pienso porque sé, que en el fondo, uno siempre se preserva.
Despues de todo no me es propio, ni mio. Aunque de a ratos lo sienta.
Espera, estoy haciendo equilibro, es un secreto a voces que algo late en mi.



jueves, 19 de mayo de 2011

En un minuto no se condensa la eternidad

Lo irremediable de la muerte. Lo indisoluble de la ausencia a la que solo queda acostumbrarse (no se puede remediar la ausencia del cuerpo por ausencia de vida).
Pensé en eso anoche, al recordar en la cama cierto articulo sobre lo que estaba haciendo R. Walsh en lo cotidiano, como plantar lechuga y cargar las armas.
Es que pasado un tiempo lo terrible también entra dentro de la rutina que se instala en los días.

En el primer instante en que uno sabe de una ausencia permanente, se llena de pensamientos, en un segundo trata de saber en que horas del día extrañara a la persona muerta. Tontera. Lo que uno quiere hacer es sufrir en un momento, de un solo tirón, soñar con que en los días sucesivos asimilara la falta, la internalizara, la aceptara y no tendra dolor, ni angustia ni llanto. Quimera. El duelo es tan largo, el olvido inexistente.
Pensé en Walsh.

Pensé en circulos de oro, y en piedritas nobles que nunca pierden el brillo. Pensé en los conceptos que jamás pude recuperar. Pensé en las letras que olvide.
Anoche pensé hasta que el sueño me vino a golpear los parpados, antes de bajarlos pensé en la Quilmes Bock, en el perfume con resabio a limón, en las miradas que quieren decir y se quedan en el intento.

La vida también se construye sobre ausencias.

martes, 17 de mayo de 2011

A veces


Al final no buscaba tanto, no pedía tanto. Sin pedirlo. Ahora recuerdo, ahora entiendo, ahora... pedía lo simple, tal vez lo imperecedero. Tal vez... entonces tal vez sí pedía mucho.
Quisiera creer en cosas que no son ciertas. Lo sé porque mi razón sabe. Saber. Siempre pienso que la ignorancia es un poco calmante, anestesia, despreocupa. Si no se sabe no se tiene la obligación de hacer. Y al mismo tiempo duele. Un calmante ambiguo.
A veces quisiera ser como ella, aquella de pelo corto y ondulado, de caderas anchas y escasez de altura. Ella, aquella, que en su cara la piel se pega a los huesos, en contraposición con lo que pasa centimetros mas abajo.
Otras tantas, veces, quisiera ser yo, aceptada por mi.
Hoy la plaza fue sepia, anoche también. El frío aún no es frío, es mas bien atisbo de otoño, lejania de verano, pero no invierno.
Indiferencia. Fortaleza y debilidad. Ambiguedad. La quiero, le temo.
Me temo, me detesto, me abrazo, reconforto, me alejo, lloro, duermo y me despierto, y a veces soy yo queriendo ser yo con una pizca de otra.
Me entiendo y no entiendo. Entonces algunos días me acuesto y bajo la persiana, y me pongo de lado para que las lagrimas no me mojen el pelo, para que caigan hacia la izquierda, al almohadón de jirafa.
Este año la espera se ha acortado en seis minutos, el reloj de la esquina de dulces fue arreglado.
No pedía tanto, hoy veo que no.
Anita anoche me dio ganas de mojito. Ellos hoy me dieron ganas de resaca. Hechar la culpa no esta bien. La ignorancia duele, pero a veces hace bien. Shh, no digas que leíste eso de mi.
Es Taran, mitad yo.
Yo.
Yo tipeo. La B del teclado ya ha dejado de funcionar como corresponde. La mente de a ratos deja de funcionar como corresponde. Hoy entre las 20 y las 22 me sentí que estaba donde debía estar. Pero esa joven... a la derecha, a una fila de mi, esa  joven de cabello rojo poseía algo...
Maldita b B se resiste a aparecer en la primera tipeada.
Tipeada, de tipa, de tipo, de hombre, individuo, sujeto... mucha filosofía...

Tal vez no sea la indicada.

sábado, 7 de mayo de 2011

Media docena de tonteras.

Casi siempre, siempre, me recorto contra la luz en redondeces, ajena a la moda de los muebles de líneas puras y simples. Alejándome del mueble soy más que un ente, soy una cosa con redondeces que contiene sangre levemente caliente.
Tontera.
Pero me recorto contra la luz, a veces para molestar, para importunar trayendo sombra a los que quieren la claridad de un sol pobre en calor, en un mayo que finalmente trajo el fresco a una ciudad donde le abunda el viento.
Dos tonteras.
A veces me escondo, ya no me recorto, salgo de noche cuando las lamparas naranjas de la calle no tienen fuerza para crear una sombra decente cuando... ¡adivinó! cuando quiero recortarme para importunar.
Tres tonteras.
Se acumulan. Las tonteras y los recortes, las redondeces se acumulan también, en los cabellos con rulos, en las caderas, en los muslos, en las mejillas, en los hombros, en la espalda, en el vientre; llega la redondez a la madurez... Se acumula también el tiempo, por eso nos vamos haciendo más diminutos con los años, tal vez, tal vez tal vez (leyó bien) los años que pasan van poniendo capas de gravedad encima, por eso todo se cae, hasta la autoestima.
Cuatro tonteras.
Y no dan premios por ella.
Cinco tonteras en un sabado que aún no me dijo de qué color quería que lo viera.
Un día de esta semana, no sé cual, pensé en lo que sentía antes: que el domingo era el cadaver de la semana. Y tenía color negro. No tenía olor, ni siquiera a muerto. Ese día, que no recuerdo cual fue pero si que era de esta semana, entendí que el domingo había resucitado. Y entonces pensé, de nuevo aunque en distinto día pero de la misma semana, que nunca me plantee si creo o no en la resurrección.
Seis tonteras.
Pero el domingo, ciertamente, ya no negro, ya no cadaver, ya no muerto, resucitó.

jueves, 28 de abril de 2011

Grises Stop

En los días grises algo siempre se demora. A veces el transito, otras el agua, el viento para cortar las nubes, la tristeza de turno.
Bajo las luces amarillas descubro por segunda vez lo que en la primera paso desapercibido; a pesar de que en las primeras impresiones hay algo de indeleble. Es esta forma extraña de pensar.
En cualquier lado miro sus manos y pienso, una y otra vez, que en ellas está el camino preferido por mis dedos... me he apropiado de esa extensión de piel, la he comprado sin decir nunca cuando fue.
Llueve sin ganas, como si las nubes estuvieran hartas de regar agua, y llueve, lento, intermitente. Llueve como la mirada que me hecha cuando vamos a la par, y de pronto digo algo seguido de silencio. Me mira intermitente, lento, como la lluvia de hoy.
Algo se demora en estos días grises, la lectura, la rapidez de las cosas por hacer, se demora en llegar la velocidad, y la pausa que debía tomar. Se demora en venir la risa, la ducha, la llamada, se demora la paciencia y la impaciencia, tarda en irse la pausada pausa entre la paciencia e impaciencia; y dura de más en los ojos la irreverencia leída en ese escritor chileno que se mofa e ironiza de lo que para otros son intocables esenciales.
Cuando me detengo en algunas baldosas, cuadradas porque redondas acá no he visto, pienso que rápido acepto mi extrañeza, y la falta de virtud que no tengo (según la canción que tanto nos gusta).
Hoy el gris stopea la sensación que hace días empujo para que se deslice, para que salga de mis horas, stopea. Detiene. Imposible no reparar en lo que se para frente a mi, dentro mio, dentro, dentro, entre la conciencia (que no se donde queda) y la mente, golpea el corazón, hormiguea en las yemas. No me entiendo. El stop me molesta.
Este gris demora las cosas que deben irse. Las que deben llegar, como la ducha con agua caliente.
Si ser lo mismo es virtud vos sabes bien que tambien es quietud...
y él añadió:- si anda rondando la felicidad no tengas tanto temor de cambiar.

Ni el gris stopea lo que viene a añadirse.

jueves, 21 de abril de 2011

Que ¿no me crees?

Es muy sencillo, el trato que hicimos, el primero, nos pondrá a conjugar un verbo que, particularmente, siempre encontré lindo (algunas palabras tienen una belleza visual superior a otras) y en esta conjugación verbal se potencia (y vos sabes que lo que los verbos producen en mi no es precisamente fascinación). El caso es que anoche, en recinto apretado pero amplio, en atmósfera noctura bien iluminada, te vi tan bien, con tanta claridad a pesar de la escasez de luz que tienen las estrellas ultimamente (por las nubes y la húmedad) que sentí tan grande y tan fuerte, tan profundo y sincero, que cuando quise dejarlo salir, las palabras sonaron infimas y ahí me arrepentí (sentí grande, fuerte, profundo y sincero en la 83, mano izquierda, vidriera de libros, un beso inventado para esa noche, y la pregunta que me estallo y no me dejo de rebotar en la cabeza).
¿Me crees? me dolió tu dolor, y me gusto tu transparencia húmeda, y en ese recinto apretado pero amplio fuimos dos individualidades, con todo lo que eso acarrea, que compartían un solo sentimiento, con todo lo que eso significa.
Te creo. Aunque en eso se me vaya el noventa y cinco por ciento de mi rebeldia, porque en el fondo sabes que estoy mas cerca de las crisis que ponen la ciencia a andar que de el conformismo de ciertas damas (aunque eso me desgarre como el lunes). Te creo y me asusto y no sabes (de mi susto y creencia), y hoy a la mañana pensé que más que un pacto tendríamos que hacer un marco que regule nuestros miedos, baje el nivel de nuestras defensas, apuntale la valentía y revitalice nuestros impulsos.
Que ¿no me crees?
Anoche dormí rápido porque sabía que vos dormirías más tranquilo, y desperté antes porque conocía la hora en que quitarías la cabeza de la almohada, y porque de nuevo algo se ordeno, y Aristóteles me esperaba para hablarme de poética, y afuera Aristóteles persigue a su madre para tomar un sorbo de leche, y anoche intente ver a democracia en tu foto, y hoy me pregunté como se mirarían (Ella y él)
Y de pronto, como ahora, me impaciento de no tener la foto que quiero. Y de pronto, como ayer, me pregunto qué sería Aristóteles sino fuera un gato, y sin dudarlo pensé que seria un gran filósofo.
Que ¿no me crees?
A Die (las palabras, la foto, las cosas que digo, los silencios que detesta, la unión de las yemas, los vestidos de los cuales se burla, los mensajes diarios, los golpes de bateria de todas las canciones de rock conocidas, los caramelos de menta, el café excusa de espanta sueño, las malas peliculas vistas, las muchas pintas bebidas, las caminatas ovaladas, Fausto y Catalina, las mu - mu, y todas las verdades dichas, las declaraciones declaradas a tiempo y destiempo. A Die...)

martes, 29 de marzo de 2011

En la vereda

Le presto el cuerpo a un orgullo enorme, a veces me devora la razón y después el alma, la cena y el postre. Hoy pude matarlo, y me siento orgullosa del orgullo muerto por unos días. He de decir que he descubierto moran en mí dos orgullos distintos.
La tarde se me hizo larga para el homicidio, sentí un atisbo de culpa para con mi fortaleza, como si el ceder me hiciera mas vulnerable. Entonces pienso que eso no es posible. Mate lo que tal vez no tenga muerte duradera.
-las palabras no te suplantan.
Estabamos tan cerca que de nuevo podía ver lo colorado de tu barba de dos días, el cansancio acumulado en cada poro, el anhelo y el no tener que no tiene remedio... y era de noche y en la avenida el ruido tenía su alcance máximo, y tus manos en mi cintura hacian tiempo como si lo tuvieran, y mis brazos sobre tus hombros no tenían mucho más segundos en el futuro inmediato.
Mis palabras fueron como un golpe en tu mentón que hizo tiraras un poco hacia atrás la cabeza, y en tus ojos vi la confusión antes de que tu boca lo confirmara. Entonces, sin dejar de mirarte, repetí.
-las palabras no te suplantan.
Y volví nada lo que tanto digo, y extraje el valor a todos los mensajes que me das, y por una milesima de segundo no hubo una declaración más contundente que la mía.
Rato antes había bailado con mi orgullo, orgullosa, el bueno, pero después dijiste que a veces era muy hiriente, y esta vez fuiste vos quien mato mi buenorgullo, es que creía que hasta el momento había podido mantener a raya mis palabras más duras, las que sabía podrían herirte de muerte... las que me hacian sentir buena niña... 
En un día había quedado sin orgullo, ni bueno ni malo, despojada de todo. El último lo mato él, el primero yo, y así vacia me acoste, no tan pura como debiera, no tan santa, no tan yo...

domingo, 13 de marzo de 2011

(Auto)excluída

Que tontería, si uno supiera lo que se equivoca...
Es que quienes creen que las saben todas, porque estan en el precipicio de momentos importantes, se cuelgan palabras que no saben, se apropian de rotulos que les quedan grandes. Entonces un deseo lo convierten en una verdad, que a la primera de cambio les va a pegar una trompada, lo que no esta mal, pero hay daños colares, y no son ellos los que la van a pagar...
Sé que no voy a ser la mujer en la vida de hombre alguno (esa que significa todo y que sin ella no hay nada), pero sé que tengo algo que no tienes, y que justo eso anhelas. Quien sabe, tal vez no sea la mujer de tu vida, y sin embargo sere la diferente.
A veces se me termina la paciencia (como les pasa a los otros para conmigo) y me dan ganas de escribir maldades (que los demas borran) y me ataca el humor negro (que los demas convierten en gris) y sé que sere mala, sarcastica, levemente endiablaba, pobremente generosa... y me contengo, y pienso en ese bendito arbol del que un día Pablo me hablo, y pienso en la que fui, y recuerdo mi tolerancia, y aparto las yemas del teclado y así soy a simple vista simpatica y en el fondo una antisocial selectiva.
De tanto que me choque tengo en la frente pedazos de escombro (descubrimiento por palabras de Anita), de tantos taranes solo me queda el cinco por ciento de lo que fui en un principioo (y va en descuento), y al final no se si sere el recuerdo del comienzo, el final de la real, el despojo de algo sin nombre, los pedazos incandecentes de un total. me rompo, me quiebro, no encuentro quien quiera armarme, quien quiera recuperarme...
Tal vez ella (Ruth) diria que, en un grito sin sonido, pido resguardo, el golpe seco que me detenga, el abrazo que me sostenga, la mano que me rearme. el freno.
Me quedo chico, y no lo sabe.
Se lo digo entre lineas que no lee.
Se lo grito en los besos que se diluyen en su boca.
Cuando mis dedos como hormiguitas blancas, suavecitas, lentas y silenciosas, raspan su barba de un día, trato de escribirle en la piel que me le estoy escapando, que sino me ve voy a perderme, que sino me atrapa me escapo... pero no hay caso, él quiere ser caminado, se olvida de mi, siente la brisa, cierra los ojos, respira mi perfume como si hubiera llegado para quedarse/me.
Me/le duele.
Agua salada tenemos, perdemos. somos y no queremos, estamos con esperanza de irnos.
Me quiere y lo quiero, ahora mucho, mas adelante no tanto.
Mi constancia es tan vaga...
Me va a perder y no se quiere enterar, y mi sutilidad insiste en no ser elocuente. Me va a perder y no habra marcha atras, los gritos me salen en voz baja
¿Como le puedo avisar?

sábado, 12 de marzo de 2011

No recuerdo con exactitud cuantas veces amanecí anoche antes de la definitiva, tal vez cuatro. Hay cosas que uno insiste en tener claro solo para calmar la obsesión por los detalles, como si se temiera que un día alguien nos apurara en una conversación y uno no tuviera cómo defenderse por no tener el horario de un mensaje o el día de una declaracion importante...
Ayer por la tarde llovió. Tanto que el río gris de cemento fue un río mugriento, humedo y burbujeante como las calderas de las brujas en los cuentos de niños. Ayer la observe hablar y me contagio de amor, le mire el pelo y sus caderas anchas, le mire la boca simil a un sobre cerrado por el cual, increiblemente, salian palabras maravillosamente claras. Entonces supe que de su boca conocería mucho de los errores que había cometido, y que aún sigo cometiendo.
Tal vez anoche desperté mucho porque estoy empezando a incomodarme a mi misma, y porque horas antes había mentido a dos personas y una de esas era la mujer que veo cuando me paro frente al espejo, después del café, antes de pisar la acera.
Hoy a la mañana también llovió, mucho, y no sé a ciencia cierta cuantos relampagos cayeron, cuantos rayos oí lastimar la ciudad; pero no importa, no entro en muchas conversaciones climaticas, ni voy a defender mi postura en ellas, uno habla del frio o el calor en las colas del banco, en las salas de espera, y hoy es sábado...
Se fue triste, igual que anoche, pero hoy fue más notorio.
-¿te desilucionas rápido?- quiso saber con seriedad, esperando ingenuamente una respuesta que no le iba a dar.
-si, porque las cosas buenas no me duran.
La mujer que corrió hacia su auto cuando más llovía metió un pie en el rapido reguero que se deslizaba por la calle como si debiera llegar rapido hacia algún sitio, y en ese momento me pregunte qué sentiría: ¿asco o frío? Siempre me quedo con la boca llena de preguntas que nunca escupo, y el comerlas me produce atraco de ignorancia.
Me lastima haber descubierto que mi virtud no le basta, que lo que siempre creía era un punto a favor en realidad es una cualidad invisible y sin peso; y la herida no duele, en cierta forma es buena tenerla. Cuando las cosas duelen no se olvidan. Mi dolor en el lado derecho. De hace diez días. Una decena de mentiritas diarias y el postergar un paso que a claras resulta ineludible. Pero el no saber me permite engañarme...
Podría ser que esta noche amaneciera cinco veces, todas en soledad, todas en cama cuadrada, no rectangular.
Va a llover, una vez más.

lunes, 28 de febrero de 2011

La verdad se pincha

No me pidas sinceridad sino la vas a saber usar, con lo que me cuesta darla (y pedirla)
Es que creo que las preguntas deben ser hechas cuando se quiere oir las respuestas que uno no quiere oir, de todas formas, la sinceridad es y no es un descubrimiento que de a ratos (y a los lejos) no se vea venir, se le llama presentimiento (pero en psicologia lo rotulan de deseo).
El tema es que soy medio sincera (bajo amenaza), en verdad que no miento (solo omito), entonces esquivo a los sincericidios porque provocar dolor no es lo mio, y en general si debo decir verdad, no, en realidad no las digo. Verdades malas las omito, y si son buenas se me escapan en las letras, en los ojos, por la yema de los dedos... que se yo, nunca fui portadora de (muchas) malas noticias sinceras (tal vez debiera)
La verdad pincha la ilusión, es como cuando te viven reventando los globitos apenas salen de tu cabeza, te matan los sueños con la aguja de la realidad, como la noche que me dijiste que yo te hacia feliz aunque sabias que yo no creia en la felicidad, ahi me rompiste el globo de la ilusion de que a vos no te iba a lastimar, y en el transcuro queria salir ilesa (yo).
Quiero ser amarilla, tan amarilla como la pelota de tenis (aunque sin el verde), como la yema del huevo (sin el naranja), como el sol (sin el excesivo resplandor), como el limon (con acidez soportable) como mi remera rayada (sin la raya del blanco), como tu llavero (sin el ruido molesto en el auto), como el aura de Isabel (sin el engaño del gris Rafael)
Quiero ser amarilla, no tan redonda, no tan fragil, no de goma, quiero ser amarilla y contener aire (para ser liviana), y tener ilusiones sin miedo a que me rompan.
Quiero ser sincera sin culpa, y vos debieras pedir cosas que no vayas a rechazar cuando te las tiren en la cara, como por ejemplo sinceridad.
La verdad pincha, hace ruido, asusta, a veces deja nada, a veces deja espacio para que vengan mas globos, de mas colores  y menos fragiles (mentirita)

sábado, 19 de febrero de 2011

Sé, ya sé. Lo sé.
El mundo afuera sigue estando, no detiene su ritmo, no atenua su trajinar.
Lo sé, te miro y no cierro los ojos. Te escucho y batallo o declino, pero nunca me da igual.
Sé.
Hay días que recuerdo lo que quiero hacer, tambien lo que quiero. No siempre concuerda, pero es lo que existe. Reconocimiento a la obligación.
Pensar en un día de 24 horas que me agraden. Jamas me sucedio. Me atropella el miedo.
Temor a la ausencia.
Tuya.
Entonces te vas.

No recuerdo como hacia antes para hilvanar palabras, formar frases. Como hacia para crear parrafos que hicieran capitulos. Como imaginar historias que pudieran leerse. Me extraño.
Extraño la risa y el llanto (mios, ambos)

Isabel a veces me reclama. Rafael nunca. Diego casi a diario.
Perdí el habito de la escritura, el de la lectura. Casi olvido las imagenes. Me desconozco, me horrorizo. Me veo y no soy yo. Es la carne.
Cambiar para seguir siendo yo. Ser la que siempre dije no seria.
Esas locas ganas de gritar y el silencio impuesto que no rechazo.
El tiempo presente y que descuenta. Lo sé.
No lucho, no batallo.
Espero.
Observo.
Me dejo estar.
Entonces recuerdo tus diez falanges blancas. Tus (dos) brazos fuertes.
Quisiera ser mas pequeña (no puedo)
La mente sigue trabajando. El cuerpo descontando tiempo a la vida, o sumando ( a la muerte)
Proyecto siempre.
Te engaño (siempre)
Dame (pero no me gusta pedir). Quiero hartarme (como del cansancio, el calor, el pensar) hartarme de tal forma que por meses no quiera nada parecido.

Sé.
Quimera.
Utopica.
Soledad-
Sé, las letras al final tienen algo de verdad.

sábado, 12 de febrero de 2011

Los que niegan nombres y dan rotulos

A Isabel le obsesiona la razón, o la denominación de locura que no logra entender.
Va una y otra vez (ya van doce veces) al Louvre. Olvido el abrigo rojo en Buenos Aires, camina por Paris con pasos cremas y las venas verdes...
Doce veces ha ido al museo, en la docena siempre se detiene ante el cuadro "La Loca".
Isabel no entiende. No sabe como entender.
Piensa que Géricault fue malo. Leopoldo se enoja, Javier la ignora. Isabel no tiene abrigo rojo, ya sus pasos se han deslucido, en vez de amarillo son ocres... sus venas aguadas... ya no es un semaforo intermitente, lejos Buenos Aires, la linea recta, lejos hasta la razón, la casa de artistas... Paris no la ama, no se entera que la pisa.
Isabel se enoja con Gericault porque la gente que visita el museo solo señala a la loca y habla de la loca pero nadie sabe su nombre, le molesta que no le haya puesto de titulo el nombre, que no le haya dado una identidad, que le haya negado ser alguien...
No puede usar la locura como un mal termino. Isabel es incapaz de decir algo malo de las diferencias, no puede, no quiere, teme...
él anda por ahí, aún no pisaron la misma baldosa. Tampoco ha logrado ver el cielo amarillo sobre Paris. Se queda, perdura sobre adoquines extranjeros, se detiene casi siempre en la misma confiteria de mala muerte, atendida por un mozo latinoamericano, a beber (no sola) el vino mas barato, a hablar sin coherencia y a extrañar con ganas el te verde de Clara y la belleza de la colorada...
Isabel esta sin estar (como predijo Rafael). No sabe porque se queda, porque permanece donde no la quieren, donde la ausencia de colores le duele en la vista, en los dedos, en la vista de pinceles sin oleos. No ha gritado y quiere hacerlo. Fuma y extraña, y no lo busca.
Democracia debe extrañar las llamaradas acusticas (un poco menos que a ella).
Isabel sabe que se le termina el tiempo, que La Loca sigue allí, sin nombre, que Gericault fue malo, que la rotulo y se olvido. Isabel no olvida. él aun no le borro el dolor en la piel.

martes, 1 de febrero de 2011

Pensando en negro estando en gris

Y entonces pensé, por tristeza y algo mas, en como seguir mi vida si tu salieras de ella. Entristeci tan pronto que ni siquiera puedo decir paso un instante (tonto esto, no se puede entristecer mas rapido que en un segundo). Quise pensar, y ni siquiera llegue a hacerlo bien, como seria amanecer sabiendo que no estarias, como pasaria la mañana sin esperar tu mensaje, como almorzaria, como llegaria la una sin que me dijeras amor, quise pensar en las caminatas solitarias, las que hacia antes, quise pensar en frio adorado pero mejor recibido desde que tengo tu abrazo, quise pensar en celeste sin relacionarlo a tus ojos, quise pensar en cinismo alejado de las respuestas que suelo darte, de las que te quejas en menor proporcion que al principio. Quise, siempre ando queriendo, y no pude.
Siempre anduve queriendo, esperando o buscando. Lo hablamos, es distinto el buscar del esperar. Si uno busca, confia en uno mismo. Si uno espera, se entrega al destino. Siempre anduve queriendo, no ha pasado invierno que no sea así... pero te dije que aun queriendo confiaba mas en el destino que en mi. Vos... vos sabes pelear, aprendiste a pelear. tambien nos diferenciamos, una vez mas (para variar).
Mas de una vez me has dicho quisieras estar en mi cabeza, sobre todo cuando me ves pensar y me niego a dejarlo salir, y siempre te digo que no te gustaria saber que tantos pares de ideas surgen  en mi mente, que tantas probabilidades manejo de un solo problema... y vos lo has dicho, tambien, al igual que muchos, tambien, que me adelanto, y pienso por otros para tratar de resolver un problema que aun no me exploto... me has dicho tanto...
Podría vivir sin esto, sin tu abrazo, sin tus muecas, sin tus labios finos cuando te enojas conmigo, sin los mensajes, podría, pero ¿por que hacerlo? si esta en mi la posibilidad de luchar, por primera vez, por que pensar en perderte, si vos no te rendis, ¿por que habria de hacerlo yo?
Podría vivir sin la linea que marcan tus besos en mi cuello, sin el indice que me arranca sonrisas, sin los retos por si acaso, sin los besos nuevos, sin la piel, podría... pero si vos no te rendis, ¿por que habria de hacerlo yo?
Hay una pregunta que no te hice, que hasta ahora no me anime a hacer
-¿me queres por los detalles que te gustan o por el total imperfecto?
(la perfección no existe, y en esto no hay levedad posible)

viernes, 28 de enero de 2011

Pensar idioteces (y llorar por lo mismo)

Rota, cuando cerre la reja oí que las lajas negras del piso recibian pedazos de mi. Cuando traspase la puerta de cedro, entrada de casa, supe que ya estaba mas liviana. Habia perdido mas que 21 gramos en la calle, a escasos metros de la cama. Fije la mirada, perdida porque no pensaba en nada, sobre el cenicero que compre por comprar y que nunca use; lo mire un par de segundos antes de caer sobre el colchon, con menos cosas encima, tantas se me cayeron en la vereda, mientras me alejaba...
La carilina que me dio mama ya no es tan buena como antes, ya no aguantan tanta humedad, debería preguntarme si mis gotas son mas gruesas, si mis lagrimas mas grandes que lo normal. mientras lloraba  sabia que arrugaba la cara, a veces uno piensa idioteces para no reparar en el hecho de que llora por idioteces, pero seguia llorando con cara arrugada, con sensacion de asco, recibiendo sin oponerme el vestido del hastio. y asi fue que llore diez minutos, que moje una carilina de mala calidad, que moje las sabanas, mi cuello y un poco mas, que me senti asqueada, que desee volver el tiempo atras, caer de nuevo en el invierno pasado donde no habia miradas al mapa, donde se agrandaba el conocimiento y bebia por beber el agua caliente y verde, donde veía recortado sobre negro el humo gris mas el vapor despedido por el cuerpo en una noche de frio costero; quise recuperar la trizteza controlada, los desvelos programados, los olvidos anotados, las noches de cansancio mental, de mantas calientes, de amaneceres apurados, de puteadas silenciosas extremas, y pensamientos anarquistas en colectivos nocturnos. Quise recuperar mi caminata rapida por atajo demarcado a traves de la plaza que veía en blanco y negro, recuperar las ilusiones y los desengaños, los tarareos de rock mientras escuchaba "Alma", la sensacion de que el tiempo era poco y lo que habia por hacer era mucho, y era tiempo mio y pensaba en mi, y si lloraba era por mi y por ausencia, y perdia lagrimas flacas en pañuelos de mejor calidad y perdia pedazos de alegria que recuperaba al dia siguiente.
Porque a veces uno piensa idioteces porque llora por idioteces...

Si hoy la viera, seria uno de esos días, donde sentada en el sillón bordo, abrazaria el almohadon mas grande (tambien bordo) y le diria:
-quiero ser normal.
entonces ella me sonreiria, inclinaria un poco la cabeza hacia la izquierda, moveria la lapicera y responderia:
-ah si? la normalidad no existe, S.


es cierto, no existe, pero la actuacion de los demas a veces es tan convincente...

miércoles, 26 de enero de 2011

Los primeros diez minutos.


¿Vos te levantas como te acostas? Yo sí, casi siempre mantengo la postura. Duermo de costado mirando la pared, no la ventana. Si mirara (dormida, es un decir) la ventana al dormir, seria como vigilar el mundo que de noche quiero dejar hacer, aunque a la mañana siguiente me arrepienta de mi grandeza (bue...)
El mundo siempre me da vueltas, aparte de que nunca se queda quieto, siempre hace algo para que piense en él. El mundo es como un hombre. El hombre suele tirar cada frase... el mundo tira hechos. Hechos que hace el hombre, es cierto.
Me entero de lo que hace el mundo (menos que antes, tambien es cierto) pispeando por aqui y alla, escuchando lo que dicen los demas, buscando un poco pero nunca mucho. Ya no leo los diarios, y cuando veo las portadas de los diarios me pregunto porque ponen en primer lugar una pequeñisima informacion sin relevancia. entonces recuerdo que los medios de comunicacion tienen poder, poder para decirnos en que debemos pensar. entonces ya me olvido de leer para no molestarme con el editor de turno...
Pero me levanto a la mañana, en la misma postura con la que amaneci, ya dije que recorro rauda el pasillo (es una forma de decir) y apenas reparo en mi biblioteca no seria (esto es verdad); tambien conte que mientras pongo el agua preparo el cafe, que mientras abro los saquitos de azucar (de mentiritas) pienso que quiero levantar la persiana de la cocina, para controlar (ahora si) como se comporta el mundo y el dia alrededor de mi casa. el mundo hogareño, circundante, real, tragicomico, ventoso y gris, de esta tierra donde cai (sin voz ni voto).
Con el cafe (en taza de turno) enrollada en la mano (y dedo que se quema pero no se queja) me doy cuenta del color y el humor que me vesti casi al mismo momento de salir de la cama.
Nunca me desperezo a la mañana (ahora que lo pienso) y casi no bostezo. Sin una pizca de relevancia, en fin...
Los primeros diez minutos de la mañana nunca tienen gran relevancia, se presenta así para ser vivida (casi siempre con mi consentimiento) la primera rutina cotidiana.
Horrible el cafe aguado o frio (o aguado y frio) y aun asi jamas tire cafe alguno, lo tomo porque lo considero como oro liquido, no se debe tirar el cafe.
Tampoco se deben desperdiciar sin luchar buenas historias de amor (sobre todo si por dia dan diez minutos con relevancia)



martes, 25 de enero de 2011

Arrastrando asco

De niña supe tener mañanas asqueadas. Mañanas en las que no quería nada, y me probaba a mi misma pensando en galletitas Oblea, y no me apetecían, entonces sabía que no tendría antojo de nada, que no comería nada, que no buscaría nada. Todo me daría lo mismo.
Hoy día, ya no niña, suelo tener mañanas asqueadas, donde no quiero nada. Todo me da lo mismo.
Las mañanas sin hambre no tienen sabor, tienen olor a tristeza, color de desgana, y si pudiera degustarlas (pero no tienen sabor) se me hacen que deben ser amargas. No quiero a nadie, no aguanto a nadie, no quiero palabras (ni escucharlas ni decirlas). No quiero abrazos porque se me daría por llorar (un poco más), no quiero besos porque no puedo olvidar que no quiero (nada). Camino por la calle y no llevo sonrisas encima, llevo los parpados a mitad de camino, me pierdo así de mirar el cielo, y veo sin ver cuadrados acanalados que jamas seran mios.
De niña mis mañanas asqueadas se pasaban sin que me diera cuenta, y por la noche ya no recordaba la inapetencia matutina. Ahora el asco me dura hasta la noche, y no puedo olvidar que lo tengo encima. Me escabullo de todos, escapo de los recientos concurridos (un poco mas), las habitaciones hogareñas donde proliferen familiares, las preguntas repetidas a diario mas por compromiso que por interes; me escapo del día al cual me presente a la mañana, me pongo a esperar pacientemente (con impaciencia) a que llegue la noche, para cerrar los ojos sin culpa, a esperar que me venga el hambre al día siguiente.

Había razón, la luna naranja de anoche no podía presagiar nada bueno (aunque tampoco nada nuevo).

domingo, 23 de enero de 2011

Corre el tiempo, no sé donde va, pero insiste en ir rapido. De todas formas recuerdo claramente cuando te vi, por primera  aunque tambien por enesima vez. Te vi igual y distinto, es raro de entender, me pregunto si aun seguis haciendo el intento de entenderme. Colores. Pense en eso cuando te vi. En que seguias intacto, vaya palabra. Lo raro fue la falta de silencio, que tranquilamente podría habernos caido encima como un telon pesado y agobiante.
Los colores te quedan bien, tambien cierta mirada.
Que tenia cintura, eso me decias (algunas veces, intercaladas, no seguidas, espaciadas). No sé si esquivaba o me escapaba, no sé que hacia, pero no nos hizo daño el tiempo demorado. Lo bueno es que con vos siempre fui yo, y eso es tan raro, aún la noche en que te dije la tranquilidad mental no me duraba, que me extrañaba pero sabia no me iba a durar, y me veo ahora, ya pasados meses de calma... (a veces quebrada); sé que seguis sin tener real conciencia de lo que has obrado en mi... no, no lo sabes, no tenes por que saberlo, si te perdiste trece años de mi, los trece años mas caoticos, creativos y pocos productivos, tormentosos, rebeldes y a la vez sumisos de mi mente. No, no tenes como saber que en mis trece años me perdi y lamentablemente me encontre, y que agarre vicios que luego perdi, como pensar sin razon, fumar sin necesidad, comer por gula, beber con moderacion; leer sin ganas y hacer trampa, y escribir entre lagrimas y no borrar jamas...
Hay cierta forma en que me miras cuando tu dedo indice me quiere retar, quisiera poder retratarla pero sé que la nikon jamas lo hara, tuvimos ciertos momentos memorables que jamas entenderas y que no se replicaran, memorables y unicos, no reproducibles, limitados no ilimitados, me da tristeza pensarlo y a la vez me alegra de que me los hayas dado como la noche en que me dieron ganas de llorar y no te diste cuenta, la culpa la tuvo tu ternura y hubiera sido una gran contradicción, llorar por dulzura y que me la quitaras para quitarme las lagrimas...

Ahora quiero el perfume que no es mio pero al cual me acostumbre, un manojo de ganas para cumplir responsabilidades, mil nubes que tapen al sol despues de almorzar, un libro magnifico que no tenga final. Quiero un aventón que me lleve a prender la otra pc, a tararear sobre teclado negro, para formar palabras negras de color negro sobre un fondo blanco. No hay gris ni intermedio. Esta parte me va a costar. Es la intuición, el presentimiento de que sabemos lo que el destino nos va a tirar en la cara y aun así no podemos (o queremos, tal vez) hacer algo para cambiarlo. En el fondo no tiene sentido.

-tienen los ojos verdes- dijo ella sintiendose excluida con sus iris marrones encajados en una cara redonda, de belleza absoluta y antigua.
Ella con su belleza no previsible, con sus palabras desconcertantes a horas que no le corresponderia vivir, en las cuales debería estar soñando cosas no reales y maravillosas. Tal vez lo que dijo anoche es un sueño, su sueño, y quiere, lejos de imaginarlo, vivirlo.
Hay veces que las palabras no aparecen, que solo queda la mirada perdida.

¿Habrá un día donde el sol caiga con otro color?

jueves, 20 de enero de 2011

El cielo ( celeste)

Y anoche el cielo no quiso ser igual, y lo sentí unos metros más alejado de mí, tal vez harto de que le pida se vista siempre con las mismas ropas de nubes negras para entregarme hermosas tormentas lo haya alejado, pero recuerdo la mañana triste en que me prometió que su cuerpo sería un tapiz donde mis ojos verían los dibujos que alegraran mi alma.
Hoy a la mañana el cielo se veía tan azul, y después se vio celeste. Lo vi celeste. En ese momento vi las mandarinas en la plaza. Arboles de mandarinas en la plaza de esa ciudad que tanto me gusta, que tanto me calma, en la que nunca escuche aviones y sin embargo los escupe y los atrapa...
No pude evitar recorrer las calles adoquinadas pensando en vos (bajo un cielo celeste), me vi (te imagine), caminando conmigo por ahí, dejando que nos envuelva no ser nadie en una ciudad donde no nos conoce nadie. Quise (quiero) contarte lo que me dijo el hombre que me detuvo mientras fotografiaba: que la iglesia tiene tres cupulas y en europa no se ven seguido; quise (quiero) mostrarte la calle donde se alinean dos anticuarios, con empleados atentos que dejan vagar por ellos sin importunar con presencia. Quiero que tomemos cafe al aire libre, que reniegues un poco, que sonrias otro tanto, que me abraces en esquinas antiguas, y hagas muecas cuando me maravillo por cosas que no te roban dos miradas.
¿Ves las mandarinas? y el monumento a los desaparecidos, una viga fria por cada cuerpo frio que dejo la muerte impuesta al llevarse una vida que no le pertenecia...

Nos pusimos serios. Perdón, no quise.

No hubo nubes blancas sobre el tapiz celeste (tampoco negras) no hubo viento, ni copas de arbustos moverse seductoramente. Si, a veces se mueven seductoramente.
No había olores, y pocos colores. Es que era temprano, los colores amanecen tarde cuando uno amanece temprano (y viaja). ¿Te dije que en la ruta pense? lo sabes, por eso en tus viajes largos pensas mucho (largamente).
En la libreria fui levemente leve, irreconocible (fui). Encontre dos libros (para mi), uno de filosofia, el otro de terrorismo de estado. Me los quisieron envolver en bolsas separadas, ahi repare que leo disperso. Y mi minimo regalo...
Ya sé que no te gusta Shakira, pero esta cancion dice mucho: "pero que me quedes tu, me quede tu abrazo y el beso que inventas cada día..."

Hoy me debes mas besos que ayer, y mimos mas lentos.
-para que duren mas- te dije mientras acariciaba tu barba (que en el sol se suele ver colorada)

"Que se arruinen los canales de noticias Con lo mucho que odio la television Que se vuelvan anticuadas las sonrisas Y se extingan todas las puestas de sol Que se supriman las doctrinas y deberes Que se terminen las peliculas de accion... Que desaparezcan todos los vecinos Y se coman las sobras de mi inocencia Que se vayan uno a uno los amigos Y acribillen mi pedazo de conciencia Que se consuman las palabras en los labios Que contaminen todo el agua del planeta O que renuncien los filantropos y sabios Y que se muera hoy hasta el ultimo poeta..."